Por David Azañón (Subinspector 87713)
Ted Kaczynski, más conocido por Unabomber, fue un matemático estadounidense que ostentaba un cociente intelectual de ciento sesenta y siete, es decir, una inteligencia prodigiosa, que pasó a convertirse en terrorista y que fue aprehendido porque su hermano le delató pues sino todavía estarían buscándole.
Unabomber aseveró, en su manifiesto La sociedad industrial y su futuro, cuya lectura considero obligatoria – son unas cuarenta páginas –, que:
…las corporaciones y las agencias gubernamentales, cuando lo encuentran provechoso, no vacilan en reunir información sobre personas sin respetar su intimidad. Las agencias de ejecución de las leyes – es decir la policía – están frecuentemente en dificultades con los derechos constitucionales de los sospechosos y frecuentemente de personas completamente inocentes, y hacen lo que legalmente puedan (o algunas veces ilegalmente) para restringir o burlar esos derechos. Muchos de estos educadores, funcionarios gubernamentales y oficiales de leyes creen en la libertad, en la intimidad y en los derechos constitucionales, pero cuando estos entran en conflicto con su trabajo, normalmente sienten que su trabajo es más importante.
Unabomber llevaba toda la razón en sus palabras y esto lo he visto en la Policía Nacional y en la Guardia Civil cuando desempeñé el ejercicio de mis funciones en la Secretaría de Estado de Seguridad, lugar donde los agentes de ambos institutos armados, civil y militar respectivamente, realizan conjuntamente su labor.
También me han participado, en petit comité, otros guardias civiles, las vergüenzas de su instituto armado de carácter militar.
Es muy fácil ver a un policía nacional vituperar a la Policía Nacional pero es difícil ver lo mismo a un guardia civil, pues el control disciplinario al que son sometidos es ostensiblemente peor.
Recuerdo a un guardia civil, con quien entable cierta amistad, que inició su carrera profesional en el aeropuerto de Madrid – Barajas donde la Guardia Civil controla el tráfico de mercancías y la Policía Nacional el tráfico de personas, quien me manifestó, con profundo pesar, tras ver lo que allí acontecía que en ese momento debería haberme ido de la Guardia Civil.
Otro guardia civil, quien por cierto hoy es facultativo de la policía nacional, me manifestó, que hasta en tres ocasiones, prestando servicio en la agrupación de tráfico brazo armado de la recaudadora DGT, le sucedió lo siguiente:
tras parar a un camión precintado y disponerse a inspeccionar la carga, el conductor del camión le manifestó que no lo podía abrir sin antes llamar a su superior jerárquico, facilitándole el nombre y número de teléfono del mismo. Evidentemente él se quedó a cuadros por lo que realizó la llamada. Acto seguido su mando le ordenó que dejará marchar al camionero y a su camión, y que se abstuviera de realizar inspección alguna.
En la Secretaría de Estado también acontecen cosas que no deberían como que un capitán, ahora comandante, de la Guardia Civil, ostentara un cargo de relevancia por ser el hijo de un golpista de la Guardia Civil condenado a cinco años de prisión por el 23F. No lo digo yo sino policías nacionales y guardias civiles ingenieros.
Recuerdo que el mejor hacker de todos los allí presentes, descubrió una serie de credenciales de acceso a cuentas de correo electrónico de partidos políticos y altas instituciones del estado. La respuesta del hijo del golpista y de su teniente coronel fue la de nosotros no nos metemos en política, todo ello con la aquiescencia, cooperación, silencio, conformidad, beneplácito de los mandos de la Policía Nacional allí destinados. Sólo uno denuncio tales graves hechos y es el que suscribe estas palabras.
El caso es que recientemente la Guardia Civil ha sido sancionada por la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) debido al uso de la aplicación de mensajería IMBOX DEFENSE, algo así como un WhatsApp para la Guardia Civil, considerada no conforme con la normativa vigente en materia de protección de datos, normativa que todo dios se pasa por el forro en España aunque parezca lo contrario.
Lo de que las fuerzas de seguridad y armadas españolas, así como cargos públicos utilicen aplicaciones de mensajería de otros países, Palantir aparte, es de ser imbéciles de toda imbecilidad.
¿Consecuencias de la citada sanción?
Ninguna, lo cual da la razón a Unabomber, el citado sistema se sigue utilizando pese a la sanción de la AEPD. No se olviden del general José Manuel Santiago, jefe del Estado Mayor de la Guardia Civil durante el estado inconstitucional de alarma y su archiconocida expresión sobre minimizar el clima contrario a la gestión de la crisis por parte del Gobierno.
Pero lo peor no es eso sino que lo peor, lo criminal, lo anacrónico, el atentado a los derechos de los guardias civiles es obligarles a utilizar sus teléfonos móviles particulares, que sufragan con sus retribuciones, para fines oficiales. Todo ello mientras políticos y no políticos, de toda índole, se van de putas, cocaína y opíparos festines a costa del contribuyente.
Con todo, también se vulnera el derecho a la desconexión digital, es decir, de no tener que aguantar a nadie finalizada la jornada laboral. Todo ello sin perjuicio de la exposición de datos sensibles que podrían comprometer operaciones, y sobre todo, la seguridad de los propios agentes. Les recuerdo que recientemente hackearon a la Policía Nacional y algunos de sus agentes fueron objeto de amenazas a través de sus teléfonos, así como de la publicación de sus domicilios particulares.
Unabomber tenía mucha razón en sus aseveraciones, Pareto también, no crean que la Guardia Civil, militar, es distinta a la Policía Nacional, civil, en cuanto a ese profesional 20% que tira del 80% restante.
Ni uno solo de los altos mandos de la Guardia Civil, ni de la Policía Nacional ha presentado su dimisión como lo haría un hombre que es fiel a si mismo y a su juramento. Ni por los asesinados en Barbate, ni por la legalización de la invasión migratoria, ni por la sideral inseguridad ciudadana, ni si quiera por la excarcelación de etarras asesinos, quienes al contrario de lo que afirman falsamente las furcias mediáticas y los numerosos caudillos, vencieron. Los terroristas ganaron a toda España, ETA no mata porque ya no le hace falta. Los españoles postrados y dando gracias por vivir como esclavos sin libertades y sin poder llegar a fin de mes.
Hoy finalizo con D. Pedro Calderón de la Barca:
MÁS VALE MORIR CON HONRA QUE VIVIR CON VIL TRAICIÓN.

