Por Luys Coleto

Retozan, cabriolan,  se descojonan con tu miedo. Pánico, la droga más poderosa jamás creada. El militaresco bioterrorismo psicológico instrumentaliza el miedo a las enfermedades para manipular todo y a todos. Es guerra psicológica: el campo de batalla, tu mente. El miedo a las enfermedades infecciosas se adiciona estratégicamente para ahormar el comportamiento humano, personal o comunitario. El miedo se desentiende de los hechos; el miedo descree completamente de la nuda realidad. Los seres humanos estamos biológicamente programados para recelar de las amenazas invisibles, existan o dejen de existir. Y una vez que el miedo se arraiga socialmente, se retroalimenta. Y la bola de nieve deviene imparable. Y la locura de masas resulta imposible de parar. Y el miedo sirve, ha servido y servirá como catalizador en la historia. Para mal, casi siempre, anulando lo más valioso de la especie humana.

Vivir con miedo, ser un esclavo

El miedo es orquestado y los actores se someten un guion. El Pentágono, el rey del mambo en los dos pufos de estos días: hantavirus y ébola.  Las misma vieja estafa con disímiles etiquetas. Y siempre irrefrenable e irredenta e irreprimible pseudociencia hasta aburrir: bozales y peceerres, dos ejemplos señeros. Sainetes bufos para débiles mentales. Montajes con finalidades políticoa, económicas, de todo tipo. 

Control y vigilancia, vuelta de tuerca. Operaciones psicológicas de falsa bandera. Tortura planetaria, terrorismo mediático mediante. Obediencia de masas mientras se perfilan las agendas de despoblación y secuestros domiciliarios. Pánicos escenificados (satanitarios, climáticos, alienígenas…), más o menos perfilados, más o menos acelerados, para imponer e imponerse. Poder a porta gayola. La erótica del mando.  Tiranías médicas, por ejemplo ( O cuando una «vacuna» se convierte en el patógeno: vacunar es asesinar. Dejarse vacunar, suicidarse, imprescindible libro de Diego Ruiz). A lo largo de la historia, cada vez que un gobierno (más o menos en la sombra) ha necesitado más autoridad, pergeñaba una crisis, amenazas invisibles, inverosímiles circos de múltiples pistas para oligofrénicos. Freaks shows, pues, de escasa, escasísima calidad.

En fin.

Luys Coleto
Luys Coleto
Prófugo de la existencia
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