Una oda a Feijóo

Por Alex Díaz

Alberto Núñez Feijóo se sigue cubriendo de gloria. Ahora pide confinar a los ceutíes y a los sarracenos, todos juntos en un abrazo multicultural, por los supuestos brotes de sarna, tuberculosis y demás que, según él, han llegado a Ceuta. Curiosa coincidencia: los principales impulsores de esa “invasión” han sido precisamente el PP y el PSOE. Él y su socio Pedro Sánchez figuran entre los grandes responsables de la aplicación de la Agenda 2030, esa putrefacta hoja de ruta ideada por los alubios, que incluye el generoso paquete de multiculturalidad. Un paquete que, de paso, deja pingües beneficios a las oenegés afines a ambos partidos.

Como si los ceutíes no tuvieran bastante con aguantar a todos los sarracenos que les han metido en su ciudad —convertida, para muchos, en un auténtico infierno—, viene este señor y echa más leña al fuego: “Venga, vamos a encerrarlos a todos”. El que realmente está para encerrar es él.

Si creíamos que Sánchez era un siervo del demonio, Feijóo resulta ser Satanás en persona. Así lo demostró en 2020 y 2021, y lo sigue demostrando ahora con el exceso de fallecimientos por muertes súbitas, turbo cánceres o miocarditis, especialmente en niños y jóvenes. No son culpa de ningún cambio climático ni de las mentiras habituales de estos psicópatas: son los efectos letales de los brebajes que, además, quería hacer obligatorios.

Este individuo pretendía, con la reforma gallega de la Ley de Salud, tipificar la “negativa injustificada” a someterse a la vacunación o inmunización prescrita por las autoridades sanitarias. Las infracciones graves podían alcanzar los 60.000 euros y las muy graves, los 600.000. Los que vivimos en Galicia sabemos de lo que hablamos: este tipo es un tirano y un psicópata de manual. Fue el primero en anunciar la campaña masiva de vacunación de todos los niños gallegos con las letales v4cunas COVID-19. El día de su intervención en el Parlamento de la satrapía gallega balbuceaba y parecía completamente ebrio mientras anunciaba que los padres debían entregar a sus hijos a la aguja para inyectarles la ponzoña de Pfizer y demás brebajes de las empresas alubias.

Otro personaje pintoresco de aquella época fue Federico Martinón, jefe del servicio de Pediatría del Hospital Clínico Universitario de Santiago. Pedía meternos en campos de concentración a los “negacionistas” y aplicarnos medicación psiquiátrica. Feijóo aplaudió la idea e incluso llegó a proponerla. Manda huevos.

Mientras tanto, yo no paro de recibir noticias de fallecimientos repentinos de niños y jóvenes. Llevamos denunciándolo desde 2020. Cuando lo decíamos entonces nos insultaban, nos deseaban la muerte o tomaban represalias. Seguimos, por desgracia, en esa negra época. No son solo noticias de nuestro entorno: todos vemos a gente joven con tumores cerebrales, miocarditis y muertes que ya no se pueden esconder debajo de la alfombra.

Hace poco, en una rueda de prensa, Feijóo pedía achatarrar todos los vehículos de más de diez años. Vamos, que el recambio de Sánchez lo va a hacer bueno.

Si estuviéramos en un país normal, este individuo debería estar, como mínimo, inhabilitado para cualquier cargo público y procesado por haber impulsado el desastre sanitario y económico totalmente injustificado que supuso la mayor estafa de la historia:  Llamado COVID-19.

Este “masoncillo”, durante la época dorada de la farsa “satanitaria” en Galicia, nos deleitó con todo tipo de medidas soviético-bolcheviques. Hizo de Galicia un Gulag. Recordemos algunas perlas del Manual Feijóo para sobrevivir en Galicia (edición 2020-2022):

  1. «No abandone su ayunta-miento». Durante las restricciones más duras, la movilidad quedó limitada al propio municipio. Podías moverte dentro de tu ayunta-miento, pero cruzar la frontera administrativa exigía una causa permitida.
  2. «Sus amigos dejan oficialmente de existir». En enero de 2021 las reuniones sociales se limitaron exclusivamente a convivientes. Hasta pasear con alguien de fuera de casa podía ser un incumplimiento.
  3. «A las 22:00, Cenicienta gallega». Toque de queda a las diez de la noche. La diferencia es que Cenicienta solo perdía una zapatilla; tú podías llevarte una multa.
  4. «El café de las seis será el último». La hostelería tuvo que cerrar primero a las 18:00 y después quedó directamente clausurada, salvo recogida y reparto a domicilio.
  5. «Comprar unos pantalones después de las seis: actividad de riesgo». El comercio no esencial cerraba a las 18:00 y los centros comerciales permanecían cerrados los fines de semana en la fase más restrictiva de enero de 2021.
  6. «Gimnasio cerrado. Pero salga a hacer deporte… solo». Se cerraron gimnasios y centros deportivos; solo se permitía deporte individual al aire libre bajo ciertas condiciones.
  7. «El virus conoce la diferencia entre las 00:59 y la 01:01». En verano de 2021, en municipios de nivel alto o máximo, entre la 1:00 y las 6:00 las reuniones (públicas o privadas) quedaban limitadas a convivientes. En otros municipios la franja empezaba a las 3:00.
  8. «Seis dentro, diez fuera». Máximo de seis personas en interiores y diez en exteriores, salvo excepciones. Una sobremesa se convertía en un problema de aritmética administrativa.
  9. «Son las nueve: enseñe los papeles para tomar algo». La Xunta exigió certificado de vacunación, recuperación o prueba negativa para acceder a determinados locales. En bares, cafeterías y furanchos, a partir de las 21:00. Antes de esa hora, no; después, documentación.
  10. «Discoteca: vacunado, recuperado o con prueba negativa». El acceso al ocio nocturno quedó condicionado a presentar la documentación COVID.
  11. La joya de la corona: «Vacunación o posible sanción». La reforma de la Ley de Salud tipificó la “negativa injustificada” a vacunarse. Las infracciones graves podían llegar a 60.000 € y las muy graves a 600.000 €. No significaba multa automática para todo el que rechazara la vacuna, pero el mensaje era claro.
  12. «Mascarilla: desde 100 €». La propia ley fijaba una sanción mínima de 100 euros por incumplimiento leve de la obligación de mascarilla, pudiendo aumentar según las circunstancias.

Galicia, 2021. Resumen para memoriosos:
No salga de su municipio.
No visite a sus amigos.
No vaya al bar.
No vaya al gimnasio.
No compre después de las seis.
A las diez, a casa.
De madrugada, solo convivientes.
Seis dentro, diez fuera.
Para determinadas actividades, enseñe su certificado COVID.
Y la ley llegó a prever sanciones por la negativa injustificada a vacunarse.

Todo controlado. Puede usted continuar siendo un borrego de manual.

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