InicioOpiniónEditoresSánc-HEZ: dará explicaciones en un mes para que todo se olvide

Sánc-HEZ: dará explicaciones en un mes para que todo se olvide

En medio de la mayor tormenta de escándalos que ha azotado al PSOE en años, con la UCO entrando en Ferraz, el caso Zapatero explotando en toda su crudeza y el llamado “caso fontanera” dejando al descubierto prácticas que apestan a corrupción y amiguismo, Pedro Sánchez ha vuelto a hacer lo que mejor sabe: huir hacia delante… pero con calma. Con mucha calma. Ha anunciado que dará explicaciones en el Congreso. Dentro de un mes.

Un mes. Treinta días. Más de 700 horas para que los ciudadanos sigan tragando bilis, viendo cómo el partido que gobierna España se refugia en notas institucionales que se escudan en el “secreto del sumario” mientras sus dirigentes brillan por su ausencia.

Como bien señalaba Fernando Garea, Sánchez intenta camuflar los silencios clamorosos del PSOE prometiendo explicaciones dentro de un mes. Mientras tanto, figuras clave como Montero siguen desaparecidas, el partido se limita a comunicados estériles y el presidente actúa como si el problema no fuera con él. Siempre es lo mismo: “yo no sabía”, “son casos aislados”, “la derecha monta una conspiración”. El repertorio del sanchismo es tan predecible como ofensivo.

Este hombre que llegó al poder erigiéndose en paladín de la ética y la regeneración democrática, el mismo que exigía dimisiones inmediatas cuando los escándalos salpicaban al PP, ahora se permite el lujo de tomarse un mes para “informar sobre las últimas investigaciones judiciales”. Un mes en el que seguirá cobrando su sueldo, viajando en Falcon, dando lecciones de moralidad internacional y posando de estadista mientras su partido se descompone.

Es un insulto a la inteligencia de los españoles. Es un desprecio absoluto a la democracia. Porque dar explicaciones “dentro de un mes” no es transparencia: es estrategia de dilación. Es ganar tiempo para que se enfríen los casos, para que los medios pasen a otra cosa, para que los jueces sigan trabajando mientras el PSOE intenta reconstruir el relato. Es la táctica clásica del que sabe que no tiene una defensa sólida y prefiere el silencio táctico a la rendición de cuentas inmediata.

¿Dónde está la urgencia? ¿Dónde está el mínimo decoro democrático? Cuando la Guardia Civil tiene que entrar en la sede de tu partido y saltan casos que involucran a expresidentes y a la actual dirección, lo mínimo exigible es comparecer ya, no dentro de un mes. Pero Sánchez no rinde cuentas: las programa. Y las programa cuando le conviene.

Este es el mismo Sánchez que ha convertido la política española en un circo permanente de cortinas de humo, victimismo y ataques a jueces, fiscales y medios que se atreven a investigar. Ahora, ante lo que está cayendo —y está cayendo con fuerza—, su respuesta es: “esperen, por favor, en un mes les atiendo”.

España no puede permitirse un presidente que trata los escándalos de corrupción como si fueran una molestia de agenda. No puede permitirse un líder que, ante la evidencia de que su partido está podrido por dentro, opta por la estrategia del fontanero: parchear, tapar, ganar tiempo y seguir como si nada.

Pedro Sánchez no da la cara. La aplaza. Y mientras la aplaza, el ya ínfimo crédito democrático de España y de su partido se evapora. Un mes más de silencio institucional no es una respuesta. Es una confesión de debilidad, de miedo y, sobre todo, de profundo desprecio por quienes le pagan el sueldo y le otorgan el poder.

El problema no es que Sánchez vaya a dar explicaciones. El problema es que, cuando por fin las dé, ya nadie se las creerá. Y con razón.

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