InicioOpiniónColaboradoresDespués de la votación

Después de la votación

Por Alfonso de la Vega

En el espectáculo esperpéntico de la política borbónica actual hay muchas curiosidades que anotar. Algunas de ellas parecen repetición incluso con los mismos o similares autores de otras acontecidas durante la llamada segunda república. Es como si esta farsa tan preocupante ya la hubiéramos visto y supiéramos el desenlace.

Veamos algunos ejemplos. El nacionalismo vasco, ultra beato fariseo hasta el racismo en lo religioso, ultra complaciente con el terrorismo, ultra reaccionario en lo político, ultra capitalista en lo económico social, apuntala a un vicioso socialista ejemplo de lo que se supondría todo lo contrario bien por simple complicidad en el mal o como recompensa por permitir sus atentados contra la unidad de España y enriquecerse en régimen dictatorial de partido único en las vascongadas.

En Cataluña se prioriza su condición burguesa ventajista a las quimeras independentistas o del rojerío. Está en su propio origen: en la Cataluña reducto de la Reacción decimonónica y de los curas trabucaires el catalanismo nace políticamente cuando  España pierde sus posesiones en ultramar, es decir cuando los fabricantes barceloneses pierden sus mercados por lo que  deviene imprescindible conquistar el mercado interior como cautivo. Dado que sus productos no pueden competir hay que imponerlos políticamente al resto de la nación. De ahí la utilidad del catalanismo como amenaza en las negociaciones. Si el integrista nacionalismo vasco se basa en intransigencia del fanatismo, el catalanismo lo hace en el rentable cultivo del rencor para lograr su granjería. Como instrumento de separación también se compone un idioma de laboratorio sin más norma fija que el tratar de diferenciarse lo más posible del español, pese a la paradoja de ser lengua hablada por centenares de millones de personas en todo el mundo. La crispación se fomentaba cuando tocaba conseguir más prebendas y privilegios. Ayudados por un clero nacionalista retrógrado los representantes de la burguesía catalana alquilaban sus buenos oficios para calmar a su populacho previamente excitado a cambio de obtener ventajas, aranceles, partidas presupuestarias, competencias, indultos de desfalcos u otros delitos o apoyo parlamentario a cualquier felonía socialista.

De modo que bien por aumentar el precio de futuras prebendas a conceder por el socialismo, porque siente en el cogote el aliento de la ultra derecha campesina catalana o por su condición ultra burguesa ante un atentado contra la propiedad como el que pretendía perpetrar el gobierno de Su Majestad, bien porque ya le dan por amortizado, esta vez se niega a apoyar al falsario. De modo que el ganar una batalla no significa la victoria final.

Sin embargo, la confundida señorita de cuota que ocupa el cargo de ministro de la Corona para la cosa esa de la vivienda ignora los más sencillos rudimentos de gramática o se cree que Cataluña es algo diferente de España. Otro absurdo o incoherencia lógica, porque de ser así, entonces ¿qué pintarían los ocupas catalanes en el pretendido templo de la soberanía española?

La farsa parece indicar que el valido real se ha llevado un buen revolcón televisado que ni siquiera la complicidad o sectarismo de la madame ha podido impedir. Un auténtico demócrata, o al menos alguien con cierto decoro personal, dimitiría sin mayor dilación, pero no es el caso, de modo que mejor no hacerse ilusiones sobre la supervivencia del autócrata. Este fiasco pude ser el prólogo de nuevas y peores canalladas.

A la luz de la historia las izquierdas pueden resultar más peligrosas cuando guardan silencio que cuando vociferan amenazantes. Son conscientes de que si se les presenta mal el ámbito político incluso recurriendo a trampas electorales, le quedan otros dos, el social y el revolucionario para forzar el resultado. En palabras de uno de sus más sanguinarios jefes históricos: “La democracia es incompatible con el socialismo” o bien “…si triunfan las derechas, nuestra labor habrá de ser doble, colaborar con nuestros aliados dentro de la legalidad, pero tendremos que ir a la guerra civil declarada. Que no digan que nosotros decimos las cosas por decirlas, que nosotros las realizamos”.

Ahora el discurso es algo más moderado en las formas pero similar en el fondo. Así, Sánchez ha rechazado convocar elecciones “para que no gobierne la derecha”.  De modo que se sabe hasta dónde estaría dispuesto a llegar para evitar la alternancia,  Y el viernes declaró desde la tribuna del congreso: «hagan lo correcto porque la historia les juzgará antes de lo que creen y con más contundencia de la que se imaginan«, lo que no deja de sonar a amenaza. En realidad, el socialismo posee tres ejércitos frente a uno solo de la oposición.

Confiando aún en las instituciones borbónicas los españoles de ¨orden” o diríamos “normales” siguen cerrando los ojos para no ver. Amnistía para golpistas y ladrones, corrupción impune institucionalizada, violaciones constitucionales, fomento de invasiones, incendios devastadores generalizados, Valencia. La subordinación del ejército abandonando al pueblo valenciano a su suerte en esta tremenda ocasión puede entenderse como una prueba o preparación de lo que pueda o no hacer cuando toque abandonar Ceuta y Melilla. 

Sin comprender la realidad, las víctimas propiciatorias terminaremos siendo todos porque comprobamos que las instituciones apenas nos defienden. El gobierno sin duda es malo, pero el Régimen que lo ha ido preparando y lo mantiene pese a sus fechorías aún resulta peor. Como los trileros en última instancia se verá obligado a cambiar la bolita del cubilete. Pero la cosa no se arregla cambiando al nefasto valido amenazante por el feble Feijoo o la tapada Ayuso. Es el Régimen el que hay que cambiar.

EsDiestro
EsDiestro
Es Diestro. Opinión en Libertad
Artículo relacionados

Entradas recientes