El miércoles 26 de agosto de 2026, hacia las 9:00 de la mañana, el río Bhotekoshi —un curso que nace en el Tíbet y entra en Nepal por el distrito de Rasuwa— dejó de ser un río de montaña y se convirtió en una masa de agua, hielo, roca y lodo. En cuestión de minutos arrasó mercados, puestos de policía, aduanas, puentes e hidroeléctricas en Timure, Rasuwagadhi y Syabrubesi, y siguió río abajo por el Trishuli hacia Nuwakot, Dhading y, más tarde, hacia Mugling.
En el propio distrito, testigos y autoridades locales coincidían en lo mismo: no llovía. «Aquí no ha habido lluvia. El sol brilla. No está claro si reventó un glaciar río arriba o qué ocurrió. La riada fue súbita», resumió un funcionario local.
El vídeo que circuló desde X —el que muestra cómo el agua se come casas, puentes y el paso fronterizo— no exageraba el fenómeno. Era, en esencia, una riada relámpago transfronteriza: el agua no se formó en el valle nepalí, sino que irrumpió desde cabecera, ya cargada de escombros.
A última hora del miércoles las cifras todavía no cuadraban, porque las comunicaciones están cortadas y el agua impedía aterrizar helicópteros en Timure y Syabrubesi. Lo que sí está documentado:
- La BBC cifraba al menos 31 muertos y cerca de 400 desaparecidos.
- Otras agencias y medios internacionales hablaban de entre 8 y 22 fallecidos confirmados a lo largo del día, a medida que aparecían cuerpos en las orillas del Trishuli, en Nuwakot.
- La Junta de Turismo de Nepal (NTB) informó de 384 viajeros sin localizar: 291 extranjeros y 93 nepalíes, entre ellos guías. En la lista preliminar hay unos 105 indios (algunos recuentos posteriores suben esa cifra), 12 británicos, 3 estadounidenses, 17 malasios, 4 sudafricanos, y también australianos y neerlandeses. Ocho surcoreanos que trabajaban en una hidroeléctrica figuran entre los no localizados.
- Entre los desaparecidos hay decenas de efectivos: policía de Nepal, Policía Armada (al menos 9 en el puesto fronterizo de Timure) y personal militar, además de funcionarios de aduanas. De 39 empleados de la aduana de Rasuwa, 14 seguían incomunicados a mediodía.
El Ejército nepalí reportó decenas de rescatados por helicóptero (las cifras oscilaron entre 12 y más de 80 según la hora del parte) y advirtió de que el balance humano en Timure, Syabrubesi y Betrawati podía ser «enorme». El primer ministro Balendra Shah movilizó ejército, policía, Cruz Roja y scouts, y el Gobierno declaró zona de desastre los distritos afectados.
En la orilla china, Xinhua y CCTV hablaron de «bajas importantes» y desaparecidos en el condado de Gyirong, tras un corrimiento que golpeó el puerto terrestre de Gyirong —el paso de Kerung/Gyirong, uno de los principales entre Nepal y el Tíbet—. Pekín desplegó al menos 574 rescatistas; Xi Jinping pidió búsqueda a toda costa y reforzar la alerta temprana. Las imágenes de vigilancia muestran cómo una pared de barro y agua se lleva coches, autobuses y un aparcamiento de varios niveles en el recinto fronterizo.

El corredor Rasuwagadhi–Syabrubesi es a la vez paso comercial, ruta de peregrinos y turistas (Langtang, Gosainkunda) y eje energético. Por eso el golpe fue doble: humano e infraestructural.
- Quedó destrozado el Puente de la Amistad de Rasuwagadhi, reconstruido tras la riada de 2025.
- Se fueron tramos de la carretera Syabrubesi–Rasuwagadhi (unos 18 km según la policía local) y varios puentes, incluida la vía Betrawati–Rasuwagadhi.
- El mercado de Timure, la aduana, el puerto seco, tres puestos policiales y decenas de casas y hoteles quedaron bajo lodo. En Nuwakot, unas 60 viviendas alrededor de Trishuli Bazar fueron barridas; la alerta previa evitó allí un número mayor de víctimas.
