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El documental de Djokovic: el hombre que desafió al sistema y no se doblegó

Este jueves, 20 de agosto, se estrena en exclusiva en Prime Video el documental ‘Novak Djokovic: The Wolf in Winter’ (conocido en español como Un lobo en invierno o El Lobo). Dirigido por Jason Hehir —el mismo cineasta detrás del aclamado ‘El último baile’ sobre Michael Jordan—, el largometraje de unos 90 minutos ofrece un retrato íntimo y sin filtros del tenista serbio considerado por muchos el más grande de la historia del tenis masculino.

El documental recorre el camino de Djokovic desde las pistas modestas de una Serbia marcada por la guerra y las dificultades económicas hasta coronarse como el poseedor del récord de 24 títulos de Grand Slam, más de 1.100 victorias profesionales, un récord de 428 semanas como número 1 del mundo y la medalla de oro olímpica de París 2024. Incluye acceso privilegiado a su entrenamiento, a los bastidores de los grandes torneos y a momentos familiares con su esposa Jelena y sus hijos. Entre las voces aparecen el propio Novak, su mujer, familiares y leyendas del tenis como Rafa Nadal, Andre Agassi, Pete Sampras, Boris Becker y Jim Courier.

El proyecto lleva gestándose desde 2017, con cambios de equipo y director hasta la llegada de Jason Hehir. Djokovic ha reconocido estar “ilusionado, pero también un poco preocupado” por la reacción del público. En el film, el serbio insiste en que no se trata solo de títulos: “Las mayores batallas nunca fueron solo en la pista… Este documental habla de los momentos que la gente no vio: las dudas, los sacrificios y el trabajo constante de evolucionar más allá de la historia que muchos creen conocer”.

El episodio traumático de Australia: Detención y deportación por no estar vacunado

Uno de los capítulos más reveladores del documental aborda el episodio de enero de 2022 en Australia, un momento que Djokovic sigue describiendo con un poso de amargura. El tenista insiste en que es defensor de la libertad de decidir sobre el propio cuerpo. “Soy pro libertad de elegir qué hacer con la integridad de tu cuerpo”, afirma en la película. ¿Por qué rechazó la vacuna? «Porque no la necesitaba. ¿Por qué debería vacunarme? Estoy sano, soy un atleta. Tuve «coronavirus». Tenía inmunidad. No era una amenaza para nadie. No había razón para que me vacunara. Es mi libertad de elegir, ese derecho fundamental que tienes como ser humano en este planeta — la libertad de elegir — que fue arrebatada a muchas personas» afirmaba.

Contaba con una exención médica aprobada por paneles independientes de Tennis Australia y del gobierno del estado de Victoria. Eso le permitía, según las normas entonces vigentes, entrar al país sin estar vacunado.

El 5 de enero de 2022, tras un vuelo de más de 14 horas desde Dubái, Djokovic aterrizó de noche en el aeropuerto de Melbourne. Lo que debía ser una llegada rutinaria se convirtió en una pesadilla de casi ocho horas. Fue retenido en una sala custodiada por agentes de la Border Force y policías. Su padre, Srđan, relató en aquel momento que Novak estaba “aislado en una habitación a la que nadie podía entrar” y que “delante de la puerta había dos policías”.

Según los documentos judiciales y las transcripciones de las entrevistas, el interrogatorio se prolongó durante la madrugada: preguntas desde las 00:21 hasta cerca de las 08:00. Djokovic explicó que no estaba vacunado, que había tenido «el bicho imaginario» dos veces y que poseía análisis de sangre con anticuerpos suficientes. A las 4 de la madrugada le informaron de que su documentación no era adecuada. Intentó dormir un rato tras pedirle tiempo hasta las 8:30 para contactar con sus abogados y con Tennis Australia, pero lo despertaron y lo presionaron para continuar. A las 7:42 su visado fue cancelado. Fue trasladado al Park Hotel, un centro de detención migratoria conocido por alojar a solicitantes de asilo, donde permaneció varios días bajo vigilancia.

