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Interesante entrevista: El Mundial, la actuación de los «Letizios» y unos incendios que suponen la entrega absoluta de España a oscuros intereses

En una entrevista emitida en el canal de YouTube de Laura Rodríguez, la analista Lilit (del canal Gen de Origen) desglosa lo que considera una serie de mensajes codificados, rituales y técnicas de programación neurolingüística (PNL) e hipnosis colectiva detrás de la visita de los reyes de España a las zonas afectadas por los incendios, el discurso de la reina Letizia, el supuesto error de protocolo con los colores de la bandera francesa y, sobre todo, la victoria de España en el Mundial de fútbol. Según Lilit, nada de lo ocurrido es casual: se trata de representaciones simbólicas dirigidas al inconsciente colectivo, en el marco de un desmantelamiento del régimen del 78, la instalación de un control tecnológico (la “nueva Jerusalén”) y ofrendas rituales de territorio y naturaleza.

La visita a los incendios y el discurso de Letizia

Lilit comienza subrayando que la entrevista se reprogramó precisamente por la intensidad de los incendios que afectaban a España. Los reyes Felipe VI y Letizia se presentaron en la zona. Lo primero que destaca es la posición de Letizia: se ubicó delante del rey para hablar. Lilit se pregunta cómo Felipe lo permite, recordando que Letizia no es reina por derecho propio, sino consorte. En ninguna otra monarquía (cita a Kate Middleton, la reina Camila, Mary de Dinamarca o Mette-Marit de Noruega) se ve a la consorte robar el protagonismo de esa forma. Lo atribuye a arrogancia, oportunismo y desfachatez de Letizia, y a la debilidad de Felipe, a quien describe como “calzonazos” y cobarde que termina “a los pies de los caballos” de su esposa.

Según el análisis, la monarquía española utiliza técnicas “oscuras” de programación inconsciente a través de la figura de Letizia. Ya había representado el trasvase del régimen del 78 (Toisón de Oro, reinado de Sofía) y la “nueva Jerusalén” (vestida de blanco en actos relacionados con el Papa). En esta ocasión vuelve a vestir de blanco: el mensaje subliminal es que se necesita instalar esa nueva Jerusalén, entendida no en clave religiosa tradicional, sino como templo tecnológico de identidad digital, control total de lo que cada persona puede o no hacer, y una enorme infraestructura energética (placas solares y sistemas que consumen litros de agua) que el ser humano no necesita para usos cotidianos, sino para el proyecto de control de las élites.

El discurso de Letizia es diseccionado frase a frase como un comando de PNL e hipnosis. Empieza con “importante”: capta la atención. Luego introduce un “backtrack” de sistemas representacionales (oír, ver, escuchar, sentir). La orden es “escuchar con atención a los vecinos”. No habla de cómo se enfrentó el fuego, de la colaboración ciudadana o de apagar las llamas, sino de la “salida precipitada de su casa”, el exilio, el desalojo, la tristeza, la angustia, la incertidumbre y la pregunta clave: “¿qué hay que hacer para que esto no vuelva a pasar?”. Inmediatamente después añade que “a la vez están muy agradecidos” (a voluntarios, ayuntamiento, UME, protección civil, fuerzas de seguridad). Es una técnica de “sándwich”: se introduce el drama y la pregunta orientada hacia el relato del cambio climático, y se cierra con gratitud hacia las instituciones, rompiendo el pensamiento crítico. Las células espejo hacen que el oyente sienta miedo de perder su propia casa y se identifique emocionalmente.

Lilit insiste en que la gente “despierta” no cae en estos comandos, pero quienes están “hipnotizados” por los medios y admiran a la reina los interiorizan. Felipe, cuando habla, resulta aburrido para Letizia, que se muestra impaciente, se toca la nariz, cuchichea con la persona de al lado y muestra mala educación básica. Ella necesita el “suplemento narcisista” del protagonismo (ejemplo del premio que intenta quitarle a Felipe en otro acto). Según Lilit, Letizia ya se cargó la monarquía; el régimen del 78 se está desmantelando a favor de un mando militar o de políticas europeas/estadounidenses.

Los incendios como ritual

Los incendios no son cambio climático, sino el resultado de políticas medioambientales que convierten el campo en un polvorín: se prohíbe o multa la limpieza de material inflamable. La UME y las autoridades, según imágenes y testimonios que circulan, tienen órdenes de desalojar, no de apagar. Se evacúa a la gente media hora antes de que llegue el fuego, impidiendo que los vecinos lo combatan como se hacía antiguamente. Cuando dos frentes se juntan, la física de la ignición multiplica la fuerza del fuego.

Las fechas están ritualizadas: los incendios más graves entre el 23 y el 25 de julio (Santiago Apóstol). El 25 el fuego llegaba al Escorial, pero se protegió especialmente: allí están los huesos de reyes Austrias y Borbones. Lilit lo vincula al “valle de los huesos secos” de Ezequiel y a la idea de un condensador de energía que, con suficiente potencia, podría “revivir” esos restos. En todos los pueblos desalojados (cifras que rondaban las 88.000 personas) se perdió patrimonio, embarcaderos (como el del pantano de San Juan) y gran riqueza natural.

