jueves, abril 23, 2026
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Pagamos por inconsciencia

Por Isidro García Getino

Los españoles necesitamos ser conscientes de lo mucho que nos cuesta afrontar los grandes obstáculos que cada día nos plantean las políticas derrochadoras, autoritarias, tendenciosas, explotadoras y personalistas del sanchismo imperante, chinesco. Sólo siendo conscientes podremos afrontar esos enormes peligros que nos están creando.

Ser conscientes de las movidas peligrosas, algunas posiblemente criminales que realiza Perico. Por ejemplo, nos quiere asimilar y someter a China, en principio para su propio beneficio y de Zapatero; después viene el resto. Está sustituyendo a españoles por inmigrantes, sobre todo marroquíes. Se sitúa, a título personal, como el líder de la paz mundial a la vez que provoca, fomenta e impulsa guerras en España (guerra del odio, guerra del Estado sumiso, guerra contra el bien común, contra los más débiles, contra la crianza de españoles, etc.etc.). Para él todo eso es ser “el príncipe de la paz”.

“Ignorar la propia ignorancia es la enfermedad del ignorante” (Bronson Alcott). Ignorancia es lo que acaba de exhibir Sánchez en Barcelona, ante unos cuantos amiguetes iguales a él. Sánchez habla de democracia como cosa suya; su cinismo no tiene límites; ignora absolutamente lo que es democracia. Pudimos observar cómo algunos de los amiguetes le miraban con extrañeza y ponían cara de circunstancias. Para ti, ignorante, China también es una democracia ¿verdad? Por eso vas allí a imbuirte de ella.

Los españoles, para Perico, somos bebés, ciegos, estúpidos y más, porque nos engaña como y cuando quiere, siempre. Juega a los chinos con Zapatero de coach, y juega a inocente con Bolaños de vocero. Siempre juega, y gana, porque tiene equipo infinito, el dinero que nos esquilma ausivamente; gana contra España y todos nosotros. ¿Somos conscientes de los miles, cientos de miles de chupones que rodean al jefe, degradan la sociedad, condenan a la miseria a miles, no, a millones de ciudadanos, viven a costa del trabajo y el esfuerzo del pueblo llano y consiguen que la pobreza en España crezca a un ritmo mayor que nunca? Gracias, Perico, por reirte de los españoles.

Intento, trato de ser consciente para chocar contra los obstáculos, los grandes, inmensos obstáculos que el gobierno sanchista nos impone en todos los órdenes: para ser un país, una España que vive, que funciona, que mejora, que cultiva, que ofrece vida, saber y valores perennes, tradicionales, renovados y trascendentes. Mostrar consciencia por encima de la mentira, la explotación, el engaño y la dictadura que él llama democracia; es dignidad y da testimonio.

El neurocientífico Pierre Magistratti nos dice que “estamos programados para ser únicos”; no rebaño, no fanáticos de alguien, no iguales más que ante la ley. Somos únicos y tenemos que ser conscientes para recuperarnos, para ser libres, desatarnos del sanchismo arrollador. Toda conciencia recta se ríe de las mentiras de Perico. La conciencia recta es siempre segura; no así el progresismo de Sánchez y adláteres; se lo recordaba hace mucho tiempo Plauto: ”Mientras vas en pos de lo incierto (progresismo), pierdes lo seguro”; y lo seguro es gobernar para el bien común; pero, claro, tu ambición es el fango y el légamo de tu porvenir; Aretino decía algo así.

El progresismo es una ideología patogénica ya que se centra en la visión del futuro utópico que anula la realidad presente, esa realidad que es funcional, viva, auténtica.

Will Rogers decía: “todo el mundo es ignorante, solo que en materias distintas”. Ahora el problema es que muchos políticos son ignorantes en su propia materia, ¿no es así, Sr. Bolaños? “No hay política mala que no pueda empeorar la mala política”; lo decía Terencio. A mi me da la impresión de que los clásicos escribían para nuestros políticos de hoy; ¿no le parece Sr triministro? Fíjese lo que le dice Platón, “los espíritus vulgares no tienen destino”, ¿quién es más vulgar que quien ignora de hecho y de palabra su propio destino profesional? Sr. Bolaños, Vd. es el ministro de justicia, ¿por qué se revuelve contra sí mismo? Está llamando injustos a sus colegas, a sus subordinados, al conjunto de ellos y a algunos en particular; ¿por qué tira piedras contra su propio tejado? ¡ah sí! Porque se lo manda el jefe, eso es borreguismo de la peor calaña, ¿o es fanatismo?, ambos.

¿Qué queda en el gobierno sanchista de dignidad, de responsabilidad por el bien común, de política digna de tal nombre, de democracia, o de justicia? Retírese, por favor, Sr. triministro. Se lo recomienda J. Ciardi, y yo con él: “La Constitución española le otorga el inalienable derecho a comportarse como un perfecto idiota”. Eso vale también para el jefe “demócrata” ¡ja!

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