El 11 de agosto de 2026, el ministro de Justicia de Marruecos, Abdellatif Ouahbi, ha realizado unas declaraciones en una entrevista concedida a la cadena árabe Asharq News que han generado un fuerte rechazo en España. En ellas, el alto cargo del Gobierno marroquí ha insistido en que la cuestión de Ceuta y Melilla “sigue sobre la mesa” y que Rabat la plantea “en cada encuentro con los españoles”.
Según las palabras del ministro, recogidas en el vídeo difundido y confirmadas por diversos medios, “este expediente sigue abierto” y Marruecos tiene “su propia forma de tratar este tema” con “mucha paciencia” y una “política a largo plazo”. Ouahbi ha añadido que dentro de Ceuta y Melilla “hay marroquíes y españoles” y que “nosotros seguimos aferrados a nuestros territorios”, afirmando que se trata de un asunto que “solucionaremos negociando y con paciencia”. En resumen, el ministro presentó la soberanía de las dos ciudades autónomas españolas como un “problema” pendiente de resolver mediante el diálogo.
🔴 MUY IMPORTANTE | El actual ministro de justicia marroquí acaba de declarar en una televisión árabe que quieren negociar con España el estatus de Ceuta y Melilla a quien considera ciudades marroquíes
Esta sería la primera declaración oficial del gobierno marroquí sobre el tema pic.twitter.com/hcnHVexfRU
— Taleb Alisalem (@TalebSahara) August 11, 2026
Estas declaraciones, calificadas por algunos como la primera posición oficial tan explícita del Gobierno marroquí en este sentido en el contexto actual, constituyen una amenaza clara e injustificada. Ceuta y Melilla nunca han pertenecido a Marruecos. Melilla es española desde 1497, cuando fue conquistada por la Corona de Castilla, y Ceuta, tomada por Portugal en 1415, pasó definitivamente a soberanía española en 1668. Ambas ciudades forman parte de España desde mucho antes de la existencia del Estado marroquí moderno y de la dinastía alauí tal como la conocemos. No se trata de “territorios ocupados” ni de un “expediente abierto”, sino de parte integrante e innegociable del territorio nacional español, reconocida internacionalmente y protegida por el derecho internacional y por la Constitución española.
Presentar estas ciudades como “nuestras tierras” y hablar de negociar su estatus no es un simple gesto retórico: es una reivindicación territorial que cuestiona la integridad de España y que se produce, además, en medio de una crisis migratoria en la frontera sur. La insistencia en que el tema “siempre está sobre la mesa” en las reuniones bilaterales y la referencia a una estrategia de “largo aliento” no pueden interpretarse de otra manera que como una presión política sobre Madrid.
España no tiene nada que negociar sobre la soberanía de Ceuta y Melilla. Son tan españolas como cualquier otra ciudad de la península, y cualquier intento de cuestionarlo debe ser respondido con firmeza y claridad. Las declaraciones de Ouahbi de este 11 de agosto de 2026 no son una invitación al diálogo legítimo, sino una amenaza injustificada que carece de cualquier fundamento histórico, jurídico o político.

