Escribí hace unos días que, si algo me molesta, es que me insulten en las redes sociales con faltas de ortografía.
Desde hace bastantes años, he venido realizando en la radio un programa a nivel internacional dedicado mayormente a la política y por el cual, han pasado toda clase de tertulianos de distintos partidos políticos, así como profesionales de la sanidad, de la justicia, del deporte, del comercio e industria, de la iglesia y de todo cuanto ha podido ser interesante como información libre y veraz para el ciudadano.
La profesión de comunicador creo que es una de las más difíciles que existen actualmente en España, pues el 99% de los que deberían informar libremente amparándose en la estricta realidad, son los únicos culpables de que nuestro país esté a la altura del betún, por hacer todo lo contrario.
No soy persona de ver televisión, pero eso no me impide recibir de decenas de colaboradores, imágenes o comentarios que me ponen los pelos de punta cuando veo que los auténticos terroristas de la información, son los invitados (previo pago de la editora, por aquello de los derechos de imagen) a programas de cualquier medio y de cualquier contenido, con el fin de servir de orinal a favor del partido político o Institución oficial que los tienen en nómina, bien a través de publicidad gubernamental o directamente con retribuciones de empresas beneficiadas de decisiones institucionales, que pueden superar el millón de euros al mes para dichos tertulianos.
Ver insultada mi inteligencia por ese tipo de «pseudoperiodistas» a los que conozco muy bien y sabiendo a ciencia cierta que son la voz del amo que les paga, me resulta mucho más grave escuchar lo que dicen, que cuando se dirigen a mi persona para insultarme con faltas de ortografía.
Hablan como si todo lo supieran. Son los más entendidos; los más cumplidores; los más benevolentes. Hablan de tolerancia, de justicia, de modales, de fútbol, de formación y sobre todo de siempre llevar la razón… cuando en realidad son simples dictadorzuelos del tres al cuarto que han estado robando millones de euros del erario a través de unos políticos que cuando les han pillado con el paso cambiado, éstos, los denominados tertulianos y a la vez terroristas del periodismo con título en la pared, son los primeros en salir corriendo como auténticas ratas de barco, para pasarse al otro bando y así, hasta la siguiente revuelta con el fin de seguir haciéndose millonarios.
En España no existiría la corrupción que hay, si no fuese porque muchos funcionarios de justicia y medios de comunicación viven engordando a los políticos como cerdos a cambio de muchísimo dinero, para después, cuando vienen mal dadas, hacer de ellos la matanza y convertirlos en chorizos.
Gracias a Dios, todavía suele haber alguien bueno por el mundo para contrarrestar a los muchos de estos vagos llenos de falsedad que presumen de sabiduría, honestidad, limpieza y justicia social, cuando en realidad son simples cucarachas (y podría señalar a varias decenas de ellos) dispuestos en todo momento a subir peldaños sin importarles los auténticos problemas de millones de españoles que lo estamos pasando mal.
Feliz Domingo.
Joaquín Rabasco

