El 3 de noviembre de 2026, el activista y comunicador Dariusz Wiewiórka (@darekwiewiorka, vinculado a “Freedom News Polska”) publicó un mensaje que se viralizó rápidamente. En él pedía a personas en el extranjero que alertaran al mundo si “en Polonia se apagaba la luz”. Afirmaba que esa misma noche estaba previsto introducir un estado de guerra o estado de excepción para pacificar protestas, especialmente el “miasteczko” (campamento de protesta) frente al Tribunal Constitucional (TK) en Varsovia, y “congelar” a la sociedad. Citaba al periodista Jacek Karnowski (de wPolsce24 y Sieci), quien en televisión había asegurado, según sus fuentes, que a medianoche podría imponerse una medida de ese tipo. Mencionaba como posible pretexto un “amenaza imaginaria” desde Kaliningrado y advertía: si al día siguiente no publicaba nada en X, significaría que Polonia había caído de nuevo en la oscuridad de los años 80.
Apel do wszystkich ludzi z zagranicy, gdy w Polsce zgaśnie światło powiedzcie to dla świata!!!
Dzisiaj w nocy planowane jest wprowadzenie stanu wojennego – wyjątkowego w Polsce. Stan ten daje ogromne uprawnienie dla rządu także cenzurę internetu, platform jak X.
Jacek Karnowski polski dziennikarz właśnie na żywo w telewizji powiedział: według jego źródeł dziś o północy ma być wprowadzony stan wyjątkowy lub stan wojenny. Celem jest pacyfikacja protestów i „zmrożenie” społeczeństwa.
Jednym z powodów wprowadzenia stanu ma być wyimaginowane zagrożenie z Kaliningradu jako pretekst, choć specjaliści mówią, że realnego zagrożenia nie ma.
Jeżeli jutro nic nie napiszę na X to znaczy, że Polska pogrążyła się ponownie w mroku jak w latach 80tych.
— Dariusz Wiewiórka (@darekwiewiorka) November 3, 2026
El contexto real: el conflicto por el Tribunal Constitucional
La alarma surge de una crisis institucional que estalló el 30 de octubre. Siete jueces respaldados por la coalición gobernante de Donald Tusk (liderados por Anna Korwin-Piotrowska) anunciaron la suspensión del presidente del TK, Bogdan Święczkowski, y de su vicepresidente, Bartłomiej Sochański (ambos asociados al anterior gobierno de Ley y Justicia, PiS). Policía antidisturbios rodeó el edificio. El presidente Karol Nawrocki (alineado con PiS y elegido en 2025) interrumpió un viaje a Senegal, regresó y, junto con el primer presidente del Tribunal Supremo, forzó la entrada en la madrugada del 31 de octubre, calificando los hechos de “golpe de Estado” y violación del orden constitucional.
Desde entonces, hay protestas diarias frente al TK (con un campamento de “Kluby Gazety Polskiej” y otros grupos de derecha), presencia policial y enfrentamientos verbales. El 3 de noviembre, los ocho jueces pro-gobierno celebraron una asamblea general: aprobaron un proyecto de presupuesto para 2027 y sortearon paneles disciplinarios contra Święczkowski y Sochański. La oposición y Nawrocki no reconocen la legitimidad de la reunión (cuestionan el quórum y la autoridad de Korwin-Piotrowska). El gobierno argumenta que se trata de restaurar el Estado de derecho y la independencia judicial, en línea con fallos del TJUE que cuestionaron la composición del TK bajo PiS. La oposición habla de usurpación y “pacificación».
Karnowski y medios de oposición (wPolsce24, TV Republika, wPolityce) difundieron las informaciones de “fuentes de confianza” sobre un posible estado excepcional a medianoche del 3 al 4 de noviembre, vinculándolo a la pacificación del campamento y a la narrativa gubernamental sobre amenazas rusas. No se presentó documentación oficial que lo confirmara.
La amenaza de la frontera con Kaliningrado
Paralelamente, el 3 de noviembre Tusk informó que Polonia había evitado una posible provocación en la frontera con el exclave ruso de Kaliningrado. Según el primer ministro, tras medianoche recibió un aviso de la Guardia de Fronteras sobre “personas con linternas” en el área fronteriza (cerca de Sępopol). Se movilizaron fuerzas y se impidió el incidente. Tusk explicó que los servicios polacos y aliados de la OTAN habían advertido de posibles actos de sabotaje, provocaciones o incursiones de personas armadas en la primera mitad de noviembre. Como respuesta, se desplegaron unidades policiales, antiterroristas y otras fuerzas en el noreste del país del 2 al 8 de noviembre (operación vinculada a amenazas de sabotaje y diversión, según la policía, que negó que estuviera relacionada con el TK).
La oposición interpretó estas medidas y declaraciones como un posible pretexto para medidas excepcionales internas. El gobierno las presenta como respuesta a riesgos híbridos reales en el contexto de la guerra en Ucrania.
Qué ocurrió realmente en la noche del 3 al 4 de noviembre
No se introdujo estado de guerra ni estado de excepción. Según la Constitución polaca (arts. 228-231), el estado de guerra lo introduce el presidente a petición del Consejo de Ministros en caso de amenaza exterior, agresión o compromisos de defensa colectiva; el estado de excepción, también por el presidente a petición del gobierno, ante amenaza al orden constitucional, la seguridad o el orden público (máximo 90 días, prorrogable una vez con autorización del Sejm). Ninguna de estas medidas se activó.
Fuentes opositoras y el propio Wiewiórka informaron que la policía rechazó la solicitud de Korwin-Piotrowska de liquidar el campamento de protesta (el cual estaba legalmente registrado). Wiewiórka publicó que, según Radio Wnet, la policía se negó y que Tusk propuso un encuentro privado con Nawrocki para bajar la tensión. El autor siguió publicando en la madrugada del 4 de noviembre (incluyendo quejas sobre que su teléfono solo permitía llamadas de emergencia, lo que interpretó como sospechoso, aunque oficialmente no había avería de red). No hubo apagón informativo general ni censura masiva de plataformas.
La crisis es real y profunda: enfrenta a un gobierno pro-UE que busca “resetear” instituciones moldeadas por PiS con un presidente y una oposición que lo consideran un golpe y una amenaza a la independencia judicial. Las protestas, la presencia policial y el lenguaje de “golpe”, “pacyfikacja” y “estado de excepción” reflejan una polarización extrema de cara a las elecciones de 2027. Sin embargo, las afirmaciones concretas de introducción inminente de estado de guerra o excepción a medianoche del 3-4 de noviembre no se cumplieron y carecieron de confirmación oficial independiente. Las medidas en la frontera con Kaliningrado responden a avisos de inteligencia sobre riesgos híbridos, aunque el momento coincidió con el pico de tensión interna.