- El sector eléctrico recibió uno de los golpes más graves de los últimos años. El Ministerio de Energía y la Autoridad Eléctrica de Nepal hablaron de unos 430 MW fuera de sistema —más del 12% de la capacidad hidroeléctrica instalada del país (~3,2 GW)—. Entre las plantas afectadas figuran Rasuwagadhi (111 MW), Sanjen Khola (78 MW), Upper Trishuli-3A (60 MW), Chilime y otras, más un parque solar de 25 MW. Varios proyectos en construcción también resultaron dañados.
Las olas se estimaron en 8-10 metros en algunos puntos. Un piloto que sobrevoló Timure dijo que el pueblo «apenas se veía desde el aire».

Esa es la clave. El Departamento de Hidrología y Meteorología de Nepal fue explícito: la riada no la provocó la lluvia en Rasuwa. En las 24 horas previas apenas se midieron unos pocos milímetros (menos de 7 mm en los puntos observados). Quien esperaba un cloudburst monzónico local se equivocaba.
Lo que los científicos están reconstruyendo es una reacción en cadena himalaya, no una tormenta de valle.
1. Un alud de hielo y roca tapó un río
La hipótesis que más peso gana a lo largo del día es esta: un alud mixto de hielo y roca (ice-rock avalanche) se desprendió de un glaciar en la vertiente nepalí y bloqueó el Lhende Khola (también escrito Lende), afluente del Bhotekoshi que cruza la frontera. Detrás de esa presa natural se acumuló agua. Cuando el tapón cedió o fue rebasado, se liberó de golpe un pulso de agua y escombros que bajó por el cañón.
Saswata Sanyal, especialista en reducción de riesgo del ICIMOD (el centro internacional de montaña con sede en Katmandú), lo resumió así: el Lhende Khola «se ha inundado dos veces en catorce meses; esta vez el detonante fue un alud de hielo y roca de un glaciar en el lado nepalí que bloqueó el río y soltó una oleada hacia aguas abajo».
Qianggong Zhang, del mismo centro, añadió un aviso inquietante: sigue habiendo un tapón río arriba. Mientras no se deshaga o se evacúe con control, existe riesgo de una segunda riada.
2. El «terremoto» de magnitud 4,4 puede no ser un terremoto
A las 8:37 hora local de Nepal (02:52 UTC), el USGS registró un evento de magnitud 4,4 cerca de la frontera Tíbet-Nepal, a unos 47 km al norte de Gosainkunda. El ministro de Exteriores nepalí, Shishir Khanal, dijo en el Parlamento que había información preliminar de que ese sismo había disparado un alud y, con él, la riada.
Hay un matiz importante. Sismólogos que han mirado el sismograma —incluido el análisis publicado por Erdbebennews a partir de estaciones lejanas— sostienen que la señal no parece la de un sismo tectónico clásico, sino la firma sísmica del propio colapso glaciar o del alud: un pulso más largo y de inicio más gradual. En otras palabras, el USGS pudo haber catalogado como «terremoto 4,4» el impacto del desprendimiento contra el valle. Esa tesis encaja con la cronología: el evento sísmico y la riada son casi simultáneos.
Un 4,4 tectónico, por sí solo, rara vez derriba un glaciar entero. Un colapso de masa de hielo y roca de decenas o cientos de miles de metros cúbicos, sí puede generar esa magnitud aparente y, sobre todo, tapar un río de montaña en segundos.
3. Un GLOF no está descartado, pero hoy no es la explicación principal
En julio de 2025, el mismo corredor sufrió otra riada mortal atribuida a un GLOF (rotura de un lago glaciar) en el glaciar Purugu / Purepu Cangbu, en el Tíbet. Entonces murieron al menos 9-11 personas, desaparecieron cerca de 20 y se llevó el Puente de la Amistad, el puerto seco de Timure y tramos de carretera. El comercio por Rasuwagadhi estuvo cerrado meses.
