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La aparición de la Salette y el soplo de los Templarios

La veracidad de la aparición de la virgen en La Salette, el 19 de septiembre de 1846, ante los pastores Françoise Mélanie Calvat (14 años) y Maximin Giraud (11) a 1800 metros de altura en los Alpes franceses, ha sido objeto de acusaciones de fraude desde sus inicios. Aun así, la Iglesia católica la aprobó oficialmente en 1851. Como dato añadido, el Priorato de Sión fue reorganizado formalmente en Rennes-le-Château el 19 de septiembre de 1738 por François d’ Hautpoul, marqués de Blanchefort y el abad Jean-Paul de Nègre. Su sobrina Marie de Nègre d’Ables confió a su muerte un secreto de Estado a su confesor, el cual aludía a la supervivencia de la dinastía merovingia. 

En cuanto a Mélanie, nació en el pueblo de Corps en Isère. El ejército del rey Carlos VIII de Francia (Casa de Valois) pasó por Corps a principios del siglo XV, durante sus campañas militares hacia Italia. Es preciso recordar que su abuelo, Carlos VII, fue el medio hermano de la Templaria Juana de Arco. En Corps, se conservan los restos de un antiguo castillo reparado entre 1496-1505 y, en el casco antiguo, existe un espacio público llamado Place du Temple.

Tras la aparición, Mélanie adoptó el nombre de Sœur Marie de la Croix, marcada por dificultades para adaptarse a la vida comunitaria debido a las controversias en torno a sus escritos. Siguió una vida itinerante en diversas congregaciones religiosas, trasladándose al convento carmelita de Darlington en 1855, el cual forma parte del Priorato Provincial de Durham, una de las regiones activas de la Masonería de los Caballeros Templarios en el Reino Unido. A continuación, estuvo en Castellammare di Stabia (1867-1892), sabiendo que los templarios participaron en el traslado de reliquias como la Sacra Spina a esta población vinculada a familias nobles como los Cannavale. Vivió en la localidad de Galatina entre 1892 y 1897, donde los Templarios construyeron la Iglesia de Santa María del Tempio. 

Entre 1897-98, el sacerdote noble de familia patricia, Aníbal María di Francia (flor de lis) la invitó expresamente a residir en Mesina (Sicilia) y le encomendó la dirección de su congregación femenina “las Hijas del Divino Celo», la cual se encontraba bajo riesgo de ser eliminada. Esta ciudad tuvo una notable importancia durante las Cruzadas como puerto estratégico y punto de conexión con Tierra Santa, morando allí las primeras y más florecientes casas de la Orden del Temple en la península italiana. Por ejemplo, tenemos la Iglesia de Santa María Alemanna, fundada en 1195, que sirvió como lugar de culto para los Templarios.

Es preciso vincular a Aníbal María di Francia con Luisa Piccarreta. Fue durante 17 años director espiritual de la terciaria dominica, la cual escribió bajo su obediencia, 36 volúmenes de un diario: El Libro del Cielo así como Las Horas de la Pasión, obra que Aníbal se encargó de corregir, financiar y publicar en vida. 

Mélanie pasó sus últimos años de manera oculta en Altamura (sur de Italia), donde murió en diciembre de 1904. Esta ciudad es famosa por su Catedral de Santa Maria Assunta, fundada en 1232 por el emperador Federico II de Hohenstaufen, cuya vida estuvo profundamente entrelazada con las órdenes Templaria y Teutónica. Escudos heráldicos templarios tallados en piedra en el casco histórico están asociados a familias como los Viti o los Sabini. En 1904, Luisa Piccarreta vivía a pocos kilómetros de distancia en Corato, guardando su prolongado lecho durante 6 décadas. Por el uso de metáforas nupciales extremas y altamente sensuales : “Jesús me besó por todo el cuerpo” y por la orgullosa afirmación de ser la primera criatura en reanudar la vida plena en el Querer Divino tras la Virgen María, deducimos que lo de Piccarreta es otro fraude.

Poco después de la aparición de la Salette, dos sacerdotes locales escépticos, Jean Jean-Joseph-Auguste Deléon y el abad Cartellier afirmaron que había sido una farsa orquestada por Constance Saint-Ferréol de La Merlière, una ex monja excéntrica que caminaba habitualmente por esas montañas. Sostenían que ella se había disfrazado con ropajes brillantes y un conductor de diligencia había atestiguado haberla conducido al lugar de los hechos. La señorita demandó a los sacerdotes por difamación en los tribunales civiles de Grenoble. Tras un proceso mediático, perdió el juicio dos veces en 1855 y 1857. Hay que añadir que el abogado de Constance fue un destacado político republicano vinculado a la masonería. 

En 1850, el joven vidente Maximin Giraud visitó a Juan María Vianney. La conversación fue muy breve y el Cura de Ars quedó momentáneamente desorientado y perplejo, declarando que el propio vidente le había confesado que «no había visto nada». Esto desató un escándalo nacional, ya que el Cura de Ars era la autoridad espiritual más respetada de Francia.  

La aparición fue oficialmente reconocida por el obispo de Grenoble el 19 de septiembre de 1851, Monseñor Philibert de Bruillard, el cual estudió en el Seminario de Saint Sulpice, totalmente vinculado con el Priorato de Sión. Había sido consagrado por el ministro Monseñor Denis Frayssinous en 1826, el cual perteneció igualmente a la nobleza y al seminario de “la vaca negra” de Saint Sulpice. La familia de Denis poseía el castillo de Puech (XVI) donde se alojaron los condes de Armagnac, familia partidaria de la Casa de Valois, a quien apoyó Juana de Arco, relacionada igualmente con el Priorato de Sión. La Carta de Larmenius (Carta Transmissionis), escrita por Johannes Marcus Larmenius en 1324, incluye a los condes de Armagnac como líderes supremos de los Templarios en los siglos XIV y XV, los cuales figuran entre los 22 Grandes Maestres desde el propio Larmenius concluyendo con el neo-templario Bernard-Raymond Fabré-Palaprat, quien dio a conocer el pergamino en 1804.

Por añadidura, en 1879, Mélanie, manipulada por facciones católicas extremas, publicó una versión alarmista de los secretos: «Roma perderá la fe y se convertirá en la sede del Anticristo», de modo que en 1915, el Santo Oficio prohibió formalmente la publicación de estas versiones extendidas del secreto. Es importante subrayar que en 1999, el investigador Michel Corteville descubrió en los archivos secretos del Vaticano, las cartas originales de 1851 que los niños enviaron al Papa Pío IX, las cuales eran sumamente breves y no contenían las alarmantes profecías de destrucción eclesiástica que Mélanie exageró décadas más tarde, aconsejada por sus amigos templarios y del Priorato de Sión. 

Para más inri, en 1858, se cumplió la fecha autorizada por la Virgen para levantar el secreto, el mismo año en que comenzaron las apariciones de la Virgen en Lourdes. ¡Toda una agenda planificada!

Claire Gruié
Claire Gruié
Francesa afincada en Madrid desde hace 20 años. Docente del idioma francés. Se interesa en la "revelación de los últimos tiempos" intentando desvelar las verdades ocultas al público y exponer las mentiras, sobre todo, en el ámbito eclesiástico. Colabora con el periódico digital ÑTV España donde escribe artículos desde septiembre del 2021.
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