Lilit conecta todo con el Tratado de Madrid de 1953: España se “vendió” y Estados Unidos viene a cobrarse. Trump habló de que España se había ofrecido a pagar “una gran suma”; según ella, jamás se mencionó dinero en los vídeos. La “suma” sería quemar los campos. Un gorra “Hagamos España grande de nuevo” y otros elementos habrían ritualizado esa relación. Compara con los incendios de la Patagonia bajo Milei (quien, según el relato, ha vendido gran parte de Argentina y se ha acercado abiertamente a Israel). Los focos en la Comunidad de Madrid formaron una estrella muy conocida. Hay autorización en el BOE (desde 1979 y 1989) para modificar el ciclo hidrográfico y provocar lluvias; si se puede hacer, ¿por qué no se provocó lluvia para apagar los fuegos? Porque no interesaba.

El “error de protocolo” de los colores franceses

Letizia y Felipe aparecieron con los colores de la bandera de Francia. Primero se dijo que era coincidencia; ante las críticas, “error de protocolo”. Se cambiaron de ropa para los premios Princesa de Girona. Lilit y Laura coinciden: no fue error. El pantalón del rey era negro y la chaqueta azul (colores distintos); nadie llevaba corbata. La corbata simboliza oficina, seriedad, leyes y estatutos: quitársela es anunciar el desmantelamiento. El conjunto evoca la toma de la Bastilla: cambio de gobierno, incluida la monarquía. Es el mensaje de que se está produciendo (o se dirige) un cambio de régimen mientras la masa está “adormecida”, como ocurrió en la pandemia.

El Mundial: fútbol o vudú colectivo

El fútbol, según Lilit, es el mayor ritual de distracción: mientras el mundo celebra, las élites toman decisiones. Su propio marido, que nunca había sido aficionado, se aficionó de repente. Todo está codificado. Fernando Torres (o Ferran Torres, Fernando en catalán) evoca a Fernando el Católico y las Torres de Plus Ultra. El número 7 se asocia a Saturno. Hay vídeos de pelotas que parecen teledirigidas. La reunión con Topuria se interpreta como ritual de hacer perder a España frente a Estados Unidos.

¿Por qué mundiales de países y no de los mejores jugadores individuales? Porque se vende la ilusión de que “tu país” puede conseguir algo; al identificarte, cedes energía. Es vudú: once jugadores representan a la nación igual que un muñeco. Por eso la gente llora, se desgarra y tiene subidones y caídas de energía. Lilit, que trabaja con constelaciones familiares, lo compara con la representación teatral de energías ocultas.

España ganó porque “ofreció una parte importante” y había que cumplir el pacto. Argentina (con Milei y la venta del país) era la favorita en los pronósticos; algo cambió en el último momento. Ambos países están “destrozados”. En el partido contra Francia (día de la Bastilla) se codificó con la camiseta del 26, Pedro Porro (“porros”), Pedro como la piedra de la Iglesia y las llaves. Borja Iglesias (iglesia) y Máximus (máxima cruz, Croacia) con el 26. Leonor llevó la joya de la “suma cruz” / cruz máxima, un anillo-lagarto. Eso se vincula a una película en la que un partido de fútbol coincide con un evento radioactivo/bomba nuclear. El mismo día de la final España-Argentina, “el señor de naranja” bombardeaba Irán. La codificación de la final era Artemis: Argentina = cohetes; España = cocodrilos de Florida. El anillo de Letizia es un portal conjurado por un brujo (ella cree en el mal de ojo y, según se afirma, compra libros de satanismo).

En el partido en Estados Unidos, Letizia iba de rojo (“país entregado”). Se quitaron la camiseta del 26 (ya codificada). Lamine Yamal con los pantalones bajos (moda nacida en cárceles estadounidenses) y la “laminina” se leen como mensaje de “presos de Estados Unidos”. Hay disputa entre países árabes y Estados Unidos por “el pastel”.

Katy Perry, Shakira y la cabeza de Europa

Antes de los incendios, Katy Perry dio conciertos en España. Llevaba corbata de Estados Unidos, un traje que evoca camisa de fuerza y el mensaje “no soy un robot” con “human” detrás (identificación digital). Lazo negro (frente al blanco de otros casos). Antes de ambos conciertos alguien le regaló una caja de cerillas y una imagen de su cara hecha de cerillas. España es la cabeza de Europa en el mapa histórico “Regina Europa” (Hispania como cabeza del cuerpo femenino de Europa). Quemar la cabeza con cerillas es, según Lilit, magia negra. La amenaza de Trump sobre la OTAN y el “pago” de España se vinculan a este ritual de fuego.

Shakira cantó “Da” (que suena a “muere”), con trajes que parecen llamas, Piqué, los niños, Burna Boy y fondo de fuego. “Qué mate niño”. Arde España.

Conclusión del análisis

Lilit sostiene que los gobiernos están probando hasta dónde pueden llevar a los ciudadanos (pandemias, incendios, aperturas de represas). El problema del “gen de origen” es que la gente es buena y cree que todos son como ella; en realidad se enfrenta a psicópatas o a quienes “no son humanos” con un plan mucho más grande que el dinero: la reencarnación de su dios (referencias al Éxodo y al propiciatorio). Ella se opone explícitamente a los rituales de sacrificio de animales o seres vivos, pero reconoce el poder psicológico y del campo de información de los rituales. Por eso practica contraconjuros neutros (madre tierra, sol) que solo devuelven la energía enviada.

El mensaje final es de alerta: el Mundial, los incendios, los discursos y los conciertos son distracciones y codificaciones. La gente está despertando más que antes; los incendios han logrado el efecto contrario al deseado: se cuestiona la gestión de los campos. Hay que estar despiertos a los mensajes subliminales, no ceder energía y devolver el mal “multiplicado por setenta veces siete”.

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