martes, marzo 10, 2026
InicioCienciaSaludPedro Sánchez se vuelve a reír del PP verde y azul y...

Pedro Sánchez se vuelve a reír del PP verde y azul y ensalza el decrépito y sociata sistema de salud público

Perro Sánchez desmiente su cardiopatía y aprovecha para elogiar el sistema público de salud castrista del que tanto tiempo llevamos disfrutando.

En ambos casos se trata de un tema lamentable, se mire por donde se mire. ¿De verdad es tan bueno el sistema público de salud al que estas personas de alto nivel económico no van a no ser que no les quede más remedio? Y en todo caso hay que pensar que cuando van estarán enchufados, por ser ellos quienes son, mientras las colas para ser atendidos en dicho perfecto sistema de salud público son enormes.

También es bastante lamentable que los supuestos opositores a Sánchez no tengan otra forma de echar a este personaje que no sea estar haciéndole vudú todo el día. Se supone que son tan efectivos deberían poder echarle cualquier día a cualquier hora, pero han dejado pasar estos ocho años de disparates y mofas contra sus propios votontos. Que les está bien por botontos.

No padezco ninguna enfermedad cardiovascular y queda Gobierno para rato.

La ultraderecha y la derecha ultra llevan anunciando el fin de este Gobierno desde el primer día. Ahora, además, difundiendo bulos sobre mi salud.

La máquina del fango funciona siempre igual.

No padezco ninguna enfermedad cardiovascular, pero si fuese así, no habría ningún problema. Hay millones de personas que las padecen y llevan una vida normal gracias a los servicios públicos que ellos desmantelan.

Queda Gobierno para rato.

Pedro Sánchez se vuelve a reír del PP verde y azul y de los bulos de lo que él llama la ultraderecha

Pedro Sánchez se vuelve a reír del PP verde y azul y de los bulos de lo que él llama la ultraderecha, pero que no son sino sus propios cómplices en uno de los escalones más bajos del verdadero poder real. No son nadie y a nadie le importa si en realidad el falso presidente está enfermo o se muere mañana porque todo seguiría igual. Exactamente igual que sí también nos faltase el Salvador ultra-currante Abascal o el narigudo Feijóo. No habría ningún cambio de ningún tipo si alguno de estos sátrapas faltara.

Y lo que es el colmo es que todavía sigan con el mantra de que el sistema público de salud es maravilloso y esto lo dicen tanto unos como otros cuando es completamente falso. Hay alguien que esté de verdad contento con todo eso? Quién ha hecho un estudio serio sobre el costo exagerado del sistema público de salud en contraste con lo poco que recibimos y lo mal que se nos atiende? De verdad es un hecho incuestionable y absoluto que todo eso funciona demasiado bien y que los rebeldes que lo ponemos en duda somos unos exagerados y unos descerebrados? De verdad podemos aceptar clases de eficacia y de Economía de gente que nunca te presenta números para poder realmente analizar si es tan buena esa educación y ese sistema sanitario y todos esos servicios con los que luego nadie está tan contento como parece?

Os digo por experiencia personal que es mucho más interesante ir al médico privado en la mayoría de las ocasiones y dejarse de rollos si te lo puedes permitir. Que lo que muchos no nos podemos permitir es estar llamando y llamando para que no te cojan nunca el teléfono y te den la cita cuando les dé la gana a ellos y estar siempre pendientes de ellos y para que te atiendan tarde, mal y nunca.

En lo que a mí se refiere desde luego estoy ya muy cansado de que haya tantos esclavos por ahí dándole la razón a estos cantamañanas de políticos con que el sistema castrista de salud que tenemos funciona tan bien. Si así fuera no estarían en huelga cada dos por tres los profesionales que lo integran por los abusos que sufren a diario.

Las listas de espera de la puñetera salud pública del PP-PSOE

Entre finales de 2024 y los primeros meses de 2025, el tiempo medio para acceder a una intervención quirúrgica no urgente en la sanidad pública española se situaba en una horquilla aproximada de entre 118 y 126 días, con más de 846.000 personas a la espera de pasar por quirófano. En lo que respecta a las consultas externas hospitalarias, la demora media para ser atendido por un especialista rondaba entre los 96 y los 105 días. Más allá del dato frío, estas cifras evidencian una presión asistencial persistente que repercute de forma directa en la vida cotidiana de los pacientes: condiciona su desempeño laboral, agrava el malestar físico y alimenta la incertidumbre de quienes conviven durante meses con dolor o con un diagnóstico pendiente.

En cirugía, los registros más recientes apuntan a una media cercana a los 118,6 días, lo que supone una ligera mejoría frente a periodos anteriores. Sin embargo, el impacto real de ese descenso es limitado si el número total de personas en lista continúa siendo tan elevado. Esperar cerca de cuatro meses para una operación considerada no urgente no significa que el problema sea menor: muchas patologías evolucionan, generan complicaciones o incrementan el sufrimiento del paciente. Además, cuanto más se dilata la intervención, mayor es la probabilidad de que se necesiten pruebas adicionales, tratamientos prolongados o procedimientos más complejos, con el consiguiente aumento del gasto sanitario.

Las demoras en consultas especializadas, que en algunos casos se aproximan a los 105 días, también tienen implicaciones relevantes. Áreas como dermatología o neurología figuran entre las más tensionadas, lo que retrasa la identificación de enfermedades cutáneas potencialmente graves o de trastornos neurológicos que requieren actuación temprana. Cuando la valoración especializada se pospone, la atención primaria asume durante más tiempo el seguimiento de casos que a menudo precisan tecnología diagnóstica o terapias específicas, incrementando la carga asistencial y la sensación de incertidumbre del paciente.

En el primer nivel asistencial, una espera media cercana a los nueve días para obtener cita con el médico de familia puede parecer moderada en comparación con otros ámbitos, pero no carece de consecuencias. Este retraso puede dificultar la detección precoz de problemas de salud, aplazar la tramitación de bajas laborales y empujar a algunos ciudadanos a acudir a urgencias para cuestiones que deberían resolverse en consulta ordinaria. Ese desvío de la demanda añade presión a los servicios hospitalarios y reduce la eficiencia global del sistema.

Las diferencias entre comunidades autónomas resultan especialmente llamativas. Andalucía, con tiempos medios quirúrgicos en torno a los 160 días, Cataluña con cerca de 148 y Extremadura con unos 134 superan claramente la media estatal. En cambio, Madrid, País Vasco y La Rioja presentan plazos considerablemente inferiores, situados aproximadamente en 49, 61 y 64 días respectivamente. Esta disparidad territorial implica, en la práctica, un acceso desigual a la asistencia sanitaria según el lugar de residencia. Entre sus efectos se encuentran el desplazamiento de pacientes a otras comunidades y el aumento del recurso a la sanidad privada por parte de quienes disponen de recursos, lo que amplía la brecha entre distintos niveles socioeconómicos.

En cuanto a las especialidades con mayores tiempos de espera, destacan cirugía plástica, neurocirugía y angiología o cirugía vascular, donde en determinados casos las demoras superan los 160 días. Estas dilaciones pueden prolongar secuelas funcionales, mantener el dolor crónico o incrementar riesgos vasculares. En algunas patologías circulatorias, por ejemplo, una espera excesiva puede desembocar en complicaciones graves que obliguen a intervenciones urgentes más complejas, costosas y con peores expectativas de recuperación.

Artículo relacionados

Entradas recientes