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¿Será este el motivo por el que el gobierno de Sánchez no está haciendo nada en Ceuta?

No Name Kitchen se presenta como un movimiento de base nacido en Belgrado en 2017: cocinas improvisadas, kits de higiene, documentación de pushbacks y litigios en frontera. En su web insiste en que vive de microdonaciones, crowdfunding, merchandising y “pequeñas ayudas” de fundaciones privadas, y que no acepta dinero de la Unión Europea ni de gobiernos a los que atribuye el “régimen fronterizo” que denuncia.

Esa narrativa de independencia choca con un dato que ha vuelto a circular en agosto de 2026, tras las detenciones de voluntarios en Ceuta: la base profesional DevelopmentAid, actualizada en diciembre de 2025, registra a No Name Kitchen como ONG con residencia legal en España y sitúa a Open Society Foundations (OSF) —la red filantrópica fundada por George Soros— entre sus “funding agencies”, junto a un genérico “Other”.

Eso es, hoy por hoy, el ancla documental más citada. No es un extracto bancario ni un convenio publicado por la propia NNK. Es una ficha de directorio del sector de cooperación que atribuye a la organización experiencia de financiación con OSF. La Gaceta lo usó para titular que la ONG “está financiada por Soros”. La ficha no publica importe, año ni si el dinero llegó de forma directa o a través de un proyecto o red.

Lo que NNK sí reconoce

En materiales propios y en fichas de donantes, NNK menciona ayudas de fundaciones como Pende, Die Schwelle, ForRefugees, Guerrilla Foundation (una subvención de 10.000-20.000 euros en 2023) o Stiftung :do para kits en el norte de Bosnia.

Su informe de impacto de 2025 agradece a “fundaciones” y “socios a largo plazo” sin listar nombres, y remite a quien quiera detalles de financiación a un correo interno. La contabilidad, dice la web, es “de libre acceso”; en la práctica, el detalle de cada gran donante no aparece publicado con la misma claridad con la que se publican los informes de violencia fronteriza.

El eslabón de la red: Border Violence Monitoring NetworkHay un segundo canal, más sólido que la sola ficha de DevelopmentAid. No Name Kitchen fue cofundadora de la Border Violence Monitoring Network (BVMN), la coalición que documenta devoluciones violentas en Balcanes y Grecia. Compilaciones sobre BVMN incluyen a Open Society Foundations entre las fundaciones que han apoyado a la red, junto a EPIM, Sigrid Rausing Trust, Guerrilla Foundation, Freedom House y otras.

NNK salió después de BVMN, según ella misma, por denuncias internas de abusos laborales. La separación organizativa no borra el periodo en que ambas estructuras compartieron método, testimonios e incidencia política. Quien financie la red de monitoreo financia, al menos en parte, el ecosistema del que NNK formó el núcleo inicial.Eso no equivale a decir que cada euro de OSF a BVMN acabara en las ollas de Sid o en el equipo de Ceuta. Equivale a decir que el vínculo no es una invención de un titular: existe en el mapa de donantes de la red hermana.

Por qué importa el dato, aunque falte la cifraOSF es una de las filantropías privadas más grandes del mundo en derechos, migración y litigio estratégico. Financiar o haber financiado a grupos que combinan ayuda en frontera con demandas judiciales no es ilegal ni excepcional. El problema político es otro: NNK interviene en zonas de alta tensión (Ceuta, Balcanes, Bulgaria), documenta a policías, impugna devoluciones y se presenta como movimiento “100 % independiente”. Cuando una base de datos del sector apunta a OSF y la organización no desglosa ese capítulo, el vacío lo rellenan la sospecha y la contrapropaganda.

Tres matices evitan el eslogan:

  1. No hay cifra pública de una subvención OSF → NNK. Quien afirme “millones de Soros” está especulando.
  2. Sí hay registro de NNK como entidad con experiencia de financiación OSF, y de OSF como donante histórico de BVMN.
  3. NNK sí recibe otras fundaciones privadas; su rechazo declarado es sobre todo a fondos públicos europeos, no a toda la filantropía.

Transparencia a medias

Un movimiento que exige a Estados y a Frontex rendición de cuentas debería aplicar el mismo rasero a su propia tesorería. Publicar IBANs y PayPal no basta si el debate es si hay —o hubo— dinero de Open Society, en qué ejercicio y para qué línea: distribución de comida, informes, abogados o incidencia en Bruselas.Hasta que NNK o OSF publiquen el convenio, el artículo honesto no puede ir más allá de esto: la financiación de Soros no está demostrada al céntimo, pero tampoco es un bulo sin rastro. El rastro está en DevelopmentAid, en el historial de BVMN y en el silencio selectivo de una organización que habla mucho de independencia y poco de sus grandes firmas.

Border Violence Monitoring Network

La Border Violence Monitoring Network (BVMN) no es una ONG clásica. Es una coalición de colectivos que documenta devoluciones en caliente (pushbacks) y violencia policial contra personas en tránsito, sobre todo en la ruta de los Balcanes, Grecia y, más tarde, otras fronteras europeas (Polonia-Bielorrusia, Francia, Chipre). Se presenta como red horizontal, antirracista y a favor de la “libertad de movimiento”.

Origen

Nace en 2016-2017, cuando varios grupos en el norte de Serbia (Šid, Subotica) empezaron a recoger testimonios de expulsiones colectivas desde Hungría y Croacia. No Name Kitchen fue cofundadora. El primer archivo público arranca con casos de Hungría en enero de 2017.

