El secretario de Salud de Estados Unidos, Robert F. Kennedy Jr. (RFK Jr.), está cuestionando la eliminación de un estudio que citó en su libro más reciente y que relacionaba las vacunas con muertes súbitas en bebés.
“Los estadounidenses tienen derecho a saber por qué se eliminan los artículos científicos, quién tomó esas decisiones, qué evidencia las respaldó y si se aplican los mismos estándares de manera consistente”, declaró Kennedy en X el 15 de junio, al hacer pública una carta enviada al editor en jefe de la revista Toxicology Reports, Lawrence Lash.
La carta fue enviada el 11 de junio, un día después de que The Epoch Times informara sobre la retirada del artículo del investigador independiente Neil Miller. Este estudio, publicado en 2021 por Toxicology Reports (propiedad de Elsevier), vinculaba muertes súbitas en bebés con las vacunas, basándose en parte en reportes del Sistema de Notificación de Eventos Adversos a las Vacunas (VAERS).
En el aviso de eliminación, la revista indicó que, tras investigar preocupaciones planteadas por lectores, las respuestas de Miller fueron consideradas insatisfactorias. Específicamente, se identificaron “serios defectos metodológicos” en el uso de datos de VAERS para inferir una correlación entre la vacunación y el síndrome de muerte súbita del lactante (SIDS).
La nota explicaba: “Dadas las limitaciones inherentes de los sistemas de notificación pasiva, incluyendo el agrupamiento temporal esperado de eventos independientemente de la causalidad, las conclusiones presentadas en el artículo no están respaldadas por la metodología empleada. A la luz de estas preocupaciones, y dada las posibles implicaciones para la práctica médica, el Editor en Jefe ha decidido que el artículo debe ser eliminado”.
Kennedy, quien citó el estudio en un libro de 2023, afirmó en su carta que cualquier retractación o eliminación “debe ir acompañada de una explicación transparente y completa de por qué se llevó a cabo dicha acción”. Consideró que la breve declaración de eliminación era “lamentablemente insuficiente”.
El secretario exigió a Lash que proporcione a su oficina, antes del 25 de junio, más detalles: un análisis escrito completo que justifique la decisión, una lista de los expertos consultados durante el proceso y una aclaración sobre las preocupaciones respecto a las “posibles implicaciones para la práctica médica”.
Lawrence Lash no respondió a las solicitudes de comentarios hasta el momento de la publicación original. Un portavoz de Elsevier indicó a The Epoch Times el 8 de junio que la eliminación siguió “una evaluación exhaustiva” con “revisión cuidadosa y consulta con expertos relevantes”. Agregaron: “Respaldamos la decisión de que las recomendaciones y conclusiones presentadas en el artículo pueden suponer riesgos potenciales para la salud pública y podrían aplicarse en la práctica clínica, resultando en daño a los pacientes”.
Por su parte, Neil Miller, en una declaración del 4 de junio, recordó que en su artículo señaló que el hecho de que muchas muertes por SIDS ocurrieran en los días posteriores a la vacunación no constituía prueba de causalidad, aunque apuntó a “evidencia adicional extensa que señala posibles vínculos entre las vacunas y la muerte súbita”. Se opuso a la eliminación del trabajo.
“Estoy profundamente agradecido de que el secretario Kennedy esté buscando una explicación del Dr. Lash sobre el proceso por el cual se eliminó mi artículo”, escribió Miller a The Epoch Times. Añadió: “Espero que esta investigación ayude a garantizar que la investigación científica válida y creíble se evalúe por sus méritos y que los artículos no se eliminen o retracten solo porque sus hallazgos son controvertidos o desafían las opiniones predominantes”.
Este caso se enmarca en un contexto más amplio: varios otros artículos destacados por Kennedy o sus aliados en los últimos años han sido retractados o puestos bajo investigación recientemente, incluyendo uno escrito por Miller junto con Brian Hooker, coautor del libro de Kennedy.
En 2025, Kennedy buscó la retractación de otro artículo que afirmaba que no existía asociación entre el aluminio (un ingrediente común en vacunas) y enfermedades crónicas como el autismo. Su solicitud fue rechazada por el American College of Physicians, editor de la revista.

