InicioOpiniónColaboradoresLugarteniente de Lvc1fer visita España

Lugarteniente de Lvc1fer visita España

Por David Azañón (Subinspector 87713)

La visita de un “papa” suele presentarse como un acontecimiento espiritual y moral de dimensión internacional. Sin embargo, la imagen de la Iglesia católica entra en conflicto con décadas de escándalos, privilegios históricos y contradicciones políticas que han deteriorado gravemente su credibilidad aunque claro menos credibilidad ostentan esa parte de los judíos denominados sionistas, Satanás en persona. El nacional socialismo de Adolf Hitler en comparación con el estado de Israel es un ángel comparado con un demonio, no lo digo yo sino la historia. 

Si rabinos afirman barbaridades como que si un adulto tiene relaciones sexuales con una pequeña de tres años no es nada porque el himen vuelve a crecer, los abusos sexuales cometidos en el seno de la Iglesia y sus consecuentes indemnizaciones que ascienden a más de seis mil millones de dólares en todo el orbe no quedan atrás. Durante años, investigaciones judiciales y periodísticas han puesto de manifiesto el encubrimiento, silencio institucional y protección de delincuentes sexuales. Resulta incompatible que una institución que predica valores supremos como el amor, la caridad, el perdón, la misericordia, la Justicia, la humildad, la fe y confianza en Dios haya tenido que afrontar miles de denuncias relacionadas con delitos sexuales, especialmente con menores. 

Luego está el tema económico: ostentación, lujo, opíparos festines, viajes en primera clase, millones de euros en donaciones para un vis a vis papal; el Instituto para las Obras de Religión (IOR), eufemismo de Banco Vaticano, ha estado rodeado históricamente de escándalos financieros, acusaciones de opacidad y sospechas de blanqueo de capitales. Casos como el del Banco Ambrosiano han dañado profundamente la imagen del Vaticano y han aumentado la percepción de que se trata de una estructura financiera poco transparente que propugna hipócritamente un discurso basado en la caridad y en la humildad. 

En España, la relación entre Iglesia y poder político resulta indignante, tan indignante como la estirpe borbónica. Durante el franquismo, la Iglesia fue protegida por el Generalísimo y disfrutó de una posición privilegiada junto al régimen, recibiendo beneficios fiscales, influencia educativa y apoyo institucional. Privilegios que se mantuvieron durante el régimen prostitucional mediante exenciones fiscales, subvenciones y acuerdos especiales entre los distintos gobiernos PPSOE y la Santa Sede. 

La exhumación del Generalísimo del Valle de los Caídos, con la venia eclesiástica, resulta contradictoria y no distingo esa conducta con la definición de traición; que una institución históricamente vinculada al franquismo autorizara el traslado de los restos del dictador, cuando todos los muertos merecen ser respetados, sin excepción, mientras seguían conservando ventajas heredadas de aquella relación política es de traca. 

Otro punto vituperable es la postura del Vaticano sobre la inmigración ilegal, eufemismo de invasión o, para los más avezados, de plan Kalergi. Los pontífices han defendido públicamente políticas de acogida y solidaridad con inmigrantes ilegales y refugiados mientras el Estado vaticano mantenía fuertes controles de acceso y seguridad. 

El anterior pelotudo añadió además un componente ideológico al alinearse con discursos vinculados a la Agenda 2030, organismos internacionales y campañas globales de la industria farmacéutica como la inoculación.  

En Madrid, el debate se mezcla además con la política carapollesca. La financiación pública de eventos religiosos, siendo España un estado aconfesional, la gratuidad de ciertas líneas del transporte público durante visitas papales– realmente lo paga el contribuyente – y la falacia, a lo Judas Iscariote, sobre eliminar Madrid 360 alimentan el encabrone de los madrileños sobre el uso de recursos públicos mientras que la inseguridad es rampante y la sanidad y otras cosas son basura aunque esto último es cosa de La Malinche que al igual que sus adversarios políticos están en manos del sionismo. 

Por añadidura, la coherencia con las Sagradas Escrituras – conste que no soy creyente pero sí he leído la Biblia y respeto enormemente a los creyentes, es más es nuestra cultura y la de nuestros ancestros para bien o para mal –, es nula; que una institución que predica valores encomiables mantenga privilegios fiscales, influencia política y protagonismo público mientras arrastra escándalos sexuales, financieros e históricos es de juzgado de guardia. 

Los hechos son testarudos que diría el HDLGP de Lenin: 

España 1975: alrededor del 90–95% de la población se declaraba católica y la práctica religiosa era alta (con asistencia a misa dominical frecuente en torno al 40–60% según zonas y grupos de edad). 

España 2026: alrededor del 50% o menos se declara católica, mientras que la práctica regular (misa semanal) se sitúa aproximadamente en el 10–15% o inferior, con mayoría de no practicantes entre los jóvenes. 

Hoy finalizo citando a Mateo, el evangelista descrito como recaudador de impuestos antes de seguir a Jesús, tomen nota en la Agencia Tributaria:  

BIENAVENTURADOS LOS QUE TIENEN HAMBRE Y SED DE JUSTICIA, PORQUE ELLOS SERÁN SACIADOS. 

EsDiestro
EsDiestro
Es Diestro. Opinión en Libertad
Artículo relacionados

Entradas recientes