InicioOpiniónColaboradoresBuñuel, Berlanga, Prebost

Buñuel, Berlanga, Prebost

Por Alfonso de la Vega

De su inoportuna visita en plena orgia de escándalos del Régimen, aún sin poder observar lo que haya en lo más profundo de su conciencia, se deduce que Prebost probablemente sea más un vendedor de telas invisibles que un bienintencionado Plácido. Porque no se entiende esa ignorancia sobre la historia ni menos sobre las consecuencias de las acciones que pide en un personaje de su posición política y religiosa. Esa cerrazón contra toda evidencia recuerda el caso Galileo en el que los prejuicios pudieron más que el conocimiento científico. Salvo que, aún peor, no se le escape la letalidad del Plan Kalergi de sustitución de la raza blanca en Europa y sea un colaboracionista. Además de otras cuestiones relativas a seguridad y convivencia conviene recordar que gracias a los desvelos de tan complacientes autoridades el reino de España ha pasado a ser el tercer país de Europa con mayor población en riesgo de pobreza solo por detrás de Bulgaria y Rumanía. No, no es broma, son logros de la singular Monarquía socialista de don Felipe. Una fábrica de pobres.

La vieja política clerical de la sopa boba, está siendo recuperada con éxito de público y presupuesto por las modernas ONGs, como el remedo de paradójica ONG que forma el Gobierno de Su Majestad. Una política propia de los conventos del Antiguo Régimen: ¡vivan nuestros pobres! Tan necesarios para justificar nuestro buen corazón con el que tanto nos conmovemos así como de coartada, a falta de intentar un poco de Justicia social o de acotar los abusos de los monopolios y oligarcas, de nuestra propia razón para asaltar y mantener el poder. Necesitamos más pobres, y si no hay bastantes para controlar la cosa, los fabricamos o los importamos en barra libre, y todo sea para el logro de esta nuevo lucrativo tinglado pseudo eclesiástico en que ha derivado la PSOE.

Como estamos comprobando con los sucesos en Irlanda o Francia las élites globalistas made in Epstein quieren sangre en las calles de todas las capitales occidentales. pretenden el caos en las ciudades. Robos, decapitaciones, violencia de turbas, violadores y pedófilos actuando a plena vista. Lo que sea. Quieren destruir la civilización occidental con redes que apoyan el adoctrinamiento WOKE, la pornografía extrema y el colapso moral diseñado para debilitar a Occidente desde todos los frentes. Sin control están inundando deliberadamente nuestras calles con millones de inmigrantes, muchos  de ellos potencialmente peligrosos, promoviendo la normalización de aberraciones sexuales y trabajando para derrumbar la civilización occidental desde dentro. El objetivo final: el control total. Un NOM construido sobre las ruinas de sociedades rotas, desarraigadas, mixtas y sin identidad, que no podrán resistir. La amarga realidad es que muchos líderes occidentales están preparando deliberadamente el terreno para el colapso de sus propias sociedades. Han traicionado a su pueblo, a sus naciones y abierto las fronteras, todo por una agenda globalista ruinosa y liberticida.

Lo haga de modo consciente o inconsciente, Prebost es otro agente globalista que conspira contra los pueblos desde su posición de pretendido liderazgo religioso. Su visita, con gran éxito de público, muestra intenciones aunque hubiera podido ser peor. Con el pellizquito de monja de recordar por exigencia del guion lo malo que es el aborto o la eutanasia sirve para cohonestar el corrompido régimen borbónico: Justificar y colaborar en el proceso de invasiones por el que la propia Iglesia y sus instituciones se lucran con los impuestos del contribuyente, el numerito con las cayucos en Canarias es de una demagogia digna del falsario. Compadrear con las máximas autoridades del Estado pese a su conducta notoriamente anticristiana. Obviar su obligación de proteger de su profanación una basílica pontificia como la del Valle con su cruz la más alta del mundo, y también la de un cementerio incluida la tumba de un hombre que salvó a la Iglesia del exterminio a manos marxistas y recibiera la mayor condecoración vaticana por ello. Pero incluye acudir al centro de pederastia y separatismo de Montserrat.