La tesis de la red es que los pushbacks no son incidentes aislados, sino una práctica sistemática de Estados de la UE (y de países terceros alineados), a menudo con violencia, robo de pertenencias y denegación de asilo.

Envoltura legal: Rigardu e.V. (Leipzig)BVMN no es, por sí sola, una persona jurídica fuerte. El marco legal y administrativo es Rigardu e.V., asociación alemana con sede en Wurzner Straße 34, 04315 Leipzig. El informe anual de 2024 se firma “BVMN in collaboration with Rigardu e.V.”. Por esa vía entran subvenciones, se pagan nóminas y se rinden cuentas.

Rigardu empezó en 2015 como ayuda humanitaria en la ruta balcánica y acabó especializándose en educación política y en sostener administrativamente la red.

Estructura

Dicen trabajar con asamblea abierta y unos siete grupos de trabajo: campo (testimonios), incidencia, medios, litigios, finanzas, etc. En 2024 hablaban de unas 19 organizaciones miembro o socias, de las cuales varias piden permanecer anónimas.

Miembros o socios que han figurado en listados públicos (la composición cambia):

  • Rigardu e.V. (Alemania, marco legal)
  • Collective Aid
  • Blindspots / [RE:]ports Sarajevo
  • Mobile Info Team (Grecia)
  • I Have Rights, Legal Centre Lesvos, Human Rights Observers
  • Center for Legal Aid – Voice in Bulgaria, Mission Wings
  • We Are Monitoring (frontera Polonia-Bielorrusia)
  • Pushback Alarm Austria, Infopark
  • En etapas anteriores: No Name Kitchen, Josoor, Are You Syrious?, InfoKolpa, Centre for Peace Studies, Mare Liberum, Fresh Response

NNK ya no forma parte de la red.

Qué hace

  1. Base de datos abierta de testimonios de pushbacks y de violencia dentro de los Estados (detenciones, desahucios, pullbacks). En diciembre de 2024 decían más de 1.860 informes. La metodología: entrevista oral estandarizada, fechas, lugares, descripción de agentes y vehículos, fotos de heridas y, si hay, partes médicos.
     
    borderviolence.eu
  2. Informes mensuales y especiales (Black Book of Pushbacks, informes sobre tortura, vigilancia, tecnología fronteriza).
  3. Incidencia ante Parlamento Europeo, Comisión, Frontex, TEDH y relatorías de la ONU.
  4. Litigio y seguimiento de juicios (por ejemplo, observadores de I Have Rights en Samos).
  5. Mapas de incidentes y una base de acciones legales desde 2022.

Sus datos han sido citados por medios, eurodiputados e incluso por instituciones que luego discuten sus conclusiones. Eso no convierte cada testimonio en prueba judicial; es un archivo de denuncias sistematizadas, no un tribunal.FinanciaciónTres vías declaradas: fundaciones, cuotas a través de Rigardu y donaciones. Listados de Wikipedia y perfiles de donantes incluyen, entre otros:

  • Open Society Foundations (George Soros)
  • European Programme for Integration and Migration (EPIM)
  • European Cultural Foundation
  • Safe Passage Fund
  • Sigrid Rausing Trust
  • Fund for Global Human Rights
  • Privacy International
  • Brot für die Welt
  • Guerrilla Foundation
  • Fondation Un Monde Par Tous
  • Global Whole Being Fund
  • Front Line Defenders
  • Freedom House

El Trust Sigrid Rausing describe a BVMN como red que documenta pushbacks y usa esa investigación en litigios e incidencia.

No hay en fuentes abiertas un desglose año a año de cuánto pone cada fundación. El informe 2024 agradece a “fundaciones afines” sin publicar la tabla completa en las páginas indexadas. Grokipedia, resumiendo materiales de la red, habla de apoyo de casi 20 entidades y de personal contratado para datos, informes e incidencia.

La ruptura con No Name Kitchen

Hacia 2023 NNK abandonó BVMN. En su propio comunicado y en el informe Bloody Borders lo atribuye a tres cosas:

  1. Minusvaloración del trabajo de campo. NNK dice haber producido cerca del 50 % de los informes históricos de la red.
  2. Reparto del dinero. Afirma que hasta el 85 % de los recursos no iban a monitoreo en frontera, sino a gastos “fuera del campo”, sobre todo salarios, mientras los equipos de terreno debían buscarse la vida y no podían presentarse siempre como BVMN.
  3. Falta de cuidado interno. Relata “múltiples testimonios” de compañeros sobre maltrato, presión y falta de respeto en actividades de la red.

NNK siguió documentando por su cuenta. BVMN no ha publicado, en lo localizado, un descargo detallado punto por punto. Queda un cisma típico de estas redes: el relato de “movimiento horizontal” choca con una estructura que cobra, profesionaliza y centraliza en Leipzig.

Cómo leerla

BVMN es a la vez:

  • un observatorio que ha obligado a hablar de pushbacks cuando muchos gobiernos los negaban;
  • un actor político con línea explícita (fronteras racistas, libertad de movimiento, desobediencia al régimen migratorio de la UE);
  • una red financiada por fundaciones progresistas europeas y transatlánticas, incluida OSF, con personería alemana.

Eso no prueba que “Soros dirija las fronteras”, ni que cada paliza denunciada sea un montaje. Prueba otra cosa, más prosaica: el monitoreo de la violencia fronteriza en Europa está profesionalizado, tiene donantes ideológicamente afines y ha tenido conflictos internos serios precisamente por el dinero y el poder dentro de la “horizontalidad”.

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