miércoles, marzo 11, 2026

¿Un nuevo Moby Dick?

Por Alfonso de la Vega

Los acontecimientos actuales me recuerdan cierta literatura para jóvenes. Las aventuras de Julio Verne con sus nobles aspiraciones para el progreso de la humanidad gracias a la ciencia ¡qué ingenuidad! Un anhelo ya matizado hasta casi la desilusión total como muestra su obra póstuma Los Náufragos del Jonathan, novela inconclusa terminada por su hijo Michel. Pero cabe resaltar otra anterior novela de náufragos que me causara impresión en mi adolescencia: Moby Dick de Herman Melville publicada en1851.

Como el lector recordará cuenta la travesía del barco ballenero Pequod, comandado por el capitán Ahab, junto al protagonista Ismael y el arponero Queequeg en la obsesiva y autodestructiva persecución de un gran cachalote blanco. Ismael que es el narrador y su amigo el experimentado Queequeg se enrolan en el ballenero Pequod, con una tripulación conformada por marineros de las más diversas nacionalidades y razas. El Pequod es comandado por el violento y autoritario capitán Ahab, un lobo de mar experimentado que luce una pierna tallada de la mandíbula de un cachalote. El capitán Ahab revelará a su tripulación que el objetivo primordial del viaje, más allá de la caza de ballenas en general, es la persecución tenaz a la ballena blanca Moby Dick, enorme cachalote que lo privó de su pierna hace años antes de escaparse. Pero el capitán Ahab se obsesiona cada vez más con la captura de Moby Dick, menospreciando los peligros de la aventura, y poniendo en riesgo constante la vida de la tripulación en un recorrido por numerosos mares. Los marineros, fascinados por Moby Dick y temerosos de la ira de Ahab, siguen a su capitán hasta un final terrible y mortal. No imposible: el cachalote que hundió el ballenero Essex, considerado una fuente de inspiración de la novela, medía unos 26 metros. 

En su época Melville quizás quiso escribir una alegoría sobre el Mal, representado por el monstruo marino capaz de hundir la nave humana. Pero, como ocurre con los significados de todo símbolo, cabrían otras interpretaciones sobre quién representa cada qué no previstas por el autor. Me parece que esta aventura nos ilustra de las peripecias de los últimos tiempos en los que la actividad económica lejos de intentar satisfacer las necesidades de la gente, en este caso mediante la caza de las ballenas para su empleo práctico en diversas utilidades, se dirige a satisfacer otras metas menos filantrópicas. 

El Pequod sería el Estado norteamericano peligrosamente secuestrado para satisfacer una pasión irracional de sus dirigentes como nuevos fanáticos o desquiciados capitanes Ahab. Tales puedan ser el sionismo o el poderoso conglomerado militar industrial, que así lo llamaba el presidente Eisenhower, que actúan contra el bienestar e intereses legítimos de la tripulación

Moby Dick sería el símbolo del conjunto de las naciones acosadas que intentan escapar para defenderse y sobrevivir como es el caso hoy de Irán sin olvidar tampoco a Rusia u otras.  

El final de la novela es trágico y si esto sigue así puede ser profético: la catástrofe general estaría asegurada, sin siquiera la certeza de un superviviente como Ismael que pueda contarlo.  

EsDiestro
Es Diestro. Opinión en Libertad
Artículo relacionados

Entradas recientes