InicioOpiniónEditoresEsto es lo que está haciendo el agendismo en las cabezas de...

Esto es lo que está haciendo el agendismo en las cabezas de muchos: El terrorífico testimonio de Mia Bailey, nacido varón, que acabó con sus padres por no dejarle «transicionar»

En un caso que ha conmocionado a Estados Unidos, Mia Bailey —nacida como Collin Troy Bailey, varón biológico de 28 años— confesó fríamente el asesinato de sus padres en St. George, Utah. El motivo, según su propio testimonio: su madre interfirió en la cirugía de reasignación genital que tenía programada.

Las impactantes declaraciones provienen de las grabaciones reales de su interrogatorio policial del 19 de junio de 2024, que han sido difundidas ampliamente en redes sociales. En ellas, Bailey relata con una calma escalofriante cómo planeó y ejecutó los disparos, sin mostrar arrepentimiento alguno.

“Sabía que quería transicionar desde que nací”

Durante el interrogatorio, Bailey afirma que supo de su deseo de transición “desde que nací”, aunque el recuerdo más temprano que tiene es de los dos años de edad. Su madre lo sabía desde 2019, pero nunca lo apoyó: “Seguía llamándome por mi nombre muerto y otras cosas”. Según su versión, la cirugía de reasignación genital estaba completamente programada para el mes siguiente (julio de 2024). Había un plan de pagos, el seguro médico cubría la mitad y su padre iba a colaborar con el resto.

Sin embargo, su madre contactó al hospital y canceló la intervención. Bailey acusa a la trabajadora social de violar supuestamente la confidencialidad (HIPAA) al compartir detalles con la familia. En el video se le ve visiblemente alterada al recordar el momento: “Estaba furiosa… No quería oír excusas ni un ‘lo siento’”.

Y entonces llega la frase que ha helado la sangre a miles de personas que han visto las imágenes:

“Ella no puede decir lo siento para salvar su vida, aparentemente. Yo tenía una sola cosa en marcha y ella me la quitó”.

“Le disparé a papá primero… luego volví a rematar a mamá”

En la segunda parte del interrogatorio, Bailey detalla sin emoción los momentos posteriores al doble asesinato. Relata que disparó primero a su padre y luego a su madre. Al bajar a hablar con su hermano, se dio cuenta de que su madre seguía con vida: “Estaba sangrando bastante… como ahogándose”. Subió de nuevo y le disparó por segunda vez “para asegurarme de que estuviera muerta”.

Cuando le preguntan si cambiaría lo sucedido si pudiera volver atrás, su respuesta es gélida:

“Ellos tuvieron su oportunidad. Yo no. No me arrepiento. Los odio”.

Y remata con una frase que resume la frialdad del testimonio: “Realmente quería ser bueno. Realmente lo intenté”.

Condena y contexto

Bailey se declaró culpable de dos cargos de asesinato agravado y un cargo de agresión agravada. Fue condenada a 50 años de prisión. Según el activista Scott Presler, quien difundió los videos en X (antes Twitter), se trata de un caso claro de esquizofrenia y trastorno de identidad de género que derivó en violencia extrema contra la familia que, supuestamente, “traicionó” al impedir la cirugía.

El caso ha reavivado el debate sobre la salud mental en personas con disforia de género, el papel de las familias y los riesgos reales que conlleva la ideología de “afirmación a toda costa”. Padres de todo el mundo han expresado miedo similar ante la agresividad que algunos jóvenes con disforia muestran cuando se les contradice.

Este testimonio no es ficción. Son las palabras exactas de una persona que, según su propia confesión, eligió matar a sus padres antes que renunciar a una operación. Un relato que, por su frialdad y falta absoluta de empatía, merece ser calificado exactamente como lo que es: terrorífico.

Testimonio completo:

Primera parte: Sobre el conocimiento de su identidad y el conflicto con su madre

Interrogador: Siendo que ahora tienes 28 años, ¿a qué edad supiste que querías transicionar? Mia Bailey: Desde que nací, pero el recuerdo más temprano que tengo es de los dos años. Interrogador: ¿Tus padres lo sabían antes de eso? Mia: Mi mamá lo sabía desde hace tres años, en 2019. Interrogador: ¿Era un tema de gran controversia entre tú y ella? Mia: Era un tema enorme. No era muy apoyadora. Se quedó en shock, simplemente no dijo nada. Y desde entonces nunca me apoyó. Seguía llamándome por mi nombre muerto y otras cosas.

Mia explica que la cirugía estaba completamente programada: Mia: Tenían un plan de pagos, el seguro cubría aproximadamente la mitad y mi papá iba a ayudarme con el resto. Todo estaba listo para julio.

Sin embargo, su madre contactó al hospital y lo canceló: Mia: Lo que llevó a esto fue que mi trabajadora social del hospital llamó… aparentemente violaron un poco la HIPAA al compartir detalles con mi madre. La peor parte fue que mi madre contactó al hospital para decir que no a la cirugía. Interrogador: ¿Tu madre contactó al hospital? Mia: Sí. Sé que probablemente podría apelarlo, pero ella no quiso simplemente decir “lo siento”. Yo estaba muy furiosa. No quería oír explicaciones, excusas ni un “lo siento, voy a hacer algo al respecto”. Mia (frase icónica): Ella no puede decir “lo siento” para salvar su vida, aparentemente. Yo tenía una sola cosa en marcha y ella me la quitó. Ella era un objetivo porque me traicionó.

Segunda parte: Detalles del doble asesinato y la falta de arrepentimiento

Mia relata con frialdad cómo ejecutó los disparos y regresó para rematar a su madre: Mia: Subí de nuevo y le di otra ronda a papá, solo por si acaso, para asegurarme de que estuviera muerto antes de irme. Luego me di cuenta de que mi mamá seguía viva. Mia: Recuerdo que subí porque la oí sangrando bastante, como ahogándose. Así que subí a dispararle otra vez. Interrogador: ¿Recuerdas que después de subir de nuevo fue papá primero y luego oíste a tu mamá que todavía estaba…? Mia: Sí, a veces todavía hay signos de vida, y entonces le disparé de nuevo.

Interrogador: ¿Qué usaste para matar a tus padres? Mia: Una pistola.

Interrogador: Si pudieras volver a ayer, ¿cambiarías el resultado con tu mamá o tu papá? Mia: No creo que hubiera forma de cambiar sus mentes. Si ellos hubieran cambiado de opinión —lo cual sé que no harían porque son tan narcisistas—, habría sido completamente diferente. La respuesta estaba en ellos. Ellos tuvieron su oportunidad. Yo no. No quería convertirme en el monstruo que ellos me hicieron ser. Mia: Realmente quería ser bueno. Realmente lo intenté. Pero esto fue el último recurso. No me arrepiento. Los odio.

EsDiestro
EsDiestro
Es Diestro. Opinión en Libertad
Artículo relacionados

Entradas recientes