Por Alex Díaz
Vamos a hablar del tiempo en el noroeste español, porque ya está bien de tragar la misma mierda cada verano.
La temperatura media en Vigo, desde mayo hasta este 23 de agosto de 2026, ha sido de unos “asfixiosos” 19 °C. Sí, leéis bien: diecinueve putos grados. Esa es la “ola de calor apocalíptica” que nos están vendiendo a gritos desde todas las televisiones del Régimen.
Y si miramos los últimos 40 años —pese a los empeños de la geoingeniería de estos últimos 15 años de joder el clima a trozos y justificar los nuevos impuestos con los que nos están saqueando—, las cifras cantan solas:
Año Media aprox. 1 mayo–23 agosto
1986 17,4 °C
1987 18,8 °C
1988 17,1 °C
1989 19,7 °C
1990 19,4 °C
1991 18,5 °C
1992 17,8 °C
Año Media aprox. 1 mayo–23 agosto
1993 18,0 °C
1994 17,3 °C
1995 18,6 °C
1996 18,1 °C
1997 17,8 °C
1998 18,6 °C
1999 18,3 °C
2000 18,2 °C
2001 18,0 °C
2002 17,0 °C
2003 19,0 °C
2004 18,7 °C
2005 18,7 °C
2006 18,8 °C
2007 16,5 °C
2008 16,6 °C
2009 17,7 °C
2010 19,1 °C
2011 18,5 °C
2012 17,5 °C
2013 18,7 °C
2014 18,7 °C
2015 19,5 °C
2016 19,4 °C
2017 19,7 °C
2018 18,8 °C
2019 18,3 °C
2020 19,8 °C
2021 17,8 °C
2022 20,2 °C
2023 19,4 °C
2024 18,9 °C
2025 19,3 °C
La media de 2026 es exactamente la misma que la de las últimas cuatro décadas. Y esto a pesar de las constantes fumigaciones y de los programas de “modificación del ciclo hidrológico” (qué bonito suena cuando lo dice AEMET y los secuestradores del Régimen del 78).
La lluvia este año ha sido un 28 % superior a la media de los últimos 40 años. El acumulado ya va por 1.150 mm. La nieve en el interior de Galicia también ha hecho su aparición con toda la cara.

Pero da igual. En la mentira sincronizada, todas las televisiones y periódicos subvencionados no paran de rebautizar el verano como “OLA DE CALOR”. No paran de aterrorizar a la ciudadanía aborregada con las muertes por golpe de calor, mientras tapan con cuidado el brutal exceso de muertes… perdón, de asesin4tos por las v4cun4s. Es de una criminalidad tan descarada que ya ni se molestan en disimular. Mamarrachos, estafadores y vividores públicos que nos toca soportar.
Este agosto hemos tenido exactamente cuatro días de calor de verdad (30 °C). ¡Cuatro!. En julio, unos diez. Total: catorce días de calor en todo el puto verano. El resto, chaqueta. Como toda la puñetera vida. Igual que en 2025.
Los embalses están entre el 65 y el 75 % de capacidad, y en Vigo decretan ¡PREALERTA POR SEQUÍA! Manda huevos. Hoy, 23 de agosto, ha llovido a cántaros y la previsión es de lluvias copiosas toda la semana. Pero ellos a lo suyo: sequía, apocalipsis y miedo.
Este año se han esmerado el resto en toda Europa Occidental. Han sacado todo el arsenal de armas geofísicas para que los frentes de lluvia esquiven con precisión quirúrgica la Península Ibérica por ejemplo. Mientras, los bufones del telediario no paran de gritar “ola de calor”. Una mentira repetida mil veces se convierte en dogma para el rebaño dormido.
Y mientras nos venden el fin del mundo por el “calentamiento global antropogénico”, los datos reales les escupen en la cara:
Los satélites (UAH y RSS) llevan décadas mostrando un calentamiento mucho más débil que el que inventan las estaciones de superficie contaminadas por el efecto isla de calor urbano.
El Periodo Cálido Medieval fue más caliente que ahora, y la Pequeña Edad de Hielo más fría, sin una sola fábrica de CO₂.
El CO₂ es el gas de la vida: las plantas lo adoran, el planeta se ha reverdecido un 30 % desde 1980 según la NASA… pero ellos lo llaman “contaminante”.
Los modelos climáticos del IPCC llevan 30 años fallando estrepitosamente al alza. Predijeron el infierno y nos han dado un verano gallego de chaqueta.
El hielo de la Antártida lleva años estable o aumentando, y el de Groenlandia lleva perdiendo masa desde… ¡el final de la Pequeña Edad de Hielo!
Los huracanes, tornados y sequías no están aumentando en frecuencia ni intensidad a escala global. Solo aumenta el número de periodistas gritando “¡es el clima!”.
Dan vergüenza ajena. Las mentiras son tan insistentes, tan burdas, tan criminales y a la vez tan infantiles, que uno ya no sabe si está viviendo el Show de Truman o un circo de payasos con pistola. Paren el tren, que me quiero bajar.
La prisa por culminar la criminal Agenda 2030 les está pasando factura. Empiezan a despertar algunas ovejas. No se puede mentir todo el tiempo y, encima, culpar a los que sufrimos sus tropelías de que “el sol calienta la tierra”. Qué nivel de cinismo.
Después de la farsa covidiana, ahora toca la farsa climática. (Y tiro porque me toca) En Europa están destrozando a martillazos todos los sectores productivos con sus regulaciones distópicas. Nos quieren eliminar y ya ni lo esconden: sus medios de desinformación llaman abiertamente a reducir la población… o a asesin4r europeos. Y se están empleando a fondo. No solo con el cuento del clima: la invasión migratoria ya es un escándalo insoportable.
El dato mata el relato. Pero ellos cuentan con la memoria de pez de la mayoría para vender que este verano “normal” es una anomalía histórica. Y lo más patético es que una gran parte de la población se traga el cuento con devoción de feligrés.
Esta última semana de agosto en Vigo “La emergencia climática”, nos dejará unas temperaturas máximas de 22 ºC y unas mínimas de 15 ºC, con abundantes lluvias que harán rebosar los embalses. Pero tranquilos que seguirán con la alerta por sequía, por si a algún feligrés de la agenda, se le ocurre rellenar el depósito del lavaparabrisas de su coche a pilas chino, “con agua del grifo santificada”
Mientras, la nueva santa de la Santa Religión del Cambio Climático, Santa Greta de Soros y su familia, disfruta de la fortuna amasada con los impuestos que salen… de la magia de los impuestos. Amén.
Y a los que aún creen que “la ciencia está asentada”: la ciencia nunca está asentada. La que se asienta es la propaganda.

