Campaña publicitaria de Samsung, 2013, presentando una invasión extraterrestre donde Cristiano Ronaldo y Lionel Messi debían disputar un partido para salvar a la humanidad. Años antes, 1996, Nike ya había vinculado el balompié con fuerzas oscuras y fenómenos inexplicables: agónica batalla entre el «Bien» y el «Mal» en un anfiteatro romano. Más tarde, 2022, The football verse, de nuevo Nike, campaña ambientada en un laboratorio similar al CERN, se volvieron a introducir conceptos como portales interdimensionales, realidades alternativas y visitantes del futuro. Y, áureo broche, en 2021, la película La Guerra del Mañana reiterando el mismo patrón: un Mundial de fútbol interrumpido por la llegada de una amenaza no humana.

El “fin” y la “revelación”
Postrer mundial de los dos antecitados, además de Neymar, Modric, De Bruyne y el guardameta mexicano Ochoa. El fin. Y el «fin» de la humanidad, dizque. Y de paso, pululando en el inconsciente colectivo, extraterrestres, trumpista desclasificación OVNI, portales, fenómenos inexplicables.
Y la Gran Revelación. La Gran Farsa, el próximo 12 de junio, estreno mundial de la quinta película de Spielberg sobre el asunto tras Encuentros en la tercera fase, ET, La guerra de los mundos e Indiana Jones y la calavera de cristal. Y otra plandemia bullendo. Tedio. Infinito.
En fin.

