Por Alfonso de la Vega
Algunos lectores consideran que tampoco hay que ser demasiado crítico o riguroso en exceso con nuestra casta política y demás beneficiarios del Régimen, ya que, según ellos, no tendrían la culpa de la tremenda virulencia de los incendios que asolan España todos los veranos, como si tal cosa fuera un fenómeno insólito, que antes no hubiera ocurrido nunca. Pero creo que no comprenden la realidad. Es evidencia de razón como estamos comprobando una y otra vez que el medio siglo de Monarquía ha degradado a España a víctima humillada y explotada por un estado fallido elefantiásico e inútil corroído por la incompetencia y la corrupción. Empezando por la Corona cuyo desempeño alcanza ya cotas artísticas y terminando con casi cualquier institución que el lector prefiera. Hoy solo la Agencia Tributaria parece eficaz, desde luego a la hora de arrebañar hasta el último euro posible al saqueado contribuyente. Sostenemos todo lo insostenible: la UE, la OTAN u otros organismos internacionales, el Estado central, los autonómicos, las diputaciones provinciales y los ayuntamientos, a los que se suman innumerables chiringuitos para medro de paniaguados y estorbar a quienes trabajan. Sin embargo, a la hora de la verdad el fuego resulta responsabilidad de los otros.
Repasemos algunos datos significativos publicados por el Instituto español de geopolítica. La inversión pública en prevención de incendios ha descendido a la mitad en lo últimos trece años. De 364 a 176 millones de euros. Para colmo, según declaración del gobierno de Su Majestad la cifra de la ayuda al corrupto régimen ucraniano hasta ahora alcanzaría unos 17.000 millones de euros. Huelgan los comentarios.
No es el único desastre provocado por nuestra escandalosa falta de soberanía y servidumbre a la OTAN o la UE. Ya lo he comentado en una anterior entrega, la Administración española afronta la temporada de incendios sin una de sus flotas aéreas más valiosas para combatir el fuego: Los diez Kamov Ka-32 permanecen inmovilizados por las sanciones de la UE contra Rusia. Sin repuestos ni apoyo técnico del fabricante ruso, no pueden operar legalmente en plena temporada de alto riesgo. Y son especialmente eficaces al poder descargar hasta 5.000 litros de agua en segundos,
Entre los aviones el de mayor capacidad es el avión anfibio tipo 1 (FOCA) diseñado específicamente para la tarea contra incendios. En 2022 el gobierno declaró «urgente» e «imperativo» renovar la flota que cada vez tenía menos aviones operativos. Cuatro años después, aparte de no haberse renovado se han perdido los fondos europeos de los que se disponía para este proyecto. Quince aviones Airbus que el Gobierno pensaba tener disponibles para tareas de extinción cara a la actual campaña de incendios forestales aún no están disponibles porque carecen del equipo necesario, así que no pueden sumarse a los otros medios aéreos que forman el dispositivo del Gobierno para apoyar a las taifas autonómicas.
La frecuencia y gravedad de los incendios aumentan por los problemas del descuido de los montes debido a una PAC lamentable, el menoscabo de la ganadería extensiva y a un ecologismo fanático ignaro y devastador. En un alarde de humor negro existe todo un tenderete gubernamental que responde al pintoresco nombre de Ministerio Para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico con el que ha resultado agraciada una “experta”, Y si efectivamente lo es como parece suponer su currículo, aún peor por prestarse a ese juego. Pomposo nombre cuyo cometido real parece ser la aplicación de una “eutanasia” forzosa a nuestros campos y entramado industrial o empresarial en general. Transición hasta la ruina y reto hasta la total defunción.
Tengo la impresión que existe menos preocupación ahora que hace un siglo en tratar de conocer y comprender bien los diferentes recursos naturales y ecosistemas españoles para su mejor aprovechamiento en condiciones de relativa soberanía alimentaria. Y la península ibérica es como un continente en pequeño con gran biodiversidad que posee muchas especificidades que la hacen diferente del resto de Europa lo que avalaría la necesidad de disponer de nuestras propias políticas adaptadas a nuestra realidad y necesidades específicas. Con carácter general la climatología española tiene la desventaja de su discordancia entre la periodicidad anual entre lluvias y temperaturas, lo que influye de modo dramático en los incendios. Además la mayor parte de la geografía agrícola española no es comparable con la europea. Y demás de la pluviometría total se encuentra la incertidumbre en cuanto a su irregular distribución según los años y ciertos ciclos periódicos lo que condiciona el potencial del sector agrario y forestal.
Pero ahora se promueve el menosprecio a la tradición. Con un desparpajo o desahogo impropio de alguien conocedor de estos temas la ministro del ramo insiste en el cambio climático como chivo expiatorio para intentar engañar a la gente y ocultar la realidad de que España posee sus singularidades ecológicas pero que también es cada vez más un Estado corrupto y fallido con una clase dirigente incapaz a merced de los intereses de la plutocracia. Más datos: según su balance provisional hecho público durante la reunión del Centro de Coordinación Operativa Integrado del pasado domingo, los incendios forestales, son provocados y han calcinado más de ciento cincuenta mil hectáreas desde principios de año y habrían dado lugar a 32 grandes incendios forestales.
Sin embargo, puede que la incompetencia en verdad no lo sea tanto sino fase obligada en la ejecución de ciertos proyectos desastrosos para el medio ambiente y el paisaje. El caso es que se advierte una cierta coincidencia geográfica entre la ola de incendios desatada en este verano de 2026 con zonas de intenso desarrollo de ambiciosos proyectos energéticos de renovables. Algunos ejemplos: en Almería está previsto instalar un macro proyecto voltaico declarado de utilidad pública unos días antes que el incendio. En la comarca de Cinco Villas, diez parques eólicos. Pero también en Ávila y la sierra de Madrid existen proyectos en curso. En este caso el incendio favorecería la aprobación de líneas de alta tensión que a través de la zona afectada conectarán los proyectos solares de Extremadura y Castilla La Mancha con la infraestructura eléctrica de la Comunidad de Madrid. Aquí no se instalarían dispositivos solares en las laderas oportunamente quemadas debido a su excesiva pendiente.
Otro sí digo y son datos, no especulaciones más o menos fantasiosas: El año pasado se quemaron grandes superficies en los términos de Espeja y Fuentes de Oñoro, Salamanca. Por pura casualidad en estos terrenos tan oportunamente quemados la empresa australiana Berkeley Energía estima en alrededor de 11,8 millones las toneladas de roca con litio y rubidio, lo que pudiera equivaler a unas 49.000 toneladas de óxido de litio y 25.200 toneladas de óxido de rubidio contenidas en el terreno, además de cantidades menores de estaño, cesio, berilio, niobio y tantalio.
Como pontifica la consorte regia, hay que escuchar a esa pobre gente desalojada a la fuerza y a la que no dejan defenderse ¡estamos salvados!

