Por Alfonso de la Vega
Los viajes suelen tener un componente de simbolismo asociados al devenir de nuestra vida y de la conciencia. Obras literarias como La Odisea, La Eneida o Los Argonautas se refieren a peripecias de viajes que si bien suceden en un determinado paisaje o entorno geográficos, acontecen espiritualmente en realidad en los territorios explorados o ignotos del alma humana. Dante en la Comedía, Goethe con su doctor Fausto o nuestro gran Cervantes con El Quijote se refieren en verdad a ese mundo interno so pretexto de pasear a sus héroes por el Hades o los Campos Elíseos, gabinetes de estudio y laboratorios de alquimistas o llanuras y cuevas manchegas y ríos o playas aragonesas. Pessoa pensaba que para conocer el mundo bastaba con su Lisboa natal, escenario y fuente de inspiración.
En ocasiones, el viaje es una condena, una especie de maldición. Así, El Holandés errante se ve obligado a realizar nuevas singladuras mientras no logre ser rescatado por el amor de una mujer. A veces el paisaje es una ciudad como el Dublín del Ulises joyceano. El Oviedo vetusto de La Regenta clariniana. O el Toledo del Ángel Guerra galdosiano o de La Catedral blasquiana y la Venecia del Otelo o el Mercader shakesperianos.
La hoy otra vez amenazada Ceuta está ligada al poeta Luis Camoens donde quedase tuerto hacía 1547 en defensa de la ciudad hoy española cuando servía como soldado para la corona de Portugal. En efecto, la defensa de Ceuta le valió “un ojo de la cara” al autor de Os Lusiadas. O también Tavira recuerda a su hijo predilecto fingido Álvaro Campos el famoso ingeniero naval heterónimo de la personalidad del poeta Fernando Pessoa, en cuya supuesta casa natal figura una placa conmemorativa.
Tavira en el Algarve portugués fue una antigua sede romana desde el siglo I, pero puso fin a la invasión musulmana un hecho traicionero. Siete caballeros cristianos cobardemente asesinados a traición durante una tregua no respetada por la morisma. Su muerte provocó la furia de los cristianos, de modo que en 1242 Don Paio Peres Correia, maestre de la Orden de Santiago atacó como represalia y reconquistó la ciudad. El moro suele ser cobarde y sólo entiende el uso de la fuerza. Hay que ser temido para ser respetado. Tras la conquista de Ceuta por Portugal en 1415 comenzó el período de gran expansión de Tavira que se convirtió en un importante puerto pesquero y la población apoyó a los ejércitos y armadas que defendían la costa portuguesa y las ciudades costeras ibéricas en el Norte de África de la piratería moruna..
El simbolismo mueve el mundo de la emoción. Y anima al lector a realizar su propio viaje. Que puede quedarse en lo meramente externo, lo exotérico si sólo se fija en lo formal, en estar donde tal personaje de ficción ha estado. Se pueden coleccionar así experiencias como si fueran fotos.
Me voy a permitir un recuerdo de una anterior visita. El 30 de noviembre de 2005 a los 70 años de la muerte en Lisboa de Pessoa tuve el honor de entrevistar a su único heterónimo vivo: el ingeniero naval y poeta Álvaro Campos no en su supuesta casa de la calle del libertador Peres Correia sino bajo el gran reloj de la torre de la iglesia de Santa María en su Tavira natal, en el Algarve portugués, donde están sepultados los siete caballeros asesinados en una emboscada islámica. Un reloj parado como así lo fuera el propio universo poético o el de algunas conciencias.
He aquí un breve resumen de sus declaraciones:
¿Cómo fueron sus relaciones con Pessoa?
Fernando, claro es, fue una persona. Aún más: fue el espíritu que movía las máscaras griegas de donde procede la palabra persona. Yo lo interpreto como un intento desasosegado de superar la incuria criminal del tiempo. Pero los médicos no diagnostican lo mismo quizás porque lo miran con sus antojeras profesionales que nos les dejan ver más allá de sus narices: Duarte Santos pensaba que era un paranoico. El doctor Saraiva que un esquizofrénico. Como buenos materialistas se fijan en el fenómeno pero resultan incapaces de entender qué es lo que lo produce. Fernando tenía facultades mediumnicas. Es posible que fuera influido por espíritus. Lo que pasaba es que recreaba paisajes del alma. Y cada uno de esos paisajes tiende a ser, tiene voluntad de ser. Un estadio más o menos de la Redención que explicaba Antero de Quental en dos famosos sonetos que rescató Unamuno.
Si bien llevaba una vida gris de contable y oficinista debió poseer una gran cultura...
Sin duda. Fernando no era un mero erudito sino un hombre culto. Afirmaba que la erudición era una suma y la cultura una síntesis. Sus personajes son eso: una síntesis. Y tal es también la razón por la que yo mismo elegí a Caeiro como mi maestro. Si los antiguos invocaban a las musas nosotros nos invocamos a nosotros mismos.
¿Tenemos arreglo?
Para recrear nuestra saudade no lejana a vuestra morriña, Pessoa y todo Portugal esperaban la vuelta del rey Don Sebastao. El mito del Salvador, del Enviado, a falta de la voluntad popular de liberarnos. Pero mitos e ideales conmueven conciencias mueven a la acción: mi colega el gran poeta renacentista Francisco de Aldana, capitán de remoto linaje gallego y amigo del Montano, desapareció junto a él. Mi creador Fernando Pessoa lo explica muy certeramente en su poema El Encubierto al insinuar su relación con el misterio de la Rosa Cruz… Pero, aunque regresara de Alcazarquivir para hacer renacer el espíritu de Portugal, ahora no se le haría más caso que al Christian Rosenkrueutz de la Fama Fraternitatis el libro que llamaba a la reforma espiritual, intelectual, política y estética de Europa gracias a la Rosa Cruz.
Pessoa era aficionado al hermetismo incluso se hizo amigo de un personaje de reputación dudosa, Aleister Crowley, una especie de hereje de la famosa Golden Dawn inglesa…
Pessoa era un ocultista que consideraba el arte como liberación de la locura del mundo. Los campos de batalla no son ahora las playas como en las que desapareció el rey don Sebastao con vuestro poeta, sino las conciencias, los conceptos, las relaciones y condiciones económicas. Por ello me temo que si no nos despabilamos vamos a perder esta otra guerra contra el Islam y los siete caballeros de Tavira no podrán seguir descansando con la conciencia tranquila por su misión cumplida.
Epílogo
Un cuarto de siglo después de la entrevista, con el Islam más próximo incendiado, las guerras híbridas o las nuevas amenazas, Campos nos parece profético. Sin embargo, visto el desastre actual y la decadencia de nuestras instituciones cada vez es más necesario un mito regenerador como el del Encubierto, el regreso del rey don Sebastián, ligado también a nuestros Aldana, el poeta; Arias Montano el polígrafo y bibliotecario, o luego, al romántico Zorrilla que recrea la figura del rey desaparecido y camuflado en la trama de modesto pastelero pero reconocido por el marqués de Tavira en un curioso ejemplo de anagnórisis.

