jueves, marzo 12, 2026
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El ayatolá Mohaghegh Damad insta al Papa León XIV a interceder ante EE.UU. y detener la guerra en Irán

El ayatolá iraní Seyed Mostafa Mohaghegh Damad ha dirigido una carta pública al papa León XIV, en la que le insta a ejercer su autoridad moral para impulsar la paz en Oriente Medio y persuadir al presidente de Estados Unidos de que evite una mayor escalada en el conflicto armado que sacude la región desde finales de febrero.

Según publica el National Catholic Reporter (NCR), este llamamiento se produce en un contexto de extrema tensión tras el estallido del enfrentamiento directo entre Estados Unidos, Israel e Irán el 28 de febrero de 2026, que ha provocado miles de víctimas, destrucción masiva de infraestructuras y un riesgo creciente de expansión regional.Un conflicto que ha cambiado el mapa de Oriente Medio

El 28 de febrero de 2026, fuerzas estadounidenses e israelíes lanzaron una ofensiva aérea masiva contra objetivos en Irán, bajo la denominación de «Operation Epic Fury».

 Entre los impactos más graves se encuentra la muerte del líder supremo iraní, el ayatolá Ali Khamenei, junto a altos mandos militares y civiles. Irán respondió con ataques con misiles y drones contra bases estadounidenses en la región, Israel y objetivos en países aliados como Emiratos Árabes Unidos, Catar y Baréin.

Hasta la fecha (mediados de marzo de 2026), el conflicto ha dejado al menos 1.348 civiles muertos y más de 17.000 heridos solo en Irán, según informes independientes, además de daños en infraestructuras críticas, aeropuertos y zonas residenciales. El papa León XIV, el primer pontífice estadounidense en la historia (nacido como Robert Francis Prevost en Chicago), ha realizado varios llamamientos públicos a la paz, condenando la violencia y destacando el sufrimiento de inocentes, incluidos niños y comunidades cristianas locales.

En su misiva, el ayatolá Mohaghegh Damad fundamenta su petición en valores compartidos por las tres grandes religiones monoteístas (judaísmo, cristianismo e islam). Subraya que “la paz, la justicia y las nobles virtudes de la moral humana son la voluntad de Dios en todas las religiones divinas y en las Escrituras sagradas”.

El clérigo denuncia con especial énfasis el impacto humanitario del conflicto: la destrucción de hospitales, centros médicos y centros de investigación científica, que —a su juicio— violan el derecho internacional humanitario y los principios de protección de instalaciones civiles.

“La religión nunca debe ser un instrumento de guerra, sino un bálsamo para las heridas del mundo”, afirma en uno de los pasajes más destacados de la carta.La petición directa al Pontífice

El núcleo de la carta es una solicitud explícita al papa León XIV para que interceda ante el liderazgo estadounidense. Damad apela al origen estadounidense del pontífice y a su posición única para “hablar a la conciencia de los líderes occidentales”.

“Le pedimos respetuosamente que, recordándole las enseñanzas de Jesucristo (la paz sea con él) —el Príncipe de la Paz—, lo guíe para que se abstenga de cometer tales actos y para que no se derrame más sangre humana sobre la tierra”, escribe el ayatolá. Invoca además el reemplazo de la “ley de la fuerza” por la “fuerza de la ley” y el espíritu de reconciliación.

¿Quién es el ayatolá Mohaghegh Damad?

Seyed Mostafa Mohaghegh Damad es una figura respetada y de larga trayectoria en el clero chií iraní. Profesor y jurista islámico, dirige el Departamento de Estudios Islámicos de la Academia de Ciencias de Irán y es conocido por sus posturas moderadas y reformistas dentro del establishment religioso.

A lo largo de su carrera ha promovido interpretaciones progresistas del islam en temas sociales y ha criticado ciertos aspectos del sistema político iraní desde dentro de la estructura clerical, sin romper con ella. Periodistas como Kourosh Ziabari lo describen como un pensador pragmático que busca puentes entre Irán y el mundo exterior.

No es la primera vez que recurre al Vaticano: en 2018 escribió al papa Francisco pidiendo su intervención contra las sanciones estadounidenses tras la salida de Washington del acuerdo nuclear (JCPOA). En 2020, durante la pandemia de COVID-19, volvió a solicitar al pontífice que abogara por el levantamiento de sanciones que impedían el acceso a suministros médicos esenciales.

¿Tendrá efecto esta carta?

Aunque el mensaje refleja una genuina preocupación compartida por sectores religiosos y humanitarios por el rumbo del conflicto, analistas internacionales coinciden en que su impacto práctico es incierto.

La Santa Sede mantiene una diplomacia activa como voz moral en favor de la paz, con presencia en múltiples crisis globales. El papa León XIV ha reiterado en audiencias y oraciones públicas su condena a la violencia y su llamado al diálogo, incluso reuniéndose con el cardenal arzobispo de Teherán evacuado. Sin embargo, la influencia directa del Vaticano sobre decisiones estratégicas de Washington o Tel Aviv en un escenario de guerra abierta es limitada.

La carta del ayatolá Damad llega en un momento en que el conflicto entra en su tercera semana, con intensos bombardeos continuos, disrupciones en el comercio petrolero global y temores de una escalada mayor. Representa un raro gesto de diálogo interreligioso en medio de la confrontación armada, pero su capacidad para alterar el curso de los acontecimientos dependerá de factores políticos y militares que van más allá de la esfera moral.

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