La primera tarea y el primordial problema de la Iglesia en España es la transmisión de la fe, para hacer llegar el mensaje evangélico. Sin embargo Prebost y la CEE se centran en el plano político financiero. La demagogia prebostiana con lo insistir en lo de tragarse las invasiones, “soluciones vendo que para mí no tengo”, vuelve a sacar a la luz la visión profética de Buñuel en Viridiana o de Berlanga en Plácido. Ahora ya con el Pacto de asilo se despachan MENAS contra quienes no se pueden defender, no hay ninguno ni en la Zarzuela, la Moncloa o los palacios episcopales, como se rifaban pobres en tiempos de Plácido.  No podemos menos que recordar esta gran película, feroz e hilarante sátira de Berlanga contra la hipocresía de la sociedad franquista, hoy milagrosamente rediviva con el comportamiento de nuestras repugnantes autoridades en inopinado homenaje a la memoria histórica. 

Y es que es preciso reconocer que incluso los actuales dirigentes progres han renovado con singular éxito el peor rol hipócrita y encubridor de las auténticas relaciones de poder de las viejas fuerzas vivas franquistas. Plácido es una obra maestra de Berlanga, acaso la mejor. Icono inolvidable del glorioso cine español de la época es el motocarro comprado a plazos disfrazado con imágenes filantrópicas navideñas de quita y pon. Las peripecias de unos pobres currantes pringaos para cumplir sus obligaciones financieras, las letras de su deuda, mientras una hipócrita sociedad establecida se dedicaba por Navidad en colocar pobres en casas de fuerzas vivas y gentes de posibles o que quieren presumir de serlo. Al cabo, entonces como desde luego ahora con la pertinaz monarquía, unas instituciones hipócritas y corrompidas dedicadas a sacar hasta los higadillos al pobre autónomo que trabaja como puede y sostiene como rústico Atlas todo el oneroso tinglado de tartufos, santigua bolsillos, cortesanos, putas y farsantes.

El bienintencionado y afanoso Plácido al final no puede pagar su deuda: Las instituciones más o menos abstrusas, parasitarias o abusivas le fallan en vez de ayudarle. Para colmo, uno de los pobres se les muere en acto de servicio y además tienen que devolver la cesta de Navidad. Pero es Plácido y su gente compasiva y solidaria que se compadece de otros lo poco que se salva de un sistema degradado. El discurso biempensante habitual del sistema, entonces y ahora, enmascara una realidad cruel e hipócrita, ajena a la Sabiduría y la Compasión, que no se da en la farsa de representación de la Política sino entre la buena gente común.

Y recordemos Viridiana que recoge pobres y mendigos sin fronteras. A falta ya de catecismos, el Poder se mantiene mediante la trampa y el disimulo. Montemos un ágape de pobres como la monja de Viridiana una especie de sagrada cena aunque el resultado al final sea opuesto a lo pretendido.  Los mendigos, marginales y lumpen, borrachos y envalentonados por la falta de autoridad y la incompetente blandura de los bien pensantes, se rebelan, destruyen lo que pueden e intentar violar a la caritativa y estulta monja prebostiana que los acoge. Viridiana ganó la Palma de oro del Festival de Cannes de 1961. El galardón no lo recogió Buñuel sino el director general de Cinematografía, José Manuel Muñoz Fontán. Pero de regreso a Madrid fue citado por el ministro de Información y Turismo, a la sazón el pío Arias Salgado. En vez de las esperadas enhorabuenas se encontró con un cese fulminante: El Vaticano había calificado la película de «blasfema».  Hoy, con un Papa globalista que obedientemente cojea y bizquea a favor del contubernio WOKE no hubiera habido tal. Nuestra pudorosa y farisaica CEE también se suma a la lucrativa demagogia hipócrita exigiendo a los demás lo que ella no da.  

EsDiestro
EsDiestro
Es Diestro. Opinión en Libertad
Artículo relacionados

Entradas recientes