miércoles, marzo 4, 2026
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Cómo hacerse fácilmente con un arma de fuego en España

Por David Azañón (Subinspector 87713)

En España hace décadas el GRAPO, organización terrorista cuyas siglas corresponden a Grupos de Resistencia Antifascista Primero de Octubre, asesinaban, durante las décadas de los setenta y ochenta, a policías para hacerse con armas y municiones. ETA también lo hacía pero cierto es que los GRAPO eran más osados y estaban más versados en la lectura que los de ETA aunque fueran igualmente inicuos. Aun así me merecen más respeto esos asesinos que el Director General de la Policía véase con tranquilidad: 

En el pasado los policías contaban con peores medios, percibían inferiores retribuciones, horarios con menores periodos de descanso pero contaban con más respeto, sin duda, eran más capaces, tenían más vocación de servicio pero, sobre todo, menos ego.  

Con pasado me refiero a ese impasse, entre los años ochenta y finales de los años dos mil, en el que los policías no eran represivos sino servidores públicos. Ahora cuando hablas de policía represiva debes aclarar si te refieres a la época del Generalísimo o a la del felón globalista Falconetti 

Ni uno solo de los veteranos que conocí cuando accedí a la Policía Nacional se hubiera plegado al estado anticonstitucional de alarma, ni uno solo. Tenían mayores niveles de testosterona, y de forma natural, aunque marcasen menos abdominales y no se grabasen en video cada dos minutos.  

Con todo, esos policías contaban con mayor capacidad cognitiva, leían, y además sabían que eso de alardear de ser policía, además de ser un sinsentido – más importante es un agricultor o ganadero, según la pirámide de Maslow y según el sentido común – es algo deplorable y algo que pone en riesgo la seguridad de uno mismo y de su familia.  

Actualmente las innumerables instituciones policiales españolas, ya he comentado en alguna ocasión que yo crearía un único cuerpo de policía en toda España y un único cuerpo de asuntos internos dependiente exclusivamente de jueces y magistrados, se encuentran atestadas, gracias a las políticas de igualdad, eufemismo de cupo vaginal, de un número considerable de mujeres que no hacen sino fardar de lo atractivas y sensuales – que se creen ellas – en lo que presenta numerosas similitudes con esos programas de la telepantalla rodados en islas lejanas donde la profesión más antigua del mundo parece algo encomiable comparativamente.   

Todas esas, hacen un flaco favor a las que no son así, me refiero a las profesionales. Sin embargo estas últimas distan de ser mayoría pues por el contrario son una minoría, la agenda 2030 destruye todo a su paso, incluyendo a todas las instituciones. 

Si ya muchos hombres no quieren salir a patrullar por la inseguridad existente imaginen las mujeres que quieren hacerlo, la mayoría se encuentran una oficina percibiendo unos emolumentos muy similares a los que sí prestan servicio sufriendo agresiones, trabajando a turnos bajo las inclemencias climatológicas que procedan, compareciendo en juicios como testigos o imputados, etc.  

Denle las gracias a los gobiernos del PPSOE, a sus socios y a sus marcas blancas, y sigan creyendo, como mentecatos, que existe alguna diferencia entre ellos. Que las calles no son seguras es un realidad irrefutable, que la policía en su conjunto es menos capaz también.  

Existen numerosos ejemplos de mujeres uniformadas con pantalones dos tallas más pequeñas, esto es, para sordos, a buen entendedor…, posando en sede policial y luego apareciendo en ropa interior o insinuándose sexualmente en RR.SS. Otras simulan eructar o hacen gracietas de etiología similar. Lo más indignante es que han accedido a los distintos cuerpos policiales mediante la realización de unas pruebas físicas menos exigentes que las que se exigen a los “machos opresores españoles de origen”. Algunas incluso cuelgan vídeos con sus nombres o donde entrenan o incluso donde viven lo cual facilita su localización.  

Lenin, genocida y vago redomado, afirmó, no sin razón, que los hechos son testarudos y los hechos son que la forma más fácil de hacerse con un arma de fuego en España es localizar a cualquiera de éstas y quitársela. No hace falta matar a nadie como hacía GRAPO o ETA, tampoco es necesario agredir físicamente, simplemente arrebatarle el arma sin más, como el que le quita un caramelo a un niño. No podrá defenderse con un hombre en la inmensa mayoría de ocasiones. Es biología básica que, a igualdad de peso, un varón ostenta una fuerza superior en un 30-50% a la de una mujer.  

Insisto, todo ello sin perjuicio del caso omiso al mantenimiento de unas mínimas medidas básicas de autoprotección pero es que el ego es muy poderoso. 

Denigrar el uniforme, sea de la Policía Nacional, o de otro instituto armado, de los caídos en actos de servicio, de los que se dejan la piel a diario intentando ser mejores profesionales parece carecer de importancia. Ya no digo lo de contravenir otras normas como las del régimen disciplinario. 

Tampoco es de recibo para los trabajadores, autónomos y pequeños empresarios, víctimas de un latrocinio intolerable, vía impuestos, observar como algunas cobran un salario fijo vitalicio, gracias al esfuerzo del contribuyente, cuando deberían ser expulsadas inmediatamente. 

Parece lógico pensar que, además, que estas conductas hacen un flaco favor a los profesionales que solicitan, por ser de justicia, desde hace décadas la equiparación salarial y el reconocimiento de ser una profesión de riesgo, distíngase del riesgo sanitario de la profesión más antigua del mundo. Mismas pruebas, mismo salario.  

Para finalizar, añadir que no son únicamente las mujeres pues también hay muchos varones, que se publicitan por las RR.SS o por actuaciones fuera de servicio vistiendo uniforme, incluso por actuaciones en el extranjero donde no ostentan el carácter de agente de la autoridad. Alguno aparece uniformado en aplicaciones como Tinder insinuándose de la misma manera, sea mostrando sus bíceps o abdominales, con o sin Winstrol 

Otro exhibiéndose sin camiseta insinuándose con unos lazos, a modo de grilletes, con una extranjera poniéndose acto seguido el polo de trabajo del uniforme de la Policía Nacional. Casos similares existen a montones. 

DEP la Policía Nacional y extiéndase a la Guardia Civil y al resto de policías de España pues sufren el mismo mal, un mal llamado EGO y llamado Agenda 2030.  

Para finalizar quiero felicitar a Tatiana Pérez, que ayer se hizo, merecidísimamente, con el título de campeona de Europa de boxeo del peso minimosca. De Tati, a quien conozco personalmente, sólo puedo decir que ojalá hubiese sido ella la que hubiera accedido a la Policía Nacional y no todas esas que se exhiben denigrando el uniforme, y no lo digo por sus habilidades pugilísticas sino por su humildad y sacrificio, por entrenar en silencio hasta la extenuación sin que salga de sus labios una sola queja, por cuidar la estricta dieta y periodos de entrenamiento y descanso que debe seguir un profesional del noble arte. ¡Enhorabuena campeona de Europa! 

Más Tatis y menos retrasados, retrasadas y viceversa.

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