Hay quien está dispuesto a creer que los amos del mundo (los que lo dirigen) son marcianos (o reptilianos), o son demonios (o endemoniados). Prefieren creer esas cosas porque no quieren ver que son personas, como nosotros, y eso les impide luchar eficazmente contra ellos porque, para vencer a cualquier enemigo, obviamente, hay que conocerlo (solo así puedes aprovecharte de sus debilidades).
Mírate a ti mismo y dime: ¿Te gusta el dinero? ¿Que te sirvan? ¿Un casoplón? ¿Viajar en avión privado? ¿Follarte a quién te apetezca? Los amos del mundo tienen tus mismos gustos, solo que están mucho más hartos (hastiados) y necesitan estímulos más fuertes para “trempar”.
¿Y qué me dices de tus amigos? ¿No eres de los que promocionan a sus amigos, solo por ser amigos y no por la calidad de su trabajo? Hay quién llama “masones”, a los amos del mundo, por hacer eso mismo. La verdad es que ellos viven inmersos en su círculo de conocidos, como tú y yo vivimos en nuestro propio círculo. ¿Qué te importa más, la impresión que causas a los que te conocen o la que puedas causar a desconocidos? ¿Por qué deberían preocuparse ellos de nuestros problemas, de nuestras necesidades? ¿Nos preocupan, a nosotros, los problemas de los “sin techo”? Digamos que los amos del mundo se mueven en un nivel superior al nuestro, como nosotros nos movemos en un nivel superior a los indigentes. Digamos que ellos se relacionan con gente de su nivel como tú y yo nos relacionamos con gente del nuestro.
Ellos favorecen a sus amigos y sus amigos les devuelven los favores. “Quid pro quo”. Buen negocio. ¿Qué tiene eso de extraño? ¿No es así como suele actuar un simple youtuber? Los amos del mundo también son negociantes, solo que los negocios de su nivel son mucho más grandiosos (necesitan estímulos más “fuertes”) y es por eso que montan guerras como nosotros montamos fiestas de moros y cristianos. Si en sus reuniones de amigos, le dice uno a otro -¡A que no haces eso!-, lo más seguro es que el otro le responda -¡Qué te juegas!- Así inventaron placeres siniestros por el simple hecho de que se cansaron de los placeres “normales”. ¿No haríamos nosotros lo mismo si tuviéramos el dinero que tienen ellos?
Hay quién prefiere ver a los amos del mundo como demonios (si es creyente) o como extraterrestres (si es ateo). Con ello solo pretende justificar su inmovilismo, su inacción, su impotencia pues ¿Qué se puede hacer contra extraterrestres y demonios? Yo prefiero verlos como “golums”, como hombres y mujeres corrompidos por el mismo tesoro que guardan. Cuando entiendan que no sirve para comprar un instante más de vida, ganaremos todos, sin duda, esta guerra que todos libramos contra el egoísmo (o ego).

