Dos niños franceses de entre 3 y 5 años (algunas fuentes precisan 4 y 5) fueron hallados el martes 19 de mayo de 2026, alrededor de las 19:30 horas, caminando solos y en estado de pánico junto a la carretera nacional 253, en la zona rural de Monte Novo do Sul, municipio de Alcácer do Sal (distrito de Setúbal), a unos 90 kilómetros al sur de Lisboa.
Una pareja que circulaba en coche (identificada en algunos medios como el panadero Artur Quintas y su familia) los encontró deambulando, llorando y cubiertos de barro. Los menores llevaban mochilas con provisiones: una botella de agua, fruta, galletas y una muda de ropa. Según relataron los niños a los rescatadores y a las autoridades, su madre y el compañero de esta les vendaron los ojos, les dijeron que era un “juego” para buscar un juguete (o “expulsar al diablo” en algunas versiones) en el bosque y, cuando se quitaron las vendas, el vehículo había desaparecido.
Los pequeños presentaban heridas leves y signos de desorientación, pero estaban en general sanos. Fueron trasladados a un centro asistencial y posteriormente puestos bajo protección de las autoridades portuguesas. Actualmente se encuentran en una familia de acogida francesa residente en Lisboa, mientras Francia y Portugal coordinan su regreso al país de origen.
La investigación y la detención
La Guardia Nacional Republicana (GNR) y la Policía Judicial portuguesa iniciaron de inmediato una investigación por presunto abandono y puesta en peligro de menores. Las cámaras de seguridad de una gasolinera captaron a la madre y su pareja viajando con los niños poco antes del abandono. Las imágenes muestran a los pequeños jugando felices en la parte trasera del vehículo, ajenos a lo que ocurriría.
🇫🇷🇵🇹 | Las cámaras de seguridad de una gasolinera captaron a la madre francesa y a su pareja viajando con sus dos hijos, de 3 y 5 años, poco antes de abandonarlos en una zona boscosa de Portugal tras recorrer más de 1.600 kilómetros desde Francia. Los pequeños, ajenos a lo que… https://t.co/Ne07g5ZL9m pic.twitter.com/SO4jerFxHn
— ʜᴇʀQʟᴇs (@herqles_es) May 23, 2026
El caso se vinculó rápidamente con una denuncia presentada en Francia. El padre de los niños, residente en Colmar (este de Francia), había alertado el 11 de mayo sobre la desaparición de su ex pareja y los menores. La madre, de 41 años (identificada en varios medios como Marine Rousseau), había salido sin explicación con los niños, pese a tener la custodia, mientras el padre contaba con régimen de visitas. Las autoridades francesas abrieron una investigación por “abandono de menores” y activaron la búsqueda, rastreando el vehículo (con matrícula francesa) a través de Francia, España y Portugal.
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El jueves 21 de mayo, la GNR detuvo en Fátima (centro de Portugal) a la madre, de 41 años, y a su pareja, un hombre de 55 años (en algunos reportes identificado como Marc Ballabriga). Ambos fueron arrestados en relación con los delitos de malos tratos, abandono y puesta en peligro de menores. Viajaban en un coche con matrícula francesa tras recorrer más de 1.600 kilómetros desde Colmar.
Los detenidos fueron trasladados a dependencias en Palmela (Setúbal) y comparecieron ante el tribunal de familia y menores de Santiago do Cacém. Según testigos, el hombre gritó frases en francés como “os quiero a todos” y la mujer entró cantando. Se les aplicaron medidas de coacción tras ser interrogados con traductor. La investigación continúa bajo secreto de sumario.
Contexto familiar y reacciones
El abandono parece haber sido premeditado: las mochilas preparadas y la elección de una zona boscosa y poco transitada así lo sugieren. Fuentes próximas a la investigación apuntan a un posible conflicto de custodia como trasfondo, aunque el móvil exacto no ha sido aclarado públicamente.
El caso ha generado gran impacto en Portugal y Francia. Las autoridades lusas destacaron la rápida actuación de los ciudadanos que encontraron a los niños y la coordinación internacional con Francia. Los menores recibieron atención médica y psicológica y, según los informes, se recuperan favorablemente.
Este suceso ha reabierto el debate sobre la protección de menores en contextos de disputas familiares transfronterizas y la rapidez con la que se activan alertas internacionales en la Unión Europea. Mientras la justicia portuguesa y francesa avanzan en la investigación, los niños permanecen bajo tutela protectora a la espera de reunirse con su familia en Francia.