Esta vez, el análisis preliminar por satélite del ICIMOD no ha visto, de entrada, un cambio en un lago tibetano comparable al de 2025. Por eso los investigadores piden no etiquetar el evento como GLOF hasta tener imágenes de alta resolución. Tampoco se descarta del todo: la zona tiene varios lagos glaciares grandes y confirmar o descartar una rotura puede llevar días.
Hubo, además, lluvia significativa en la vertiente tibetana según imágenes de satélite. Esa agua pudo haber hinchado el sistema justo antes del colapso, pero no basta para explicar una ola de 8-10 metros en un valle donde en Nepal casi no llovía.
4. La geometría del Himalaya convierte un tapón en una catástrofe
Aunque el volumen de agua no sea «oceánico», en un valle en V como el del Bhotekoshi el efecto se multiplica:
- La pendiente es brutal: el agua gana velocidad en pocos kilómetros.
- El cauce estrecho concentra la energía. Una presa natural que cede no suelta un río: suelta un flujo de detritos (debris flow) —agua + lodo + bloques + troncos— mucho más denso y destructivo que una crecida ordinaria.
- Los pueblos, la aduana, los hoteles de trekking y las hidroeléctricas están precisamente en el fondo del valle, porque es el único sitio llano y el único paso comercial.
- No hay tiempo de reacción. Desde el Lhende hasta Timure el pulso viaja en minutos. Quien está en el mercado o en el puesto fronterizo no recibe un aviso de «lloverá esta noche»; recibe, si acaso, un rumor y luego el ruido.
Por eso resulta «inesperada» para quien mira el cielo de Syabrubesi y ve sol. No lo es tanto para quien mira el mapa de riesgos del Himalaya: este corredor ya había demostrado, 14 meses antes, que puede inundarse sin una gota de lluvia local.

- GLOF — revienta un lago glaciar.
- Alud de hielo-roca que represas un río y luego falla (lo que apunta 2026).
- LDOF — un deslizamiento tapa el cauce y la presa natural revienta.
Los tres producen la misma cosa abajo: una crecida súbita, oscura, llena de sedimento, que tumba puentes diseñados para avenidas de lluvia. El sistema nepalí de previsión de crecidas está pensado sobre todo para el monzón medido en estaciones. Un colapso a 4.000-5.000 metros, al otro lado o justo en la frontera, se le escapa.
A eso se suma un problema político: el Bhotekoshi es un río transfronterizo. Nepal no controla la cabecera tibetana. China no siempre comparte en tiempo real datos de lagos, caudales o deslizamientos. En 2025 y otra vez en 2026, Katmandú se enteró cuando el agua ya estaba en Timure.
India ha puesto en alerta tramos de Bihar y Uttar Pradesh, porque el Trishuli acaba alimentando el Gandak. Corea del Sur anunció un equipo de respuesta rápida por sus trabajadores. Nueva Delhi ofreció coordinación de rescate.
Lo que aún no se sabe
Conviene no dar por cerrado el relato. A esta hora falta:
- El número definitivo de muertos y de personas arrastradas (la lista de «desaparecidos» de turismo mezcla a quienes estaban en la zona con quienes pueden estar a salvo pero incomunicados).
- Confirmar con satélite de alta resolución si el tapón del Lhende fue solo el alud, si intervino un lago, o ambas cosas.
- Si el M4.4 fue causa, consecuencia o la propia firma del colapso.
- El estado exacto del tapón que, según el ICIMOD, sigue arriba: de eso depende que haya o no una segunda oleada.
- El daño completo en Gyirong, donde China ha dado pocos números.
Mientras tanto, la consigna de las autoridades nepalíes es concreta: quien viva o trabaje junto al Bhotekoshi y al Trishuli —Rasuwa, Nuwakot, Dhading, Gorkha, Chitwan— debe subir a terreno alto. El agua que se vio en los vídeos no era una crecida de temporada. Era el Himalaya soltando de golpe lo que había retenido en altura, en un valle que ya había sido avisado el año pasado y que, aun así, seguía lleno de casas, aduanas y turbinas en la misma orilla.

