Por Alex Díaz
La Xunta de Galicia anuncia a bombo y platillo la implantación en Galicia de una fábrica de automóviles de la marca china SAIC. La empresa SAIC, propietaria de la antigua marca británica MG, afirma que el motivo de instalar una planta, no fábrica, de ensamblaje de coches chinos en la comarca de Ferrol es para evitar pagar aranceles. Básicamente, lo que se hará aquí es montar, atornillar y pegar, como si fuera un kit de una maqueta, las piezas manufacturadas en China.
Ni siquiera se estamparán las partes de chapa aquí, por no decir que ya desde hace mucho las fundiciones han desaparecido de España. Las bobinas de chapa que llegan a la península son, en un 100 %, de origen chino o de la India. Todas las partes de estos vehículos vendrán prefabricadas de China. No generará un ecosistema de empresas auxiliares como las que hay en Vigo o Valladolid.
La Xunta de Galicia afirma que se generarán unos 2.000 puestos de empleo. Hasta aquí todo muy bonito, pero realmente el objetivo de China es despedazar a la competencia europea y directamente destruir lo poco que queda del sector industrial en Europa.
En 2020, durante la farsa satanitaria, el gobierno chino se dedicó a comprar a precio de saldo empresas en Europa y marcas comerciales. Ojo, y también se dedicaron a comprar políticos y funcionarios que legislaran a favor del gigante asiático.
Los vehículos chinos además son muy bonitos por fuera, muy baratos, pero son coches con fecha de caducidad. Europa y Estados Unidos son los pioneros en la fabricación de automóviles. China es especialista en violar las patentes industriales y copiar sin restricciones. Lo de engañarte como a un chino ha cambiado de bando; ahora la expresión debe ser: engañarte como a un europeo.
Los nuevos coches, ojo, aquí también los fabricados en Europa padecen de lo mismo. Si quieres cambiar una simple batería de un coche de gasolina moderno, ya no es tan fácil. Tienes que ir por el concesionario y comprar una codificada de la marca, pasar por caja, ya que si le colocas una batería de competencia, directamente la centralita no dejará que el coche encienda.
Los chinos además no contaron con la corrosión de la sal en Europa. Directamente, los modelos MG ya se empiezan a oxidar. Los modelos de baterías incorporan este elemento como parte estructural. Un pequeño golpe o fallo en las celdas llevará tu coche a la chatarrería, pero ojo, los desguaces tampoco quieren estos vehículos por la peligrosidad que suponen: riesgo de incendios, explosiones o electrocución a la hora de manipularlos. Vamos, de usar y tirar.
¿Y qué pasará con el mercado de segunda mano? Pues directamente no habrá mercado de segunda mano.
Los chinos lo que pretenden con esta inversión de 200 millones de € en Ferrol es ponerle un caramelo en la boca a unos cuantos incautos, llenar los bolsillos de políticos corruptos y traidores y hacer que nos peguemos un tiro en el pie.
Ninguna compañía automovilística europea puede competir en precio con los chinos, y sobre todo con coches eléctricos, ya que la mayoría de componentes hay que comprárselos a los chinos.
Lo que pretenden los chinos con esta maniobra es destruir las marcas europeas. Primero ensamblo aquí una determinada cantidad de vehículos chinos; después consigo que legislen a mi favor los políticos corruptos y vendidos para que empresas como SAIC, que supuestamente fabrican en España, puedan exportar también los coches manufacturados en China. Después vendrá la inundación de vehículos chinos y, posteriormente, el cierre de todas las marcas europeas, y esa inversión de 200 millones de euros será la más rentable a medio plazo para China. Urge enviar a toda esta calaña política que está provocando este desastre a un basurero y bien enterrados en su propia basura.
La Agenda 2030 ya nos avanzaba que no tendremos nada y seremos felices. Efectivamente, todo será de usar y tirar y solo podrás tener un vehículo en régimen de alquiler. Coches chinos de usar y tirar. Se acabó poder tener en propiedad un coche.
Además, con más inri, es lo más antiecológico del mundo. El litio ha demostrado ser un material muy peligroso para grandes baterías, además de contribuir a destruir el medio ambiente con las minas a cielo abierto, como la que quieren abrir en Galicia para abastecer a las empresas chinas. Es absolutamente demencial; nos tratan como a verdaderos gilipollas. Esta planta de SAIC la podrían montar en cualquier país africano, con sueldos muy por debajo de los sueldos de España, pero el motivo principal es servir de caballo de Troya del gobierno chino y quedarse con todo el mercado y eliminar a la competencia. Una jugada maestra puesta en bandeja de plata por los políticos de la Agenda 2030.

