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Fallo humano, fallo de régimen

Por Alfonso de la Vega

Tras medio siglo de Monarquía España ha degenerado en estado fallido, corrupto y tercermundista. Una Monarquía WOKE contra su tradición histórica. Un Estado elefantiásico, definido con un diseño redundante, absurdo y destructivo dirigido contra la nación que lo soporta. Cada vez más alejado de la profesionalidad y la vocación de servicio deriva en un maraña de regulaciones burocráticas con su correspondiente nido de funcionarios y asimilados más o menos superfluos, sino perjudiciales o inútiles cuando no venales o mercenarios del poder político que se ocupan de perpetrar normas y disposiciones a cada cual más perjudicial o absurda.

Paradójicamente, mientras se dilapidan recursos ingentes en sostener corralitos o estructuras organizativas sectarias inútiles las cuestiones fundamentales están desatendidas en cuanto a inversiones o con dotaciones de plantillas insuficientes. Cuando el humillado e indefenso súbdito tiene un problema, incluso en las cuestiones más esenciales tales como seguridad, justicia o sanidad o ya en el simple coger un tren, es cuando al sufrirlo en sus carnes se da cuenta de hasta qué punto todo es un despropósito, una ficción, una mohatra de tente mientras cobro y te engaño. La falta de profesionalidad suele ir asociada a la de decencia o integridad personal para saber decir “no”, cuando así sea menester en beneficio del derecho y el bien común. Sólo funcionan eficazmente en la Monarquía dos tinglados represivos: Hacienda y la DGT.

Pero también parte de la sociedad actual es fallida, ayuna de principios espirituales y morales, retrógrada, guerra-civilista, corrompida, esclava de sus más bajas pasiones, ignorante, sectaria y cainita. Una sociedad que traicionando su gloriosa historia ha dimitido de su condición de auténtica civilización otrora avanzada de la humanidad para apoyar y jalear hoy hordas de lumpen y bandidos empoderados o traidores.

Aunque el pueblo de Urda haya reaccionado de modo admirable y digno de elogio socorriendo a las víctimas, por desgracia también nos vemos obligados a reconocer que ciertos de nuestros compatriotas, más bien “contra- patriotas” parecen haber dimitido de su condición humana para ser cómplices de la degeneración actual. Un auténtico suicidio por otra parte.  En efecto, con alguna excepción individual que no ha renunciado a cumplir con su deber o misión institucional y aún resiste con honor y decencia, casi todas las instituciones están llenas en sus cúspides por ineptos, corruptos, sinvergüenzas, libertinos, resultado de medio siglo de selección de personal al revés en la lucrativa partitocracia coronada.

Casi todo lo valioso, herencia de la etapa anterior, ha sido puesto en almoneda o malbaratado, gran parte de la economía tiene amos monopolistas extranjeros. La Deuda odiosa es insoportable y lo que más crece, además del IBEX oligopolista favorecido por este gobierno mercenario del gran capital globalitario, son los índices de miseria y la depauperación de la clase trabajadora y la creciente proletarización de la media. Sin asomo de soberanía puede pasar cualquier cosa.

Disfrutamos de un Jefe del Estado pusilánime que por mucho que se disfrace de archi condecorado feroz Marte no manda ni en su casa, Obtuso, timorato, quizás chantajeado, que en todo caso se ve incapaz de cumplir sus juramentos. Un abajo firmante sin rechistar del sindios o decreto felonía que le eche su gobierno encabezado por un psicópata, aventajado señorito favorecido de prostíbulo, déspota mentiroso y tramposo compulsivo al que nombró candidato a presidente sin tener que hacerlo, un personaje que se ha revelado capaz de todo, traiciones, corrupción, desfalcos, apoyado en golpistas, filoetarras y el populacho más infame de la historia de España.

Aunque aún no se haya hecho la «foto trofeo» con los trenes despanzurrados como en la anterior ocasión, este gobierno corrupto y corruptor hasta ahora viene saliendo impune e incluso crecido u orgulloso de sus canalladas. Tras las terribles riadas a traición, los incendios devastadores, las invasiones multiculturalistas, los apagones, el anterior desastre de Adamuz, la humillación de Madrid, la salvaje violencia típica catalana y vasca modernizada con saqueos WOKE, parecería que el nuevo terrorífico siniestro ferroviario en teoría no debería venirle bien al gobierno en pre campaña, sobre todo si se recuerda el famoso lema electoral: «Haz que pase«.

Algunos piensan que si el actual despotismo socialista se empoderó con la violencia de los trenes del 11M los de Urda pudieran significar su caída. Pero no lo creo, al igual que en las artes marciales se utiliza la energía de acometida del enemigo para favorecer los propios golpes la banda siempre busca pretexto para dar la vuelta a la realidad y ha encontrado su chivo expiatorio y decretado el siempre tan socorrido como poco original  “fallo humano”. Para apuntalar su relato tramposo que oculta que pese a su obsceno despilfarro la falta de inversión o que ciertas plantillas fundamentales están por debajo de mínimos, no le importa desafiar al poder judicial vulnerando el secreto del sumario, la presunción de inocencia o alterando el derecho de defensa del justiciable.

Y sin embargo tiene razón, porque “fallo humano” y mortal sí que es crear y soportar como corderitos sin mastines que nos protejan de los pastores lobos este régimen despótico, cleptocrático y encanallado, autoridades prevaricadoras, ministros de la Corona más propios de un burdel o banda mafiosa que además de ineptos y corruptos se sienten impunes y se comportan con la infame chulería de rufianes tabernarios.

Por desgracia, la cosa no parece que vaya a acabar aquí. La realidad cruel y tremenda es que estamos indefensos ante el enemigo interior y exterior.  Una cuestión sistémica de Régimen y no solo del gobierno aunque, como si no tuvieran ninguna responsabilidad en lo que pasa en este Estadio fallido en el que ha degenerado su Reino, Su Majestad y señora visiten muy compungidos a las víctimas.

Como diría Cicerón, «Quo usque tandem abutere, Catilina, patientia nostra?»

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