Mario Picazo, el eterno “experto” en cambio climático reconvertido en activista del Foro Económico Mundial y defensor acérrimo de la gran farsa antropogénica, vuelve a la carga en Eltiempo.es con su artículo “Cómo afecta el cambio climático al Hantavirus”. Otro texto predecible, manipulador y perfectamente alineado con la agenda globalista que lleva años empujando: cualquier problema de salud se convierte en prueba del “colapso climático” causado por el hombre, para justificar más control, más impuestos y más cesión de soberanía. Picazo no es científico neutral; es un vendido que convierte fenómenos naturales o problemas de saneamiento en catástrofes fabricadas para asustar a la población. Hoy le toca al supuesto hantavirus del crucero. Mañana será cualquier otra “emergencia” conveniente.
La gran mentira viral: no hay virus, hay saneamiento deficiente y terreno tóxico
Picazo habla de “virus” como si fueran entidades reales que saltan de roedores a humanos por culpa del CO₂. Error de base. Los virus no existen como se nos vende: no son patógenos contagiosos aislables que causan enfermedad específica. Lo que llaman “hantavirus” es una etiqueta para síntomas respiratorios graves que surgen principalmente por problemas de saneamiento, acumulación de excrementos de roedores, humedad, ventilación pobre y exposición a toxinas ambientales. Roedores proliferan donde hay basura, suciedad, falta de higiene y entornos degradados por la actividad humana mal gestionada: urbanización caótica, agricultura intensiva sin control y, sobre todo, ausencia de limpieza básica.
En el caso histórico, los brotes coinciden con invasiones de ratas por comida almacenada en malas condiciones, edificios cerrados con excrementos secos que se aerosolizan al limpiar sin protección, o zonas con saneamiento deficiente. No hace falta inventar un “virus” invisible: la enfermedad (síndrome pulmonar) surge del terreno envenenado, la debilidad inmunológica por mala nutrición, tóxicos y estrés. Picazo ignora esto deliberadamente porque complicaría su narrativa climática. Atribuir síntomas a “cambio climático” es un truco barato: las poblaciones de roedores suben y bajan por ciclos naturales, sequías, lluvias y, sobre todo, por la porquería humana acumulada. Mejorar el saneamiento, la higiene y el control de plagas resuelve el problema de verdad. No hace falta net-zero ni Foro de Davos.
¿Como afecta la meteorologia a la propagacion del Hantanavirus? https://t.co/xBlp43v0Ho#meteorología #HantaVirus #CambioClimático pic.twitter.com/z1gQ2lTjQo
— Mario Picazo (@picazomario) May 20, 2026
El “brote” actual del crucero: agenda política pura, no emergencia viral
El supuesto brote en el crucero MV Hondius salido de Ushuaia (Argentina) en 2026 es el ejemplo perfecto de manipulación. Tres muertes y unos pocos casos más se convierten en alarma mundial gracias a la OMS, que ya no goza de credibilidad tras sus fiascos anteriores. Argentina, que ha anunciado su salida de la OMS, ve cómo este incidente se usa para presionar y “condicionar decisiones soberanas”. Casualidad cero.
En un crucero cerrado, con cientos de personas, ventilación artificial, comida almacenada y posible acumulación de suciedad o roedores en zonas de carga, los síntomas respiratorios graves surgen por intoxicación ambiental, estrés, mala aireación y falta de higiene real, no por un “virus Andes” que supuestamente salta persona a persona. La OMS y los medios globalistas inflan el miedo para justificar más poder supranacional, rastreos, cuarentenas y vacunas experimentales. Picazo aprovecha esto para ligarlo al “cambio climático” y seguir cobrando por alarmismo. Es política disfrazada de salud: distraer de problemas reales de saneamiento en puertos y barcos, y empujar la agenda “One Health” que une clima, animales y control humano.
El vendido al globalismo y su dogma fallido
Picazo, cercano a círculos del WEF, profesor de “cambio climático” en UCLA y repetidor oficial del catecismo, no cuestiona nada. Defiende que el hombre “amplifica” el clima y que cualquier brote zoonótico es culpa del CO₂. Ignora que los síntomas que llaman hantavirus existían mucho antes de la industrialización masiva. El alarmismo catastrofista (islas sumergidas, huracanes eternos, pandemias constantes) ha fallado una y otra vez. Ahora recicla el miedo al crucero para vender más transición energética forzada y gobernanza global.
Mientras tanto, las soluciones reales —limpieza exhaustiva, control de roedores por saneamiento, ventilación natural, evitar hacinamientos insalubres— se ignoran. Porque no generan fondos, conferencias ni poder.
Conclusión: propaganda, no ciencia
Mario Picazo representa la prostitución del debate: convierte problemas de higiene y gestión en crisis climáticas para justificar la agenda globalista. No hay virus mágico; hay suciedad, mala gestión y terreno enfermo. El “hantavirus” del crucero huele a operación política para atacar a gobiernos que se salen de la OMS y reforzar el control.
Basta ya de miedo fabricado. Exijamos saneamiento real, higiene y honestidad. El clima cambia desde siempre. La credibilidad de vendidos como Picazo se derrumba cada vez más rápido. La verdad sobre el “virus” y las agendas políticas saldrá a la luz, con o sin ellos.

