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No me lo puedo creer…

Por Isidro García Getino

No sé por qué, aunque soy intuitivo, sólo me creo a mi mismo después de razonar.

Vale, ahora me refiero a todo lo que está pasando aquí y ahora; aquí es España, y ahora, pues, siglo XXI y año 2026. Pero claro, además tenemos perspectiva, años y la Historia.

Voy al rollo. Todo eso que está pasando me produce dudas, aunque sólo durante un instante; porque sé que existen bulos, desinformación, exageraciones, contubernios, etc.

Las dudas se imponen a la intuición, pero sólo un instante, ya que la razón me trae rápidamente a la memoria la experiencia de los años y la historia conocida. Por la historia, la experiencia y la memoria, conozco y sé que: la mentira, la ocultación, la trampa y la traición están en el ADN del partido que nos gobierna; porque era el ADN del fundador del partido y lo transmitió íntegro. Desde la misma fundación del partido (bueno, lo de partido …, es más ideología que otra cosa; la ideología de la mentira, el odio, la expoliación de la España real e histórica).

En todo caso, y volviendo a la actualidad, desde que Zapatero entró en acción, incluso antes de entrar en la Moncloa, el ADN explosionó contagiosamente para imponer esos “valores” a todo el partido de forma prioritaria, esencial y exclusivista del PSOE.

¿He escrito “valores”? No son valores, son su alimento, son píldoras de fanatismo, son drogas adictivas y contagiadoras que se inoculan con el carnet del partido e invaden el ADN del socio dando lugar a una mente ideologizada y fanatizada que ciega todo proceso de razonamiento fuera de esa ideología progre hasta la demencia, a imagen y contagio con el Uno.

Un inciso: hay socialistas, generalmente sin carnet, que mantienen cierta inmunidad de vista y oído que les permite razonar hasta cierto punto, incluso elegir con alguna libertad; eso siempre y cuando no se topen con colegas muy contagiosos.

La ideología progre-sociata explosionó de forma destacada desde la ingobernanza de Zapatero, alcanzando su culmen, prácticamente insuperable, al establecerse el sanchismo. Y aquí estamos, año 2026 del siglo XXI, cuando PSOE es una malformación política, que nació con una serie de handicaps intrauterinos que no ha sido posible ser reparados ni enmendados en siglo y medio. Últimamente los hándicaps han engordado y lo que hay es una corrupción intrínseca sin posibilidad de recuperación. 

Como yo no acepto la eutanasia, amablemente recomiendo intensos cuidados paliativos.

Entre tanto, los españoles miramos estupefactos el degenerado PSOE transformado en sanchismo y que ha alcanzado cotas estratosféricas en sus clásicas «virtudes», antes no logradas ni de lejos en los 150 años de su fanática y fatídica trayectoria. El Uno está alcanzando las estrellas rodeado de una pléyade de meteoritos en descomposición; el Otro ya las alcanzó y se sitúa en órbita extra-humana, rodeado de múltiples satélites. ¡No me lo puedo creer!

Hermanos españoles, no os lo recomiendo; las estrellas tienen su brillo, pero no es el brillo del cielo humano. El cielo humano parte del conocimiento de la verdad como liberación, la importancia de la razón que da la primacía al orden en la verdad y el bien común. 

El desarrollo histórico (que no progresismo), alcanzó en los siglos diecinueve y veinte el gran concepto JUSTICIA SOCIAL que vino a reemplazar ese grandísimo problema que tienen el PSOE y muchos otros políticos, grupos, partidos y sociedades: Ignoran lo que es el BIEN COMÚN, única verdad política y única virtud cuando aplica la JUSTICIA SOCIAL.

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