Por Alfonso de la Vega
Feijoo ha tenido que salir disfrazado de bombero tocando la campanita del camión cisterna para intentar sofocar el incendio provocado por la estulticia e imprudencia de su correligionaria irredenta filo podemita extremeña. Nada nuevo, la señorita Guardiola ya había mostrado maneras en anteriores lides por lo que no debiera haber habido sorpresas sobre lo que iría a hacer y no hacer. Se puede engañar al electorado menos avisado o complaciente pero, tanta soberbia, tanta ambición al cabo no resultan las mejores consejeras. De modo que el nuevo Moisés que quiere llevar a su tribu a la tierra prometida de cómodas poltronas y dulces praderas presupuestarias de leche y miel ha tenido que bajar del Sinai con unas nuevas tablas de la Ley en la mano. Pero no obstante he aquí que el marco general de negociación propuesto nos mostraría ganas de humillar o calumniar o la inopia del autismo en la que se mueven los peperos como si VOX fuesen los cananeos, los socialistas o los corruptos golpistas catalanes o vascos con lo que pactan, establecen coaliciones o son cómplices habitualmente.

En efecto, el propio Abascal ha precisado que no le han agradado las menciones extemporáneas al respeto de la unidad nacional, al marco constitucional, al Estado de Derecho, a la legalidad vigente, a las principales instituciones de la nación, a la separación de poderes, a la Jefatura del Estado y al acatamiento del reparto competencial autonómico. Y tiene razón en general salvo quizás en lo último pues creíamos que VOX estaba en contra del tinglado autonómico.
Ciertas cuestiones planteadas en el documento marco de ser sinceras serían asumibles. Sí, pero de ser creíbles pues suponen un giro radical de las políticas actualmente desarrolladas por el partido de Feijoo. Veamos:
El documento es como una especie de decálogo. El primero mandamiento es el respeto a la unidad nacional, al marco constitucional y al Estado de Derecho, subrayando que fuera de la legalidad no cabe acuerdo alguno. También se exige acatar el actual reparto competencial y ceñir los pactos a las atribuciones de cada administración. El PP defiende la proporcionalidad en el reparto de responsabilidades y la coherencia programática, aceptando ampliar propuestas, pero no contradecirlas.
De hacer caso a la sinceridad del texto sería como algo similar a la caída del caballo por parte de San Pablo en su camino a Damasco, y el PP estaría ya a punto de convertirse a la causa patriótica. Existen cuestiones en las que parece que existe sintonía: promete utilizar las competencias autonómicas para bajar impuestos a familias, trabajadores y emprendedores, siempre que se garanticen los servicios públicos esenciales. Se trataría de reducir burocracia, evitar barreras entre comunidades y proteger la unidad de mercado. En contradicción fragrante con la reciente firma de MERCOSUR o el apoyo a la política de la comisión europea el PP dice que el sector agrario sí que le importa y declara querer compromisos de apoyo a agricultores, ganaderos y pescadores frente a la sobrerregulación. En energía, se rechazan políticas que, a juicio del partido, encarecen costes y destruyen empleo, y se defiende un balance de energía primaria que incluya la nuclear, cuestión importante para la central de Almaraz. Sin embargo, estos días un juzgado acaba de declarar ilegal colocar paneles solares en fraude de ley arrancando olivares en Jaén, políticas verdes a las que se dedica con apasionada vocación el jefe de la taifa blasista andaluza. La vivienda se considera una prioridad. El PP propone favorecer la oferta con más suelo, menos trabas urbanísticas y movilización de suelo público, además de medidas contra la ocupación ilegal como el desalojo exprés y el empadronamiento nulo en inmuebles ocupados.
El texto dice que va a endurecer el discurso en inmigración irregular y contra su política actual reclama control de fronteras y ejecución de expulsiones, al tiempo que distingue entre quienes “vengan a trabajar y a respetar nuestras leyes” y quienes delincan. En el ámbito social, dice querer promover la natalidad y defender la familia pese a las hazañas pro abortistas y de disolución WOKE de la Guardiola o la Ayuso y reivindica el papel de los padres en la educación. También defiende un sistema educativo exigente y libre de “adoctrinamiento ideológico”. Incluye compromisos en favor de la igualdad real entre hombres y mujeres, la condena de toda forma de violencia, el refuerzo de la seguridad ciudadana y la mejora de la sanidad pública, especialmente en Atención Primaria y salud mental.
En resumen que el PP abominaría de las políticas que ha venido implantando hasta ahora y desde hoy en muestra de rehabilitación se convierte a la buena causa prometiendo las contrarias. El documento subraya que cualquier acuerdo debe garantizar estabilidad institucional, aprobar presupuestos y evitar situaciones de bloqueo. El mensaje de fondo es claro: pactar sí, pero bajo reglas comunes y con la vista puesta en una gobernabilidad duradera y sin vueltas atrás ¿Una especie de dantesco, quién entre aquí que abandone toda esperanza?
Muy bien, muy bonito pero el PP es globalismo, Agenda 2030. Lo del PP y VOX es como el agua y el aceite. En la UE incluso está más claro pues mientras unos apoyan a la infame von Leyen en su políticas liberticidas y devastadoras los otros se asocian a los llamados patriotas soberanistas. El PP es socio del PSOE, Agenda 2030, mohatra climática, invasiones para el gran reemplazo, feminismo antijurídico, MERCOSUR, autonomías ,,, en fin todo o casi todo el repertorio WOKE que es preciso combatir si alguna vez se quiere volver a levantar cabeza. Bien es cierto que parte de su engañado y traicionado electorado empieza despertar porque no se puede estar tocando y en la procesión. El PP está viendo las orejas al lobo pero tampoco es capaz de realizar un congreso extraordinario de refundación para liquidar sus malas mañas.
Parece razonable el enfado de Abascal ante lo que parece una tomadura de pelo más que una rendición disimulada, pero no obstante la situación es tan perentoria que justificaría explorar la sinceridad de las propuestas. Me parece que VOX se equivocaría al intentar entrar en cargos sin absoluta garantía de que vayan a poder hacer algo diferente, Probablemente sería preferible que hicieran una labor fiscalizadora sin entrar en consejerías ni cuotas de poder. Al final, es desacreditarse al no poder hacer la propia política de modo claro y con un peligro de corrupción constante. Se juega su credibilidad cara al futuro. Pero la cosa está complicada cuando es el propio régimen el que está en entredicho. Es difícil no entrar en contradicciones cuando VOX se ha visto obligado a mandar quejas al rey porque con sus declaraciones y actitudes considera que no ha respetado la neutralidad política que exige su posición constitucional.
Si el PP rompiese públicamente con la von der Leyen y abominara de la Agenda 2030, es decir dejase de perpetrar sus actúales políticas, tendría alguna credibilidad, de lo contrario mantendría una esquizofrenia o una doblez imposible de mantener. Pero no es el único. Al menos parece que se ha quitado temporalmente de en medio a la lamentable señorita Guardiola.

