Trágala criminal

Por Alfonso de la Vega

Los recientes disturbios en Irlanda del Norte muestran que las cosas pudieran estar empezando a cambiar debido al hartazgo de las víctimas de las invasiones y el nefasto multiculturalismo al servicio del gran capital internacional. Dentro propio Imperio Británico recuerdan las históricas algaradas sangrientas raciales o religiosas en la India. Pero serían relativamente novedosas por su importancia en las islas, debido a que las tradicionalmente enfrentadas poblaciones católicas y protestante se habrían unido contra el enemigo común: el salvajismo invasor que unas élites corruptas como las personificadas por el sionista Starmer, denunciado como protector de pederastas y violadores, tratan de imponer en un trágala criminal al pueblo.

El desencadenante ha sido el ataque cobarde, traicionero y alevoso contra un ciudadano irlandés por parte de un ajeno que estuvo a punto de decapitarle, tras sacarle un ojo y apuñalarlo gravemente, de no haber sido impedido por unos viandantes que valientemente lo evitaron. Doble valentía la de enfrentarse al frustrado asesino y a la policía traidora y cobarde que los protege.

Lo de la venganza indiscriminada como respuesta sin duda está mal porque pagan justos por pecadores, pero si no se justifica se entiende como resultado de la falta de Justicia o del poner las instituciones en contra del pueblo. Y puede servir de advertencia de que, pese a todo, los crímenes no van a quedar impunes. Sin embargo, también cabe suponer que este tipo de reacciones es lo que el Poder busca en otra conocida estrategia de acción, reacción, solución. La “solución” sería aumentar la represión a mayores cotas de control liberticida con el instrumento de la IA.

El asunto no es nuevo, se viene denunciando desde hace décadas hasta ahora no con mucho éxito por los calumniados o desacreditados como conspiranoicos, pero ya es tan evidente que solo un ciego o unos políticos o periodistas mercenarios pueden fingir no verlo.

Mientras los británicos son atacados en su propio país y las gentes empiezan a sublevarse la prioridad de su gobierno es perseguir y silenciar a cualquiera que se atreva a decir la verdad. Es el Poder contra el pueblo. Algo que con este carácter general que ahora sufrimos probablemente sea inédito en la Historia universal conocida. Y para mayor cinismo, hipocresía e impostura, se perpetra no por feroces dictaduras militares sino con pretextos de filantrópica democracia. Sí, de democracia. Menuda paradoja.

Lo de Starmer no es una anécdota, probablemente ha sido colocado en la poltrona para servir a sus amos. Protegió a Jimmy Savile, el pedófilo más notorio de Gran Bretaña e íntimo del actual titular de la depravada Monarquía inglesa. Se ha publicado que hizo la vista gorda con las violaciones de menores por parte de mafias pederastas musulmanas, sostuvo que las protestas por George Floyd fueron buenas, pero en cambio, ¿el asesinado Henry Nowak acaso se lo merecía por ser blanco? Su asesinato por un fanático criminal sij además de como suceso trágico que no tendría el porqué haber ocurrido puede entenderse como una alegoría de lo que está pasando en esta Europa en descomposición acelerada gracias sus dirigentes. La policía defiende y protege al asesino con su mortal daga sectaria, mientras es inmovilizada y la deja morir desangrada sin socorrer a la víctima apuñalada ¡Si esto no es racismo contra la raza blanca!

No es lo único que pasa, en los casos de violación de menores por parte de inmigrantes, se suele conceder la libertad bajo fianza y multas de 200 libras. Así funciona el tinglado “democrático” en la Monarquía británica. Los patriotas que hartos de tanto crimen e injusticia lo denuncian son reprimidos con desproporcionada contundencia. Los depredadores violadores reciben un pequeño castigo, ¿para disimular?

Starmer está casado con una jázara sionista y por lo que se ve se deduce que odia a los blancos, a sus propios compatriotas que no duda en sacrificar para conseguir los objetivos de la agenda totalitaria sionista. Trabajaría para destruir la sociedad británica desde las propias instituciones. No es el único en Occidente, lo raro hoy es encontrar a alguien honrado y patriota al servicio de su nación.

Pero la propaganda pro invasiones es muy fuerte y con muchas facetas. El término crisol de culturas, con alguna semejanza al de alianza de civilizaciones de ZP, fue popularizado por el autor judío Israel Zangwill en su obra de teatro de igual nombre, estrenada en 1908. Intenta convencernos que es bueno perder las mayorías étnicas en nuestros propios países y describe cómo idealmente diversas sociedades y grupos de inmigrantes se fusionan e integran en una sola identidad nacional. Una maravilla. Cosa que desde luego no sucede en Israel, por ejemplo, donde se blinda el dominio jázaro, lo que no impide que propagandistas judíos como Soros a lo que se suma hoy incomprensiblemente el Vaticano promuevan las fronteras abiertas en Europa y al cabo su consecuencia final: la destrucción de las sociedades tradicionales cristianas. Y además nos lo vendan como algo filantrópico o positivo, pero sobre todo ¿para quién?

Nadie escarmienta en cabeza ajena pero si conserváramos un mínimo de sentido común deberíamos empezar a intentar poner remedio al desastre de las invasiones antes de que ya sea demasiado tarde. Aquí la situación se va a agravar con las legalizaciones masivas y descontroladas incluso de posibles delincuentes con antecedentes penales u originarios de sociedades extremadamente violentas. Con un rey títere y acobardado del que se ha demostrado no se puede esperar bueno en defensa de la nación y de la propia constitución, una casta política corrompida e inepta, muchos ciudadanos miramos a la Justicia como último baluarte por si acaso fuese capaz de hacer algo para protegernos si tuviese la posibilidad de pararlo según se ha solicitado. 

La defensa del ciudadano es también la de la propia Judicatura que tampoco se escapa a este trágala. El miércoles pasado el desahogado excelentísimo señor ministro de la Corona, el socialista correligionario de Starmer don Óscar López, durante una bochornosa entrega de un premio al ex Fiscal General del Estado condenado por el Supremo, se permitió decir que había jueces que prevaricaban, seguido de otras cuantas descalificaciones proferidas por él y algunos de los heroicos camaradas allí presentes. Incluso la presidente del CGPJ y del TS tuvo que hacer de tripas corazón y salir a protestar por el escandaloso desafuero y en defensa de los agredidos.

Difícil pero no imposible, En la vecina Italia un heroico y patriótico grupo de jueces y fiscales consiguió acabar con la corrupción de la Democracia Cristiana y el Partido Socialista, 

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