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El secreto más cruel de la familia real británica: las primas de Isabel II que fueron borradas

Hay un capítulo en la historia de la familia real británica que hiela la sangre y resulta especialmente perturbador. No se trata de los escándalos sexuales del príncipe Andrés y su estrecha relación con Jeffrey Epstein, ni de las controvertidas conexiones de su ex esposa, Sarah Ferguson, y sus hijas con el pedófilo; tampoco de los persistentes rumores sobre las circunstancias de la muerte de Lady Di ni de otros muchos affaires que han salpicado a la monarquía en las últimas décadas.

Se trata de algo más silencioso, más estremecedor y más dantesco: la historia de las primas hermanas de Isabel II. Nerissa y Katherine Bowes-Lyon, dos primas directas de la reina que fueron literalmente borradas de la existencia durante décadas.

Nerissa Jane Irene Bowes-Lyon nació el 18 de febrero de 1919, y su hermana Katherine Juliet Bowes-Lyon, el 4 de julio de 1926. Eran hijas de John Herbert Bowes-Lyon (hermano de la reina madre) y de su esposa Fenella Hepburn-Stuart-Forbes-Trefusis. Por tanto, compartían abuelos con la reina Isabel II y la princesa Margarita.

Desde muy pequeñas manifestaron graves discapacidades intelectuales. En el lenguaje de la época, se las clasificaba como “imbéciles”. Nunca aprendieron a hablar más allá de unas pocas palabras infantiles y su edad mental se estimaba entre los 3 y los 6 años. Otras tres primas por parte materna (Idonea, Etheldreda y Rosemary Fane) presentaban condiciones similares.

Nerissa y Katherine Bowes-Lyon

En junio de 1941, con Nerissa de 22 años y Katherine de solo 15, las cinco primas fueron internadas el mismo día en el Royal Earlswood Hospital (anteriormente Royal Earlswood Institution for Mental Defectives), en Redhill, Surrey. Se trataba de una institución victoriana destinada a personas con discapacidades mentales.

La madre de las jóvenes, Fenella, y otras familiares las visitaron con cierta regularidad mientras su salud se lo permitió. Sin embargo, no existen registros de visitas por parte de la reina madre (su tía) ni de la propia reina Isabel II (prima hermana), a pesar de que esta última era patrona de organizaciones dedicadas a la discapacidad intelectual. Nunca recibieron regalos ni felicitaciones de cumpleaños. La familia real solo aportaba al centro una cantidad anual modesta: alrededor de 125 libras.

El borrado oficial

Lo más inquietante del caso no fue solo el internamiento —una práctica relativamente habitual en familias aristocráticas de la época por el fuerte estigma social y las ideas eugenésicas—, sino el ocultamiento sistemático. En la edición de 1963 de Burke’s Peerage, el prestigioso directorio genealógico de la nobleza británica, se consignó falsamente que Nerissa había muerto en 1940 y Katherine en 1961. La falsa información fue proporcionada por la propia familia real. Pero en realidad, ambas seguían vivas en el hospital.

Durante décadas se creyó que habían fallecido siendo jóvenes y nada más lejos de la realidad. Además,  el personal del centro relataba que, cuando aparecía la reina o miembros de la realeza en televisión, las hermanas se ponían de pie, hacían reverencias o saludaban, como si recordaran vagamente sus orígenes.

El escándalo salió a la luz

En 1987, el tabloide The Sun destapó la verdad: Nerissa había fallecido el 22 de enero de 1986, a los 66 años, en el propio hospital. Su funeral fue atendido únicamente por miembros del personal y fue enterrada en una tumba de indigentes en el cementerio de Redstone, identificada al principio solo con una etiqueta de plástico. Katherine seguía viva (murió el 23 de febrero de 2014, a los 87 años).

La revelación provocó un enorme escándalo. Se acusó a la familia real de priorizar la imagen de “perfección” de la monarquía, especialmente en una época sensible tras la boda de Carlos y Diana. La versión oficial que dieron y que casi nadie creyó fue que la reina Isabel II y la reina madre no sabían que seguían vivas. Un familiar defendió que la tía de la reina Isabel, Fenella, ya anciana, había rellenado erróneamente los formularios de Burke’s Peerage por descuido, aunque las fechas concretas de defunción hacían muy difícil creer que se tratara de un simple error.

Esta historia refleja el estigma brutal hacia las discapacidades intelectuales en el siglo XX, cuando muchas familias acomodadas escondían a sus miembros “imperfectos” para proteger el linaje y la reputación (ahora los hacen desaparecer de otra forma). No fue un caso único en la aristocracia, pero el hecho de que afectara a primas directas de la reina y el borrado oficial de su existencia lo convirtió en un capítulo especialmente oscuro.

La trama ha sido dramatizada en la temporada 4 de la serie The Crown, con ciertas licencias artísticas, como una supuesta confrontación entre la princesa Margarita y la reina madre por haberlo ocultado. Hoy, las tumbas de Nerissa y Katherine en Redstone Cemetery han recibido algún reconocimiento gracias a la presión pública, pero su historia sigue siendo un recordatorio incómodo de cómo la institución más tradicional del Reino Unido, priorizó en su día la imagen sobre el cariño y la compasión familiar. Un secreto que, una vez destapado, continúa estremeciendo por su frialdad, crueldad y silencio.

Así se las gastan.

(Por Lourdes Martino)

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