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Memorias brillantes de un proscrito: Enrique De Diego

Enrique de Diego, periodista de larga trayectoria, a los 70 años nos regala las vivencias de su existencia como un fresco o un paisaje del tardofranquismo, la transición y lo que él denomina la mierdocracia, el sistema por el que se eligen a los más mierdas.

Con un estilo cuidado, preciosita, florido, literario de la mejor literatura, ahora que tanto abunda la mediocridad, con descripciones hermosas nos introduce en su infancia y su juventud y a través de su familia, como su tío Segundo de la Calle, pastor de ovejas, miembro de la compañía de asalto de la División número 13, la “Mano Negra”, nos lleva a las batallas de Brunete, Teruel y el Ebro donde brilla el genio militar de Francisco Franco, personaje histórico que el autor compara a Carlomagno o a Isabel la Católica. Enrique de Diego nos lleva por el lado humano de la historia. Como cuando se produce el nombramiento como Generalísimo por sus pares, como remedo de la democracia militar de los almogávares, o el momento decisivo y épico del encuentro en Hendaya con Adolfo Hitler, cuando Franco sale airoso del encuentro con el tirano alemán en su momento de mayor gloria, cuando doña Carmen y su hija, Carmencita, están velando al Santísimo en el Palacio del Pardo.

El autor engarza la historia reciente de España con sus vivencias personales. Sus estudios en el IES Andrés Laguna de Segovia, el ambiente cristiano que lo impregnaba todo, los profesores como el profesor de Religión, Don Rafael Matesanz, los largos veraneos en el pueblo que Enrique de Diego recuerda y da vida, con el bar de la Justy y la serie Bonanza. En la Castilla que describió magistralmente Miguel Delibes. Al tiempo, hace un homenaje al mejor ministro que ha tenido España, Alberto Ullastres, . Una España que despega, en un optimismo general, con el horizonte abierto.

Ahora viene la parte interesante. Enrique de Diego comienza la Facultad de Ciencias de la Información, una auténtica decepción, de la que no salva ni el nombre que considera una absoluta mentira, y de los profesores sólo salva a Vintila Horia. Comienza la gran mentira de la llamada transición, desastre nacional. El autor es precoz en el periodismo y cuenta como a los 26 años es jefe de la sección política en el Abc de Anson. Antes ha tenido la enorme suerte de hacer el servicio militar en Galicia, donde narra el gran fiasco del 23-F, organizado por Juan Carlos.

Las memorias toman el tono de una novela de aventuras. Enrique de Diego protagoniza la regeneración del centro-derecha. Vamos asistiendo al deterioro del periodismo patrio, a su enfangamiento, a su desfonde moral. El caso Lasa y Zabala, la masacre de Atocha con las groseras mentiras de Pedro J. Ramírez y Losantos. Por último, su etapa en Intereconomía, con las tortuosas maniobras de Julio Ariza, el auténtico inventor y mentor de Vox, con su hipocresía y sus medias tintas. Apasionantes memorias de un auténtico proscrito que es toda un acta de defunción del periodismo necesitado de una regeneración. Paisaje de España en letra impresa.

Fernando Villagrán.

 

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