Mientras la ciudad se asfixia bajo un aviso naranja por altas temperaturas, el Ayuntamiento ha tomado una decisión tan sorprendente como indignante: cerrar los principales espacios verdes donde los ciudadanos podrían resguardarse del calor extremo.
Según el comunicado oficial publicado por @AytoMurcia en sus redes sociales, “debido al aviso naranja por altas temperaturas, se han cerrado los jardines de Floridablanca, Parque Viudes, Jardín del Malecón, Jardín de la Pólvora, Reina Sofía, Cuartel de Artillería y palmerales de Santiago y Zaraíche”.
Las imágenes que acompañan el anuncio muestran barreras amarillas y rojas bloqueando el acceso a estos enclaves. Es decir, no se trata de una simple recomendación, sino de un cierre físico que impide a cualquier persona entrar en las pocas zonas con sombra, vegetación y microclima más fresco que tiene la ciudad.
🟠 Debido al aviso naranja por altas temperaturas, se han cerrado los jardines de Floridablanca, Parque Viudes, Jardín del Malecón, Jardín de la Pólvora, Reina Sofía, Cuartel de Artillería y palmerales de Santiago y Zaraíche. pic.twitter.com/OJSMUMPxxy
— Ayuntamiento de Murcia (@AytoMurcia) July 15, 2026
La ironía que clama al cielo
En plena ola de calor, cuando las temperaturas convierten las calles de Murcia en un horno, el consistorio decide retirar precisamente los “refugios climáticos” naturales que la propia naturaleza (y el dinero público) ha creado para mitigar el calor: árboles, sombra, césped y zonas húmedas.
No se abren más puntos de hidratación. No se extienden horarios de bibliotecas o centros cívicos. No se habilitan espacios alternativos. Simplemente se cierran los parques.
La medida resulta aún más absurda cuando se recuerda que muchas ciudades europeas hacen exactamente lo contrario en situaciones similares: mantienen abiertos los parques, instalan puntos de agua y sombra, y activan protocolos de protección especialmente pensados para las personas más vulnerables (mayores, niños, personas sin hogar o sin aire acondicionado en casa).
¿Proteger cerrando lo que protege?
La pregunta que se hacen decenas de murcianos en redes es sencilla y demoledora: ¿qué sentido tiene cerrar los parques por calor?
Cerrar los espacios donde la gente puede evitar el calor no protege a la población. La expone. La deja sin alternativas en los días más peligrosos del año. Y lo hace un Ayuntamiento que, en teoría, tiene la obligación de velar por la salud pública y la adaptación al cambio climático.
Esta decisión no es solo un error de gestión. Es una muestra clara de desvergüenza institucional: la de quienes, en lugar de ofrecer soluciones reales, prefieren cerrar puertas y barreras cuando la ciudadanía más necesita espacios de alivio.
Mientras tanto, el calor sigue subiendo y los murcianos se quedan sin sus pulmones verdes más accesibles. Porque, al parecer, en Murcia la respuesta oficial a una ola de calor es: “Hace mucho calor… mejor que no vengáis a la sombra”.
Una desvergüenza verde que, lamentablemente, tiene nombre y apellidos: Ayuntamiento de Murcia.

