miércoles, febrero 11, 2026
InicioPoliticaEl Ayuntamiento de Santander te mete recargos del 20% de tapadillo hasta...

El Ayuntamiento de Santander te mete recargos del 20% de tapadillo hasta que te enteras

El Ayuntamiento de Santander te mete recargos del 20% de tapadillo hasta que te enteras. Los hijos de Satanás del Ayuntamiento de Santander, en vez de dedicarse a limpiar las calles y a hacer sus cosas en condiciones, que lo tienen todo hecho que da asco, se dedican a mandarte recargos por facturas que ni siquiera tienes por qué haber recibido en tu vida. No les preocupa que te hayas enterado o no de la película y cuando te quieren escribir al correo electrónico es porque ya te han metido algún buen chile por el camino de recargo. Lógicamente, lo que tenemos que hacer es no aceptar esta bazofia de burocracia de charos que sólo vale para recaudar pasta para tirarla por todas partes. Yo eso no lo pienso pagar y voy a hablar con el director de la recaudación municipal y se va a enterar de lo que es un gilipollas pagador cabreado.

https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/5/55/Santander.Ayuntamiento_edited.jpg

Me entero de que tengo una factura pendiente con el Ayuntamiento de Santander cuando ya viene con recargo

Esto que digo nace de una situación muy concreta que, por desgracia, es cualquier cosa menos excepcional. Me entero de que tengo una factura pendiente con el Ayuntamiento de Santander cuando ya viene con recargo. No antes, no con un aviso razonable para poder pagarla tranquilamente, sino cuando ya me han metido un diez por ciento extra. Y cuando voy a informarme en persona, el recargo ya es del veinte. Ese es el punto de partida y no hay que adornarlo más.

Mi problema no es pagar. Nunca lo ha sido, claro está, . El problema es el procedimiento. Si tienes mi correo electrónico para decirme que ya me has penalizado, también lo tienes para avisarme antes de hacerlo. No es tan complicado. No estamos hablando de una tecnología futurista, sino de algo tan básico como un email a tiempo. Aquí no se trata de despistes puntuales, sino de una forma de funcionar que da por hecho que el ciudadano tiene que estar pendiente de cuándo la administración decide pasarle la factura, aunque nadie se la haya comunicado de manera efectiva.

Te están cobrando recargos para mantener unos servicios que no funcionan

Cuando llegas allí y preguntas, la respuesta siempre es la misma: que el sistema funciona así, que es lo normal, que no se puede hacer nada. Y ese es el verdadero problema, la normalización del mal funcionamiento. Se ha asumido que el ciudadano tiene que enterarse como pueda y que, si no lo hace, paga más y punto. Nadie se plantea si el aviso fue claro, si llegó a tiempo o si el método de notificación tiene sentido en pleno siglo XXI.

A partir de ahí, el discurso se amplía porque es imposible no hacerlo. Te están cobrando recargos para mantener unos servicios que no funcionan. La ciudad está peor en limpieza, peor en iluminación y peor en seguridad, pero la maquinaria recaudatoria funciona como un reloj. Para cobrar no hay fallos, no hay retrasos y no hay margen. Para avisar, todo son excusas.

Yo no voy a montar un pollo ni a faltar al respeto a nadie, pero tampoco voy a aceptar esto como algo normal. Lo único que queda es reclamar por escrito, dejar constancia, que lo he hecho, y acudir a quien haga falta y, en concreto, al jefe de la Recaudación, con el que me voy a reunir sí o sí y cuanto antes. Y, si es necesario, los llevaré a los tribunales, que es lo que pienso hacer. Aunque me cueste 10 veces más. Y no porque me sobre el tiempo ni el dinero, sino porque si tragas una vez, tragas siempre, y yo no tengo por qué tragar nada porque ellos lo digan.

Este tema no va de un recibo concreto ni de un recargo puntual. Va de una administración que avisa tarde y mal, como en el siglo XIX, por cartitas, pero cobra rápido y no asume ninguna responsabilidad por cómo hace las cosas. Y va también de la actitud del ciudadano. O lo aceptamos y pagamos sin rechistar, o empezamos a señalar el problema y a defendernos. Porque pagar puede ser obligatorio, si nos dejamos, pero callar no lo es.

Artículo relacionados

Entradas recientes