miércoles, marzo 11, 2026
InicioOpiniónEditoresUn excompañero de clase de Sánc-HEZ cuenta el gran cambio de personalidad...

Un excompañero de clase de Sánc-HEZ cuenta el gran cambio de personalidad que le notó cuando coincidió con él tras ser nombrado Secretario General del PSOE

Un excompañero de infancia y adolescencia de Pedro Sánchez ha ofrecido en una entrevista emitida por Alcarria Televisión un retrato muy contrastado del actual presidente del Gobierno durante su etapa escolar, afirmando que era una persona completamente distinta a la figura pública que conoce hoy.

El invitado es Camilo Gil Fernández de Angulo, segundo teniente de alcalde y concejal de Seguridad Ciudadana por Vox en el municipio de El Casar (Guadalajara). Él y Sánchez fueron compañeros durante aproximadamente 7-8 años en el Colegio Santa Cristina (un centro religioso ubicado en la avenida del comandante Franco, en Madrid), desde los 8-9 años hasta alrededor de los 15.

El Pedro Sánchez de la infancia y adolescencia según Gil

Gil describe a aquel niño y adolescente como:

  • Un chico muy noble, risueño, simpático y muy querido por sus compañeros.
  • Gran deportista: practicaba judo (llegó a cinturón negro o muy cerca con 14-15 años) y especialmente baloncesto (jugaba bien y fue seleccionado por el Estudiantes; sus amigos, incluido Gil, le animaron a aprovechar la oportunidad, lo que provocó que abandonara el colegio y perdieran contacto).
  • Apasionado por el dibujo de cómics muy elaborados, que realizaba junto a otros compañeros (algunos de ellos ahora trabajan en el mundo del cómic).
  • Bromista y guasón, siempre gastando bromas con el grupo de amigos (llegaron a llamarse «Los Invencibles» y Sánchez dibujó incluso su logo).
  • Popular entre los compañeros, aunque no el más protagonista de la clase.
  • Académicamente por encima de la media, pero solía sentarse al fondo para dibujar.
  • Vanidoso en cierto grado (medía 1,92 m y era considerado guapo), pero no de forma exagerada comparado con otros adolescentes.
  • Empático y dispuesto a ayudar a los compañeros; no mostraba rasgos acusados de arrogancia, envidia, falta de empatía ni egocentrismo extremo.

Gil enfatiza que, en esa etapa, no se apreciaban los rasgos narcisistas que algunos analistas (como el libro Pedro Sánchez y el síndrome de Narciso de Luis Aramburu Altuna) atribuyen al político actual: sentido grandioso de la propia importancia, fantasías de éxito ilimitado, creencia en ser único y especial, explotación de relaciones interpersonales, envidia o actitudes altaneras. Según él, esos rasgos no estaban presentes o eran muy leves y propios de la adolescencia normal.

El reencuentro años después y el cambio radical

El contacto se retomó años más tarde, cuando Sánchez ya era secretario general del PSOE. Gil trabajaba en un proyecto relacionado con una empresa en la que participaba Begoña Gómez (esposa de Sánchez). Tras contarle a una compañera su antigua amistad, le presentaron a Begoña y, posteriormente, Sánchez apareció en la empresa.

Gil relata que el encuentro le produjo un profundo impacto: no reconoció en él al chico alegre y noble que había conocido. Describe un cambio radical en el aura, la mirada y la personalidad; asegura que parecía «otra persona». Lo comentó incluso con su madre (quien también lo conocía de antes). Este cambio fue tan marcado que decidió no profundizar en la relación, más allá de las diferencias ideológicas (su familia es de derechas).

Gil conjetura que el cambio pudo producirse por la influencia de círculos de poder (menciona su paso por Bruselas, relaciones con figuras como Soros o Gates), y cita la frase de Nietzsche: «Cuando miras al abismo, el abismo también mira dentro de ti». Sugiere que la cercanía a ciertos ambientes (incluyendo alusiones vagas a escándalos como Epstein) «salpica» y transforma a las personas.

Mensaje final a Sánchez

Al ser preguntado por qué le diría hoy si se lo encontrara, Gil expresa que le pediría que recuerde al niño noble y querido que fue, que la política no debería quitar la nobleza, y que reflexione sobre por qué ahora no puede salir a la calle sin ser abucheado o insultado. Cree que eso le daría una oportunidad de redimirse.

EsDiestro
Es Diestro. Opinión en Libertad
Artículo relacionados

Entradas recientes