Por Alfonso de la Vega
Con el nombramiento de Delcy, la de las maletas, como administradora del cortijo, quizás los gringos hayan querido asimilar la situación de Venezuela a la de España al final de la etapa del franquismo. Cuando presuntamente asesinaron al presidente del gobierno español el almirante Carrero eliminando el relevo preparado del régimen. Pero intentar comparar una etapa de prosperidad, paz y desarrollo institucional como la del franquismo con la criminal dictadura comunista venezolana porque ambas hablan español resulta monstruoso y muestra su racismo, inopia intelectual y catadura moral. Propia de padrinos supremacistas sin escrúpulos. Ni España es Venezuela, ni Delcy es Suárez y nunca podrá serlo. Tampoco allí parece que hay un genio de la estrategia como Torcuato Fernández Miranda para tratar de buscar una solución político jurídica aceptable. Tampoco Rubio parece Kissinger. De modo que se consolida la idea de que lo importante es repartirse los recursos con la renovada dictadura bolivariana, sin transición ni mandangas, que eso de la democracia no deja de ser una superstición para ingenuos y pretexto para toda clase de crímenes.
Pero también pudieran estar planeando otra «solución» para España. Sugieren que detrás de la imputación de ZP estaría la administración norteamericana, sería un daño colateral en su ataque a Maduro, aunque según nos han contado ZP y la Delcy hacían una pareja muy bien compenetrada.
Aunque el IBEX 35 sigue subiendo con algunos altibajos debidos a la manipulación mediática de la guerra el Poder buscaría una oportuna Delcy que sustituya a los ya tan achicharrados de la filantrópica banda del Peugeot de igual servicio para la causa. Don Felipe y señora por ahora pueden esperar mientras disfrutan de sus privilegios. Don Felipe en solitario se ha ido arreglar la cosa esa de Canadá,
Las candidatas más conocidas no dan demasiado la talla.
La señorita Robles es muy bajita y últimamente se encuentra en entredicho con la tropa. Las asociaciones profesionales de militares exigen dimisiones ante lo que consideran un desprecio institucional sin precedentes. El desastre de gestión ha provocado lo inevitable: nadie quiere ser militar en la España de Robles. Existe una crisis endémica de reclutamiento. Unos 3.000 efectivos menos, casi un 4% de los autorizados por ley. Tenemos una ratio de unos 2,4 militares por cada 1.000 habitantes, lejos de los aproximadamente 6 de la OTAN. Pese al paro y un empleo estable no resulta atractiva la vida en los cuarteles donde se cobra poco, se vive solo regular y se les despide a los 45 años con escasas posibilidades de encontrar otros empleos. No es de extrañar que haya unidades casi «en cuadro», en un Ministerio que prefiere gasto en publicidad institucional más que en retener a gente competente. Incluso la Audiencia Nacional, en una sentencia de noviembre pasado, se oponía a la discriminación a la tropa en su promoción interna. Por otra parte, hoy lo del estrecho es un cachondeo y van tener que poner semáforos para regular el tráfico de narcolanchas y pateras. Para colmo, a la Armada los narcos están crecidos por la impunidad que gozan con el gobierno la están tomando por el pito del sereno e incluso la afanan barcas y demás material, menos mal que al parecer habrían sido encontrado por unos paisanos. Una vergüenza cómo van a dejar a las FSE la parejita judicial.
La catástrofe de Valencia destapó la peor cara de la gestión política de la ministra. Mientras el pueblo se ahogaba, la Robles no intervenía. Para colmo, ha pasado de decir entonces que las emergencias «no eran competencia de Defensa» a intentar colocar la maula de vender ahora que el Ejército estuvo allí «desde el minuto uno». Al principio hubo unos pocos, mientras la mayoría de militares estuvieron días de brazos cruzados antes de que se les permitiera actuar. Entretanto miles de soldados estaban acuartelados cerca esperando una orden para actuar que tardó demasiado por cálculos políticos miserables entre el Gobierno central y la Generalidad valenciana mostrando la inmundicia irresponsable del sistema autonómico Y luego lo hicieron en condiciones penosas, durmiendo en el suelo y comiendo raciones frías. El lado favorable para su promoción por el Poder sería su colaboracionismo con la industria de armamento. En todo caso su visión no exalta el ardor guerrero en los corazones de la sufrida tropa.
La foto trofeo del desastre de Adamuz, los escándalos en Hacienda bajo su etapa, su incapacidad para siquiera presentar unos presupuestos generales y los flojos resultados de esa «mujé» en Andalucía no avalan la selección de la Susi “mopongo” que resulta demasiado primaria, zafia y barriobajera pese a adornarse con las galas de toda una ex excelentísima señorita vicepresidente del gobierno de la Corona. Lo que natura non da Salamanca non presta.
La ex comisionista obrera ferrolana, la Yoli, hoy vestida de Prada y calzada con exclusivos manolos, por mucho que se adorne no puede camuflar cierto aroma al pelo de la dehesa. Sus discursos destacan incluso dentro de la deteriorada fauna gubernamental por la mayor estulticia y cursilería. Va de capa caída pero se mantiene aferrada a la poltrona porque nunca se va a ver en otra igual.
En febrero pasado se cumplieron noventa años del pucherazo a favor del Frente Popular que arrancó la primavera sangrienta y la posterior cuenta atrás para el alzamiento nacional. Un testigo de primera fila que luego se libraría por los pelos de ser asesinado por los rojos fue el insigne escritor gallego Wenceslao Fernández Flórez que nos explicaba la triste realidad de la situación española de la época con un PSOE aliado a los golpistas catalanes con un Frente Popular que se preparaba para hacer su Revolución, destruyendo la República desde las instituciones. Don Wenceslao en clave de humor narraba algunas de las hazañas rojas. En Los trabajos del detective Ring ”se glosan los extraordinarios logros de la movilidad vertical social republicana donde su antiguo mozo de equipajes había sido nombrado gobernador civil en pago del silencio acerca de ciertos documentos encontrados en una maleta…”
Todo parecido de la realidad de entonces con la actual sin duda es mera coincidencia. Pero volvamos a lo nuestro, lo de las meritísimas maletas de contenido desconocido. Por una sencilla regla de tres si una maleta vale una dirección general qué premio merecen unas cuantas decenas de ellas. Sin embargo. a algunos de los solícitos maleteros o sus compañeros de cordada les han traído mala suerte. Escaramuzas con la judicatura, prisión, un humillante “si te he visto no me acuerdo” por parte del gran timonel y se plantean el dilema hamletiano de qué será mejor para salir con bien o al menos vivo de la coyuntura. Incluso el escurridizo ZP parece estar en imprevista capilla con motivo de otros menesteres aunque ya veremos qué pasa con gente tan principal y empoderada.
Además el gobierno tiene el apoyo de facto de la presunta oposición que está muy tranquila de espectadora esperando a Godot mientras disfruta de la función. la última excusa de mal pagar para no presentar la moción de censura pese a escándalos tan monstruosos es esperar a la sentencia. Pero no está claro el resultado vaya a obtener de que otros le hagan su trabajo.

