El periodismo deportivo español está de luto. Luis Fermoso, figura clave de Canal+ y Movistar Plus+ y uno de los nombres imprescindibles detrás de El Día Después e Informe Robinson, falleció el sábado 5 de septiembre de 2026 a los 53 años en Salamanca, rodeado de su familia.
La propia plataforma, su casa profesional durante casi tres décadas, confirmó la noticia con un comunicado en redes sociales:
“Hoy es un día muy triste para Movistar Plus. Ha fallecido nuestro querido Luis Fermoso. Una persona excepcional y un profesional admirable que fue desde el primer día el alma del deporte de esta casa. Su generosidad y optimismo estarán siempre entre nosotros. Descanse en paz”.
Causa de la muerte
El comunicado oficial de Movistar Plus+ no detalló las circunstancias clínicas. Varios medios, sin embargo, coinciden en que Fermoso murió tras una larga enfermedad oncológica. La Razón escribió que falleció “después de luchar durante un largo periodo contra un tumor”. El Periódico y otros medios hablaron de “una dura batalla contra el cáncer”. Hasta ahora no se ha hecho público el tipo concreto de tumor. Esa precisión, si llega a conocerse, corresponderá a la familia.
Algunas informaciones iniciales situaron el fallecimiento el viernes 4 de septiembre. La mayoría de cabeceras de referencia —AS, Marca, ABC, El Mundo, 20minutos— y el propio anuncio de Movistar lo sitúan el sábado 5. Un titular de La Razón le atribuyó 56 años; el resto de fuentes coinciden en los 53.
De Valladolid a Salamanca
Luis Fermoso nació en Valladolid en 1973. Con siete años se trasladó a Salamanca, ciudad de la que se sentía oriundo y en la que murió. Era hijo de Julio Fermoso García, catedrático de Neurología, rector de la Universidad de Salamanca entre 1986 y 1994 y expresidente de la extinta Caja Duero.
Sociólogo de formación, completó después el Máster de Periodismo de El País. En 1996 entró como becario en Canal+. Desde entonces su carrera quedó ligada a la televisión de pago española: primero Canal+ y, más tarde, Movistar Plus+.
El hombre que prefería la sombra
Fermoso casi nunca ocupó el primer plano. Trabajaba detrás de cámara: como subdirector, guionista, director y realizador. Esa discreción no restó influencia. Compañeros y rivales coinciden en que fue uno de los periodistas que más cambió la manera de contar el deporte en España.
Su apuesta era clara: menos resultado, más persona. Buscaba la historia humana detrás del futbolista, el detalle que se escapaba a la retransmisión, el plano que convertía un partido en un relato. Ese sello se vio sobre todo en dos espacios:
- El Día Después, donde fue subdirector y realizador, y donde dejó huella en piezas como Lo que el ojo no ve.
- Informe Robinson —después Informe Plus+—, del que fue motor creativo, guionista y director de numerosos reportajes.
También participó en Reportajes Vamos y dirigió trabajos documentales de largo aliento. El más citado es Colgar las alas, la serie sobre Iker Casillas tras el infarto que sufrió en 2019. Firmó además el homenaje póstumo Michael Robinson: Good, better, best.
La mano derecha de Michael Robinson
La asociación profesional más duradera de Fermoso fue con Michael Robinson. Fue su colaborador estrecho durante años y, en abril de 2020, el autor de la última entrevista que se le hizo al comunicador británico, fallecido meses después. Enric Rojas, director de Deportes de Movistar Plus+, lo resumió al publicar una foto de ambos: “¡Cómo lo vais a disfrutar en el cielo! Descansa en paz, amigo”.
Dani Garrido, director de Carrusel Deportivo en la Cadena SER, dedicó el programa del sábado a su compañero y lo describió con una frase que ha circulado en toda la profesión:
“La figura con más talento, el mejor compañero y la mejor persona que he conocido en 30 años de profesión”.
Y añadió:
“Era único, un tío genial, de los que preferían caminar por la sombra. Alejado del foco mediático, él era el verdadero solazo. […] Tenía un talento tan descomunal que le permitió crear una escuela, un tipo de periodismo admirable”.
Paco González, en Tiempo de Juego de COPE, habló de “talento del periodismo televisivo” y de alguien que “dejó su enseñanza de cómo se construye una historia, cómo se relata un vídeo, cómo se hace todo”. “Además era un tío maravilloso”, remató.
Un legado de oficio
Lo que queda de Fermoso no es tanto un rostro en pantalla como una manera de trabajar: ritmo pausado, estética cuidada, respeto al entrevistado y la convicción de que el deporte se entiende mejor cuando se cuenta como vida y no solo como marcador.
Murió en Salamanca, la ciudad que lo adoptó de niño, rodeado de los suyos. Tenía 53 años. Deja tres décadas de reportajes, documentales y una escuela de periodismo que sus compañeros, este fin de semana, han reivindicado casi al unísono: humana, cinematográfica y hecha lejos del foco.

