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Agitación en el corral

Por Alfonso de la Vega

La imputación del que fuera presidente del gobierno de Su Majestad tras el sangriento golpe del 11M no por previsible, e incluso ineludible en un Estado de Derecho que se precie, no ha dejado de causar cierta sorpresa debido a la habitual impunidad con que la Monarquía hasta ahora suele defender a sus piezas más importantes.

Para la figura del rey existe un blindaje constitucional de la impunidad que cubre toda clase de delitos incluso los de carácter personal. “Artículo 56,3: La persona del Rey es inviolable y no está sujeta a responsabilidad”, Sin embargo, este privilegio borbónico se había venido extendiendo en la práctica a más altas personalidades o chantajistas varios. El lector tendrá en mente varios personajes que han eludido la acción de la Justicia. La vozpópuli suele recordar al famoso golpista Pujol, heroico cacique defensor de la fementida nación catalana, o a los filantrópicos socialistas Bono o Morodo, antiguo lugarteniente de Tierno. A veces, el poder Judicial actúa e incluso hay condenas como en el caso del monumental y heroico desfalco socialista de los ERE, revertidas cándidamente por el constitucional, que parece convertido en el último garante de la impunidad efectiva en ciertos casos.

Los políticos parecen haber olvidado aquello del famoso drama  “Del rey abajo ninguno” de Francisco de Rojas Zorrilla. García del Castañar, un noble español, vive disfrazado de pastor en el campo. Pero otro noble, Don Mendo, trata de seducir a su esposa. Creyendo que es el rey, no se atreve a vengar su afrenta, ya que reconoce que su honor es inferior al rey mismo. Cuando descubre quien es su verdadero ofensor lo mata ya que no hará ninguna excepción después del rey.

En esta cuestión la moral calderoniana se mantiene casi cuatro siglos después, de modo que lo que le está permitido al rey no lo puede hacer un socialista. El pacto o UTE entre los Borbones y la PSOE desde la instauración de 1976 parece que se está resintiendo. Siguiendo con la indiscreta narrativa constitucional,  “Artículo 117. La justicia emana del pueblo y se administra en nombre del Rey por Jueces y Magistrados integrantes del poder judicial, independientes”.

El pueblo soberano, cuando no es cómplice de la delincuencia con la que comparte vicios y miserias vitales, está a verlas venir, del rey mejor no hablar, pero ciertos jueces que hacen honor a su nombre manteniendo la dignidad de su difícil y ahora también peligrosa profesión heroicamente al menos lo intentan, de manera que cada vez resultan más frecuentes las escaramuzas judiciales contra presuntos delincuentes políticos.

En el caso que hacemos mérito el juez ha publicado un auto muy detallado y contundente de casi cien páginas en el que se autoriza a registrar cuatro domicilios, se le declara imputado y se le cita para el día 2 de junio. De modo que si acaso al final se libra el justiciable no sea por una mala instrucción aunque se reduzca al ámbito limitado de unos de los presuntos delitos relativamente menores que cabría imputar al excelentísimo señor ex presidente del gobierno de la Corona y glorioso prócer del socialismo español y de la dictadura bolivariana. Pero la condena a Al Capone sólo fue por fraude fiscal.

Pachi nadie, el mismo que helaba la sangre a la matriarca de los Pagaza, ha aseverado muy puesto en razón que “no se cree que ZP sea un corrupto” y que dentro de la feliz feria de vanidades del régimen; “es el único presidente que no tiene a ningún ministro imputado”. Menos mal, hay que agradecérselo en lo que tiene de mérito extraordinario  ¡estamos salvados!

El rojerío ha sido llamado a filas y ha orquestado la oportuna lacrimosa jeremiada en defensa del presunto utilizando toda clase de consignas o los mas peregrinos argumentos.  Todo el nutrido elenco de titiriteros, comediantes, jaques, feministas profesionales, manolas… bien cebados en el pesebre presupuestario socialista aplauden al amo protector al que tanto deben. Y menos mal, que por ignorancia heráldica o por lo que sea, no se les ha ocurrido achacar la imputación a una vengativa oscura conspiración judeo-trumpiana gracias al origen sefardita del apellido del Señor Juez. Pero bueno, puede que todo se andará si es menester.

Es curioso ver el despliegue de gentes que se rasgan las vestiduras. Con algunas excepciones de rigor, como por ejemplo la de Joaquín Leguina que ha pedido a Sánchez que se vaya de una vez, en la PSOE el comportamiento es el que cabría esperar según los expertos en una secta destructiva con su correspondiente síndrome disociativo atípico para muchos de sus adeptos. Tampoco cabría esperar otra cosa dado el nivel de degradación que ha experimentado especialmente desde el mandato de hoy imputado, en que dieron comienzo muchos de los males actuales de España. Y además está envileciendo a parte del censo de sus votantes ya que como pasa con la lotería de navidad «la pedrea está muy repartida». Pero más curioso es el apoyo al presunto por gentes que se reclaman de orden. ¿Extrañas amistades peligrosas?

Al parecer, la UDEF espera órdenes para detener a ZP puesto que considera que habría carga probatoria suficiente. O bien al menos retirar el pasaporte para evitar su fuga para disfrutar tranquilamente de su fortuna, Sin embargo, de modo mayoritario se mantiene el escepticismo en la opinión con la sospecha que ya se buscará la manera de burlar la acción de la justicia y que al final “no llegará la sangre al río.” Incluso, lo mismo puede emplearse en un oportuno cambio de cromos. O bien, con la experiencia del gato escaldado que del agua fría huye,  tampoco es descartable que nos encontrásemos ante alguna clase de jugada de vacuna preventiva o control de daños ya que in illo tempore ZP habría indultado a un hermano banquero del juez.

El asunto desde luego es muy serio porque ZP no puede actuar solo sin evidentes y poderosas complicidades y en él se juega parte del prestigio remanente de las instituciones. De modo que es preciso que no se empantane como es habitual y se resuelva cuanto antes, sin demoras. Lo de dejar pudrirlo como en el caso de Pujol por miedo a que pueda tirar de la manta no beneficia a nadie quizás ni siquiera al justiciable. Y para terminar haciendo el ridículo es mejor no empezar. Cabe recordar aquí los sabios consejos sobre las leyes que hiciera Don Quijote al buen gobernador Sancho: “si las hicieres procura que sean buenas, y sobre todo que se guarden y cumplan, que las pragmáticas que no se guardan lo mismo es que si no lo fuesen, antes dan a entender que el príncipe que tuvo discreción y autoridad para hacerlas no tuvo valor para hacer que se guardasen…”

Como también sería bueno que la Justicia fuese igual para todos sin excepciones pero al menos que se cumpla el famoso “Del rey abajo ninguno”.

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