InicioOpiniónColaboradoresComienza el Mundial: ¡Zapatero, calienta que sales!

Comienza el Mundial: ¡Zapatero, calienta que sales!

El magistrado José Luis Calama Teixeira ha imputado al ex presidente José Luis Rodríguez Zapatero en un demoledor auto de 85 folios que describe cómo presuntamente convirtió su influencia política en un lucrativo negocio, mercadeando con los derechos humanos y las riquezas de la Venezuela chavista.

Lo que durante años se presentó como “diplomacia humanitaria” del ex presidente José Luis Rodríguez Zapatero ante el régimen de Nicolás Maduro parece, según la Audiencia Nacional, haber sido algo mucho más sórdido: una red de tráfico de influencias destinada a obtener pingües beneficios económicos, mientras Venezuela se hundía en la miseria y la represión.

El titular del Juzgado Central de Instrucción número 4 ha imputado formalmente a Zapatero por una presunta arquitectura criminal que incluye tráfico de influencias, organización criminal y blanqueo de capitales. 

El auto no es una mera imputación: es un relato quirúrgico de cómo un ex presidente habría puesto al servicio de una aerolínea y de oscuros intereses venezolanos su agenda personal y su red de contactos.

Desde marzo de 2020, según el instructor, operaron dos canales paralelos para salvar a Plus Ultra: uno a través de Koldo García y José Luis Ábalos, y otro —el más decisivo— a través del propio Zapatero y su entorno. Mensajes intervenidos son demoledores: “Nuestro pana Zapatero detrás”, “Lo tiene Grupo Zapatero”, “Mañana Zapatero interviene directamente” o “Zapa es nuestro contacto”.

No se limitó a España. El auto documenta gestiones ante el Instituto Nacional de Aeronáutica Civil de Venezuela para obtener permisos de vuelo, todo con la misma unidad de propósito: dinero. El magistrado ve delito continuado: El precio de la “amistad” con la dictadura.

Pero el verdadero escándalo va más allá del rescate de Plus Ultra. Zapatero, figura destacada del Grupo de Puebla, habría comercializado su cercanía con el chavismo mientras en Venezuela se violaban sistemáticamente los derechos humanos, se saqueaban las riquezas del país y millones de venezolanos huían de la miseria.

Según la investigación, los beneficios no tardaron en llegar. La Oficina Nacional de Investigación del Fraude ha detectado más de 1,5 millones de euros transferidos directamente a Zapatero y su esposa a través de sociedades como Análisis Relevante, Gate Center y Thinking Heads. Sus hijas también recibieron cuantiosas cantidades. 

Y luego están las joyas. Durante el registro en su oficina de Ferraz, la UDEF encontró en una caja fuerte más de un centenar de piezas de alta joyería y relojes de lujo. El juez Calama ha encargado su tasación a la prestigiosa joyería Ansorena, que según fuentes del caso las valora en torno al millón de euros. Zapatero asegura que son herencias familiares y regalos, una versión que choca con el origen humilde de ambas familias y con el momento en que aparecieron.

La estructura de blanqueo descrita es piramidal: Plus Ultra y otras entidades pagan por “servicios inexistentes”, las sociedades intermedias distribuyen y el dinero (y las joyas) llegan al ex presidente. 

Destaca la creación exprés en Dubái de una sociedad offshore justo después de un contrato millonario con Plus Ultra. 

El auto señala la oficina de la calle Ferraz como el auténtico centro de operaciones. Desde allí, según el magistrado, se coordinaban influencias, se elaboraban documentos y se gestionaban los cobros. Su secretaria consultaba cómo emitir facturas y qué importes inflar.

Zapatero no aparece como un simple “intermediario”: el instructor lo sitúa en la cúspide, dirigiendo sin mancharse las manos, con lugartenientes ejecutando y una red de sociedades ocultando el rastro.

Mientras Zapatero posaba de defensor de los derechos humanos y mediador en Venezuela, su supuesta red habría estado cobrando por influir en administraciones españolas y venezolanas. El Grupo de Puebla, del que es referente, sirve de paraguas político a este tipo de operaciones según la visión más crítica de la investigación.

Zapatero ha negado todo en un vídeo, insistiendo en que nunca gestionó el rescate de Plus Ultra y que actuó siempre dentro de la legalidad. Mantiene su presunción de inocencia, pero el material acumulado —comunicaciones, flujos económicos, joyas de lujo y la estructura societaria— es de una contundencia que obliga a tomar muy en serio las acusaciones.

El caso Plus Ultra ya no es solo una polémica sobre un rescate controvertido. Es la radiografía de cómo un ex presidente presuntamente convirtió la tragedia venezolana y su influencia política en un negocio personal. Zapatero es todo un  “plus ultra” de la codicia.

Artículo relacionados

Entradas recientes