Por Alfonso de la Vega
El embajador norteamericano ante la ONU, un sionista llamado Mike Waltz, reprende a España por conceder la Orden del Mérito Civil a Francesca Albanese y tiene la osadía de declarar que “cualquier premio otorgado a Albanese solo avergüenza a quienes lo conceden”. Lo que es una vergüenza, y así debiera reconocerlo si por rara ventura la tuviere el impertinente personaje, es la actual prostitución y arrumbamiento de los antiguos ideales fundacionales de la república americana por el sionismo.
La Relatora Especial de Naciones Unidas sobre la situación de los derechos humanos en el territorio palestino ocupado, ha recibido el galardón por su extenso trabajo documentando y denunciando las violaciones del derecho internacional en Gaza, lo que la había convertido en bestia negra del sionismo y víctima de sus represalias por cumplir con su deber, en lo que parece otro claro ejemplo del quevediano: «Donde hay poca justicia, es un peligro tener razón».
La noticia ha tenido mayor repercusión internacional que en España donde más bien ha sido silenciada pero en general de publicarse es para denigrar. En una muestra de servidumbre bochornosa La Gaceta titula: “Sánchez y Albanese se merecen mutuamente: la condecoración que quedará para la historia de la infamia”.
Pero “la verdad es la verdad la diga Agamenón o su porquero”. De modo que lo que sería infame es el titular y habrá que felicitarse por el suceso denigrado. Primero, porque es un ejercicio de soberanía y no de sometimiento a la servidumbre habitual. Segundo, porque es de justicia en la mejor tradición histórica española.
Claro que incluso un reloj parado o averiado acierta dos veces con la hora cada día y es posible que este haya debido ser el caso que glosamos, si bien hay que reconocerle al falsario su astucia y habilidad para aprovechar cuantas oportunidades estratégicas de propaganda y supervivencia le permite la evolución internacional.
Pero poco dura la alegría en casa del pobre. Resulta lamentable que las filantrópicas ansias justicieras del presidente del gobierno en defensa imparcial de quien tiene razón, sea de la cuerda ideológica que sea, se hayan frenado ahí. Me refiero a otro caso simultáneo en el que el falsario tenía la obligación de actuar en defensa de España, la Hispanidad y de la representante de una actual institución española pero ha dado la más cobarde o sectaria espantada ha sido el provocado por la amenaza de la sionista comunista de origen lituano presidente de Méjico a una compatriota como la presidente de la Comunidad de Madrid en viaje al país mesoamericano para ofrecer un merecido homenaje al libertador don Hernán Cortés, uno de los mayores genios militares de todos los tiempos.
Pese a su origen étnico alógeno la sectaria presidente de Méjico se ve muy identificada ideológicamente con los genocidas caníbales aztecas que también eran tribus alógenas provenientes del NO de lo que hoy es EEUU. A falta de logros en su no muy feliz gobernación la lurpia mejicana practica la modalidad de alancear moritos muertos. Y para nuestra desgracia, el reino de España se ha convertido en el payaso de las bofetadas en el circo internacional. Bien es verdad que el mismo don Felipe también se doblega y parece adoptar la leyenda negra de nuestros enemigos.
Un acto tan escandaloso como el que comentamos debiera haber ocasionado la llamada al embajador de Méjico para recibir la merecida protesta diplomática correspondiente.

Por su parte, la dirigente madrileña había presumido de su preferencia por otra premiada, la venezolana Corina, agraciada con el Premio Nobel que servilmente fue a la Casa Blanca para cedérselo al belicoso emperador en una humillación sin precedentes.
Pero no es la verdad, ni la búsqueda del bien común, ni la defensa de los derechos humanos sino el oportunismo, el sectarismo y la demagogia lo que reinan en España.