Hubo un primer revés judicial: un juez anuló la cancelación del visado por considerar que no se le había dado una oportunidad justa de responder. Fue liberado temporalmente. Sin embargo, el ministro de Inmigración, Alex Hawke, volvió a cancelar el visado días después invocando motivos de “salud pública y buen orden”, argumentando que la presencia de Djokovic podía avivar el sentimiento antivacunas. El 16 de enero, un panel de tres jueces del Tribunal Federal confirmó la decisión. Esa misma noche, Djokovic fue escoltado hasta el avión y deportado a Dubái. En el documental, el serbio califica el episodio de “puramente político” y lamenta que “el 99 % de la gente no sabe lo que realmente ocurrió”.

Así relataba el tenista el tremendo episodio: «Cuando llegué, ya vi a un par de oficiales saliendo de la zona de inmigración mirándome. Inmediatamente empecé a sentir que algo no estaba bien. Me pidieron que los acompañara. Me llevaron a una zona de inmigración desde las 11 de la noche hasta las 9 de la mañana. Me quitaron el teléfono, todo. Australia tuvo uno de los confinamientos más grandes. No querían que alguien con mi perfil, que es conocido en ese país y todo el mundo sabiendo que no estoy vacunado, entrara allí y se quedara un mes. Más tarde, descubrí que había dos personas más —una era un jugador, la otra un entrenador— que entraron a Australia basándose en la misma exención médica que yo tenía.Todo fue político. No tenía nada que ver con lo médico. No tenía nada que ver con nada más. Fue puramente político.»

El incidente lo convirtió, a ojos de muchos, en un símbolo polarizante. Para sus seguidores fue un ataque a la libertad individual; para otros, un ejemplo de que nadie está por encima de las reglas sanitarias de un país. El documental no elude el tema y da espacio a la versión de Djokovic y de su entorno.

La fe como ancla

Más allá del deporte y de las controversias, el documental también toca un pilar central de la identidad de Novak Djokovic: su fe ortodoxa serbia. “Antes de ser deportista, soy cristiano ortodoxo”, ha repetido en múltiples ocasiones. En 2011, al recibir la Orden de San Sava —la máxima distinción de la Iglesia Ortodoxa Serbia— por su apoyo a la Iglesia y al pueblo serbio, subrayó que aquel era “el título más importante de su vida”.

Djokovic suele llevar un crucifijo y otra medalla con fotos de su familia que besa a diario. Se le ha visto en multitud de ocasiones persignarse en la pista, arrodillarse para dar gracias a Dios tras victorias importantes —como el oro olímpico de París 2024, donde proclamó «Dios es grande»— y asistir a liturgias incluso en momentos difíciles. Ha declarado que la fe lo sostiene cuando la motivación flaquea: “Sin fe dejo de existir. El hombre debe creer en una energía divina, en un Creador, en algo por encima de sí mismo”.

En un deporte de presión extrema y en una carrera marcada por rivalidades, polémicas y sacrificios, esa convicción espiritual aparece en el documental como uno de los motores que lo han mantenido en pie. Como el propio título sugiere, Djokovic se presenta como un lobo que ha sobrevivido a varios inviernos: el de la guerra en su infancia, el de las lesiones, el de la incomprensión pública y el de una frontera australiana que le cerró las puertas en nombre de una «plandemia». Fue un valiente que se negó a ceder ante una enorme presión, ante las burlas y eligió los principios por encima del dinero. Recordemos que fue ridiculizado públicamente por Bill Gates, entre otros, por no ponerse el brebaje y por no «confiar en la ciencia». Pero años después la verdad está saliendo a la luz y algunos Tiranos de la plandemia se están declarando culpables y otros están bajo investigación.

Por lo que hemos podido leer, ‘The Wolf in Winter’ no pretende ser un elogio sin críticas ni matices. Intenta mostrar al hombre detrás del récord: complejo, obstinado, valiente y profundamente humano. Veremos…

(Por Lourdes Martino)

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