lunes, julio 15, 2024
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Ecología, arte y bestia fieramente humana

Artículo de Alfonso de la Vega

Hace ya muchos años mi padre me pidió a los reyes magos una trilogía bajo el título común de El Arte y el Hombre editada por Planeta. Fue uno de mis primeros libros dedicados a ese estudio fundamental para intentar comprenderse mejor a sí mismo y a la vida. No puedo por menos de recordar esa época con nostalgia. Y no ya solo por sentimientos subjetivos debido a las heridas del tiempo sino por el desgraciado proceso actual de degeneración acelerada de nuestra civilización que están perpetrando ciertas élites globalistas diabólicas con capacidad criminal de mangoneo urbi et orbi.

Ha habido precedentes en otros momentos de atentados contra obras artísticas perpetrados por lunáticos, tarados o miserables que pretende llamar así la atención hacia su propia lamentable producción “artística”.

Incluso se dirá y con razón que muchas de las representaciones actuales de ópera helarían la sangre de sus geniales autores, de los Wagner, Mozart, Gluck, Haendel, Purcell, Puccini, Verdi, Bellini…, víctimas indefensas del ego canallesco de los actuales productores iconoclastas. Y de esta moda que cabría calificar en algunos casos de atentado criminal parece que ya no se libra ninguno de los templos clásicos de la gran música. Ni Bayreuth, Salzburgo, Nueva York, Viena, Londres, Milán o nuestro Teatro Real.

La representación del Parsifal en Bayreuth en julio de este año ha resultado escandalosa. Parsifal es una de las cumbres del Arte Sagrado occidental. Por lo que se puede colegir de las crónicas el montaje citado constituye una profanación que destruye la significación de la obra de Wagner, la filosofía de Schopenhauer e incluso las interpretaciones budistas tántricas de la obra.  Cervantes explicaba que» vulgo es el que no sabe». Por lo que se ve, hoy el vulgo no sólo se encuentra entre el público con posibles y sin criterio, sino también en «artistas» y críticos de toda ralea que o no saben o son satánicos, se confunden y confunden. Entre los «hallazgos» de los iconoclastas discípulos de Klingsor que se perpetran en la versión criticada del Festival de este año 2023 cabe destacar: El leal caballero del Grial Gurnemanz tiene su ligue, igual que el propio Parsifal con Kundry. O sobre todo que, al finalizar, Parsifal en vez de elevarlo destroza el grial, símbolo del Espíritu o de la Cosa en Sí.

Nos encontramos ante un insulto, una provocación, un auténtico sacrilegio criminal. Si se aplaude esta profanación no es de extrañar que la propia civilización occidental tras estos sabotajes de sus satánicos próceres vaya a la deriva. Ya puestos, si se trata de llamar la atención y escandalizar, el Templo del Grial puede sustituirse ventajosamente por un burdel de los del suegro del falsario.  O, a juego con el decorado, salir con el pin de la satánica Agenda 2030 en vez de la habitual paloma griálica. Desde luego que sería impactante.

Pero algo de esto ya está pasando bajo el devastador bergogliato. También la liturgia y el arte sagrado tradicional son motivo de ninguneo e incluso de persecución desde el Poder en estos tiempos iconoclastas posmodernos. Como el propio grial de Parsifal se está destruyendo todo un universo simbólico y artístico al servicio del alma para mejor “empoderar” así a la fiera. Fuera los Mozart o el maestro Vitoria y más bachatas.  Y desarmado de su condición humana vemos que puede ser objeto fácil de servidumbre, desolación y muerte. Materia sin Espíritu. 

Kandisky consideraba que era el momento de renovar la sociedad europea comenzando una nueva época espiritual cuya fuerza motriz fuese el arte, la antigua idea que en su propio tiempo, expresó El Greco tratando de reconstruir la mística interior como tarea de su generación y como servicio a la Humanidad. La Estética como una vía hacia el conocimiento del Alma a través de la Belleza.

Pero en este texto me quería referir a una actividad terrorista que se ha puesto de moda entre «ecologistas» fanatizados o salvajes: atentar contra obras de arte expuestas en diversos museos. Los girasoles de Van Gogh, o Los pajares de Monet han sido víctimas recientes de estos “ecologistas” de pro.

El último atentado que yo sepa se ha perpetrado en la National Galery de Londres donde los criminales ecoterroristas han atacado nada más y nada menos que la que quizás sea la obra más importante o emblemática del museo: La Venus del espejo, de nuestro gran Velázquez.

En Lisboa hace unos días , la víctima de la barbarie ecologista ha sido un cuadro de Pablo Picasso, el Femme dans un fauteuil (métamorphose) del Museo de Arte Contemporáneo. A la pintura protegida por un vidrio, la alcanzó una ráfaga de pintura roja lanzada por los dos activistas, que después se sentaron en el suelo y pegaron una de sus manos a la pared. No hay más que ver la cara de cretinos idiotizados por la propaganda que presentan ambos alucinados salvadores del planeta y de la humanidad.  Si son estúpidos e ignorantes los verdugos peores son sus amos.

El pretexto criminal de toda esta zafia y canallesca gentuza ignorante y desalmada es ¡la Ecología y su relación con la Climatología!

Los que por razones profesionales o de interés ciudadano nos hemos dedicado a su estudio desde hace medio siglo no podemos estar más indignados porque una ciencia de extraordinario interés para la vida se convierta en caballo de Troya para introducir el despotismo político, el fanatismo pseudo religioso, la superchería al servicio y mejor granjería de mafias criminales. La barbarie de la bestia a la que también se ha acogido el gran heresiarca romano, perejil de todas las salsas al servicio del festín globalista, aunque esta vez no pueda asistir a la Cumbre del clima de Dubai y haya mandado al cardenal Parolin.

Hoy el lenguaje propio de esa ciencia tan difícil e importante está manipulado, sobado, degradado por políticos y periodistas ignorantes, corruptos o desalmados. La Ecología, de ciencia integradora del conocimiento al servicio del hombre y de la sociedad, se ha convertido hoy en pretexto para toda clase de crímenes, tiranías o desfalcos. De ser estudiada por científicos, ingenieros y profesionales ha devenido en «ecologismo» es decir mercadería de ladrones, políticos, ignorantes, fanáticos, desequilibrados mentales o gentuza varia.  

Tengan razón o no Kandisky o El Greco, las bestias indeseables que atentan contra el Arte muestra su propia incompetencia para vivir en una sociedad civilizada que debe reaccionar ante estos atentados si quiere sobrevivir como tal. Pero no deja de ser curioso o significativo que estos valientes «guerreros» sean incapaces de acertar la mano con la herida y no vayan a pintarle la cara a los Soros, Gates, Rockefeller, Schawb, Fink, Buckley, Biden, Botin, o demás amos próceres dueños de vidas y haciendas o titiriteros de sus lacayos políticos o periodistas… En o detrás del akelarre del Clima Climático Climatizable de Dubai están muchos de los responsables. 

Vamos a ver que nuevas barbaridades se disponen a perpetrar estos voraces elementos de la biocenosis. Cuando se debilitan los escalones tróficos inferiores los depredadores a falta de herbívoros han de devorarse entre sí.

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