En las últimas semanas, las redes sociales y los medios internacionales se han llenado de imágenes emotivas de un pasajero del crucero MV Hondius, un buque de expedición holandés operado por Oceanwide Expeditions que zarpó de Argentina en abril de 2026. Se trata de Jake Rosmarin, un influencer de viajes estadounidense con base en Boston, quien ha compartido videos en TikTok e Instagram donde aparece visiblemente afectado, con lágrimas en los ojos, describiendo la “incertidumbre” y el miedo a bordo tras un supuesto brote de hantavirus que, según informes oficiales, ha causado tres muertes y ha dejado a cerca de 150 personas (pasajeros y tripulación) varadas frente a Cabo Verde antes de ser desviadas a Tenerife.
El video viral que circula en X muestra a Rosmarin en un tono dramático, afirmando que “no somos solo una historia” y pidiendo claridad mientras el barco permanece en cuarentena. Sin embargo, una publicación de la usuaria Liz Churchill (@liz_churchill10) del 11 de mayo de 2026 ha desatado una ola de cuestionamientos al calificar a Rosmarin directamente como “un fraude total” y un “actor de crisis” empleado por el cártel farmacéutico.
This guy is a total fraud. His sister worked on a ‘Covid-19 Recovery Unit’…
The Pharmaceutical Cartel literally employs Crisis Actors… pic.twitter.com/fJdlNNtjUr
— Liz Churchill (@liz_churchill10) May 11, 2026
La publicación incluye un gráfico detallado que expone la conexión familiar clave: la hermana de Jake, Rachel Rosmarin, ha trabajado desde agosto de 2020 como Managing Associate en la División de Recuperación de Hagerty Consulting, una firma especializada en gestión de emergencias, respuesta a desastres y recuperación post-pandemia. Según su perfil profesional y documentos públicos, Rachel Rosmarin ha estado involucrada en proyectos de recuperación por COVID-19, incluyendo asistencia técnica a agencias gubernamentales estadounidenses como la Office of Population Affairs, Centers for Medicare and Medicaid Services y la Health Resources and Services Administration. La consultora Hagerty se dedica precisamente a ayudar a gobiernos locales y estatales a gestionar fondos federales para emergencias sanitarias, un rol central durante la crisis del COVID-19.
El gráfico de la publicación de Churchill vincula explícitamente esta trayectoria con el brote actual:
- Mayo 2026: Brote de hantavirus en el MV Hondius, con Jake Rosmarin como uno de los rostros más visibles en redes (su TikTok sobre el incidente se viralizó).
- 2020-2022: Rachel Rosmarin en Hagerty Consulting durante la pandemia de COVID-19 y la gestión de recuperación.
- Línea temporal más amplia: Incluye referencias a eventos previos como el 11-S (2001) y el aumento de contratos de consultoría en gestión de emergencias.
Además, el influencer apareció en televisión alemana (DDF “hallo deutschland”) comentado por el virólogo Jonas Schmidt-Chanasit del BNITM de Hamburgo, quien ha sido figura recurrente en coberturas mediáticas de crisis sanitarias anteriores.
Para Churchill y quienes comparten su análisis, esto no es casualidad: “El cártel farmacéutico literalmente emplea actores de crisis”. La acusación apunta a que Rosmarin sería un “actor llorón” recurrente en operaciones de miedo sanitario, similar a lo ocurrido durante el COVID-19, donde se denunciaron casos de personas contratadas para dramatizar testimonios en medios. Críticos en X señalan que, de más de 150 personas a bordo, el único que ha generado contenido viral y emocional es este influencer, cuya familia tiene vínculos directos con la industria de la “recuperación” de emergencias sanitarias gestionadas por gobiernos y farmacéuticas.
Esta revelación ha generado un intenso debate. Mientras los medios tradicionales presentan el brote como un trágico incidente natural (hantavirus Andes, cepa que se transmite de roedores a humanos y, en raras ocasiones, entre personas), la comunidad escéptica ve patrones repetidos: un crucero en aguas internacionales, denegación de atraque en puertos, cobertura mediática selectiva y un “testimonio emotivo” perfecto para generar pánico y justificar nuevas medidas de control sanitario.
¿Coincidencia familiar o pieza de un guion repetido? En un mundo donde la confianza en las narrativas oficiales sobre salud pública ha sido erosionada por mentiras documentadas en crisis anteriores, casos como el de Jake Rosmarin alimentan la sospecha legítima: ¿estamos ante otra farsa sanitaria orquestada para mantener el miedo y el negocio?
Lo cierto es que el “actor llorón del barco de los contagios” tiene una conexión familiar demasiado conveniente con el mundo de las consultorías de recuperación pandémica. Y, como bien dice el dicho que circula en redes: cuando ves el mismo patrón una y otra vez, ya no es paranoia… es patrón.
La pregunta que queda en el aire es: ¿cuántas veces más caeremos en la misma trampa antes de exigir transparencia real?
Más información: https://contrastado.com/los-actores-de-crisis-y-cantamananas-habituales-de-plagas-vuelven-a-la-palestra/

