viernes, marzo 27, 2026
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El discurso (y escenario) masónico del rey Felipe VI

Por segundo año consecutivo Felipe  VI ha repetido escenario, el Salón de Columnas del Palacio Real de Madrid. Sin embargo, este año, clave: fue el lugar donde hace ocho lustros se firmó el Acta de Adhesión de España a las Comunidades Europeas, ahora conocida como Unión Europea. Insólitamente, de pie (cual doble columna). Corbata con estampado geométrico. Y ambas manos remedando “saludos” masónicos. Y rememoremos brevemente la escenografía y toda su carga simbólica. Tapiz de Los Hechos de los Apóstoles, de Jan Raes y Jacob Geubels II del siglo XVII.  Y cuatro bustos en total: un retrato masculino anónimo , los de Julia Domna y Vibia Sabina y, decisivo, el de Servio Sulpicio Galba ( apenas medio año, desde junio del 68 d.C. a enero del 69 d.C., siendo el primer emperador – antes de Otón, Vitelio y Vespasianodel turbulento  Año de los Cuatro Emperadores tras la caída de Nerón: ). . Por otro lado, dentro del conjunto escultórico sobresale la estatua del emperador Carlos V derrotando al Furor. Y el cuadro cenital: un fresco pintado por Corrado Giaquinto, representando la alegoría del Sol naciente (sin olvidar la “soleada” alfombra).

Simbología masónica

Para la masonería, la concepción reticular de la isomorfía del cosmos implica que las diversas zonas del universo guardan íntima, intimísima ligazón con las partes equivalentes del templo y también con las del mismo cuerpo humano. Grosso modo, toda cosmología es, al mismo tiempo, una psicología y una fisiología. Y, antes de llegar a las columnas, detengámonos en otros aspectos del templo/cuerpo/cosmovisión masónica.

El Delta o Triángulo con el “ojo que todo lo ve”, emblema judeocristiano consistente en un triángulo equilátero con un vértice hacia arriba en cuyo interior se representa el ojo de Dios (que no es ni el izquierdo ni el derecho, sino un ojo “frontal” o “central”, es decir, un “tercer ojo” que representa la omnisciencia), o el Tetragrama hebreo (o la versión abreviada de las tres yod). O la letra G. Esta tiene un sentido polisémico y polivalente. Es la inicial de Geometría, la inicial de God (Dios en inglés), o la inicial de Yahvé en hebreo al asociar fonéticamente yod y God. La letra G: en el centro de la bóveda (Estrella Polar) del que pendía una plomada que representa el polo terrestre como reflejo del axis mundi

Más. La mesa y trono o cátedra del venerable maestro. La mesa o altar de los juramentos, en el que se depositan las llamadas Tres Grandes Luces; la Escuadra (la Tierra), el Compás (el Cielo) y el Volumen de la Ley Sagrada (el conjunto de todos los textos sagrados de la humanidad, prevaleciendo la Biblia en el orbe occidental). Una cuerda con doce nudos (signos del Zodiaco) que rodea todo el recinto. Suelos ajedrezados. Y alrededor de esta sucesión de blancos y negros, una borla dentada, línea trazada en dientes de sierra regulares que tiene una inequívoca función de protección y simboliza al guardián de la puerta (la última de las puertas da acceso a la cámara más alta o reservada; la denominada puerta estrecha u ojo del domo que comunicaría con el cielo). Como también el hombre es una hierofanía para la concepción masónico, el cuerpo humano  – la casa de alma o templo del Espíritu Santo: 1 Cor 6, 19; 2 Cor 6, 16 – posee una puerta que comunica con el nivel superior, el otro mundo: la puerta del cielo, pues

Columnas

Los actos más solemnes de todo ceremonial masónico se consagran entre columnas. El soporte de todo, desde luego: del cosmos, de la vida, de lo sagrado. El eje, digamos. Columna, poder y victoria, árbol de la vida. Puertas límites, también (“columnas de Hércules”, que en un principio fueron columnas de Melkart).  También símbolo de la presencia activa de la divinidad, faro y guía en el camino (Éxodo 13,21).  La columna simboliza  la “afirmación de sí mismo”. Por su verticalidad misma, la columna es un símbolo de tipo ascensional, la vocación por ascender por encima de lo terreno. 

Las dos columnas denominadas J y B (Jakin y Boaz) que representan las que el maestro de obras Hiram Abí alzó en el vestíbulo del Templo de Jerusalén ( 1 Reyes, 7, 21-22 y 2 Crónicas 3, 15-17)). Columnas del espacio ( J) y el tiempo (B), apretada síntesis. Creación y destrucción, vida y muerte, luz y de tinieblas, cuyo juego alternativo sostiene el equilibrio universal, separando dos mundos opuestos que senderean hacia la unidad esencial de todo lo existente, que se encontraría mas allá de ambas determinaciones finalmente reconciliadas. Por otro lado, las tres columnas alegóricas (Sabiduría, Fuerza, Belleza) y las doce columnas zodiacales (meses del año y los 12 oficiales de la logia).

En fin.

Luys Coleto
Prófugo de la existencia
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