Por Alfonso de la Vega
La degradada Venezuela bolivariana de Maduro se mostraba como una pieza en la construcción del NOM, en la que paradójicamente para su desgracia los países con abundantes recursos naturales resultan víctimas de la codicia plutocrática internacional. Son piezas a capturar. Y lo siguen siendo tras la sustitución de éste por otro déspota, un títere más manejable que el antiguo chofer al servicio de los piratas anglos: la tenebrosa y cínica lugarteniente, sin ninguna concesión maquilladora constitucional cara a la galería. Delcy Rodríguez sigue usurpando el poder. Hoy sin tapujos está al servicio del globalismo, de la explotación de las grandes corporaciones. Además, aparte del petróleo, los diamantes de sangre u otros recursos naturales, está el lucrativo negocio del narcotráfico del famoso Cartel de los soles con complicidades entre conocidos próceres WOKE.
El caso de Venezuela ilustra lo que cabe esperar para la Hispanidad, incluido el reino de España, del voraz enemigo anglosionista. Es muy significativo del estado actual de la civilización occidental, donde ya no se encubre la verdadera naturaleza del poder plutocrático sin siquiera intentar disimular mínimamente las formas. Sesiones espiritistas aparte, lo de “bolivariano” como mérito no deja de resultar un sarcasmo. Llamar “libertador” a un corrupto traidor, símbolo degenerado del héroe en caudillo tiránico, además de cierto abuso del lenguaje indica un grave desconocimiento de la historia. Cabría reconocer que en ese fatídico hito se encuentra el origen de los actúales males del territorio que formaba parte del Virreinato de Nueva España y, desde 1717, al de Nueva Granada. Desde la creación de la Capitanía General de Venezuela en 1777, el territorio pasó a depender directamente de la Corona española, dándole autonomía sobre sus asuntos políticos, administrativos y militares.
Los «bolivarianos» que han cambiado los antiguos prósperos virreinatos de la Hispanidad por las tiranías “latinoamericanas” debieran hacer sus reflexiones. El porqué de su mal saber y peor hacer desde que lograron su pretendida independencia y batir récord de deuda odiosa. El querido país caribeño tuvo la posibilidad de convertirse en una gran potencia con elevado nivel de vida para toda la población, pero la corrupción y egoísmo de sus élites arrumbó la posibilidad de “sembrar petróleo” expresión acuñada en 1936 por Uslar Pietri: “Cuando dije «sembrar el petróleo», quise expresar rápidamente la necesidad angustiosa de invertir en fomento de nuestra capacidad económica el dinero que el petróleo le producía a esta Venezuela, por tan largo tiempo desvalida”. Pero desgraciadamente para Venezuela no se llegó a fundamentar el progreso sostenible de la sociedad venezolana para que con sus recursos financiar su desarrollo en todos los ámbitos. No, no fue así, la plutocracia local de unas pocas familias impidió tal prosperidad desnaturalizando la democracia en partitocracia corrupta lo que al cabo terminaría trayendo la dictadura chavista, percibida en sus inicios con alguna esperanza de posible cambio a mejor.
Pero se trataba de una dictadura que se basaba en la explotación política del hambre, el resentimiento, y la manipulación de las masas, pero que ha sobrevivido en el tiempo gracias al apoyo cubano y a un paradójico pacto con esa plutocracia local y con la de las grandes corporaciones beneficiadas de la explotación del petróleo. Asegurado su compartir el negocio para la plutocracia internacional y local por parte del régimen bolivariano la víctima sacrificada es la clase media, además de los derechos civiles y las libertades públicas. Por desgracia, lo que al cabo hace legítimo a un sistema político, que es el logro de algo parecido al Bien general de la Patria ni estaba, ni está, ni se le espera, ni con la dictadura chavista ni tampoco con la anterior corrupta partitocracia. Y es dudoso que pueda mejorar con una administración al servicio de la potencia extranjera dominante. Trump parece que no desea testigos que puedan resultar incómodos o pretendan algún margen de legitimidad o autonomía como una Corina Machado, que pese a formar parte de cierta oligarquía y haberse rebajado a ceder su Premio Nobel al emperador, prefiere a… ¡Delcy! Incluso dejando el secuestro aparte, la legitimidad constitucional de la elegida ahora es nula puesto que según la constitución mohatrera ya debiera haber convocado elecciones.
El goblalismo amenaza a Occidente con el deterioro de su capacidad para gestionar los sistemas financieros, informativos, logísticos y políticos globales. En el caso de España también contra su integridad territorial. Las armas de guerra también están cambiando con su correspondiente impacto en las estrategias y logísticas bélicas, lo que dificulta el dominio militar clásico que va quedando casi obsoleto como se estaría demostrando en Ucrania o el Golfo Pérsico. Asimismo la capacidad de influencia mediante organizaciones internacionales, chantajes, invasiones o elecciones amañadas y no directamente militar. Les queda provocar un reseteo radical terrible. Pero antes la del control energético, contra corriente de la monetaria del dólar. Con su juego en Europa, voladura del Nord Stream incluida, EEUU está intentando quedarse como único proveedor de energía, cara y peor, en Occidente. En el colmo de la esquizofrenia mientras la UE necesita comprar energía a Rusia se atacan desde Ucrania las refinerías y centros energéticos rusos. También los de Irán, e incluso al provocar sus contraataques de respuesta están destrozando las instalaciones petrolíferas de Oriente medio, eliminando la competencia extractiva y de refino, presuntamente aliada, lo que favorece el monopolio de suministro anglo.
En este juego infernal es fundamental la presa venezolana. Incluso España está aumentando sus reservas estratégicas con petróleo venezolano. De modo que Trump convencido de su superioridad como «pueblo elegido», restaura el orden divino permanente revelado a un profeta llamado Monroe: “América para los americanos”. El que un país sin armamento nuclear disponga de grandes recursos naturales paradójicamente puede convertirse en su ruina al no poder defenderse de la codicia ajena. Venezuela posee las reservas de petróleo probadas más grandes del mundo. También tiene enormes reservas de gas natural y potencial de hidroeléctrica. Tanto Rusia como China han invertido considerablemente en el sector energético de Venezuela. Por otra parte, Trump ha confesado que el eliminar a Maduro permite a EEUU monopolizar estos recursos sin disimulo diplomático al tiempo que los niega a sus rivales rusos o chinos. Igualmente, desaparecería la reclamación territorial sobre la Guayana y sus campos petrolíferos que serían captados por EEUU, junto con la protección para Mobil/Chevron. Pero además del petróleo el subsuelo de Venezuela guarda muchos otros valiosos tesoros: Gas natural, carbón, uranio, oro, hierro, níquel, bauxita, tierras raras, coltán…
Nosotros no disponemos de los recursos naturales de Venezuela aunque regalaríamos con sumo gusto envuelto en un lacito arco iris el valiosísimo tesoro de la casta política borbónica. Los fosfatos del Sahara español ya nos los quitaron, pero sin embargo tampoco estamos a salvo debido a nuestra geografía. No necesitan secuestrar a ningún «Maduro», nos sobran las Delcys colaboracionistas. El humillante tratado de Utrech, consecuencia de la nefasta entronización de los Borbones, ya no basta a la codicia y ambición de nuestros enemigos invasores y ahora van por terminar de amputar el territorio español al otro lado del Estrecho.
Liquidados, pignorados o desmantelados a granjería ajena activos estratégicos de nuestros sectores económicos básicos, los grandes grupos de inversión se están haciendo con todo lo valioso que quedaba gracias a la complicidad del régimen. La prueba es que el reino filipino está en mínimos pero el IBEX 35 en máximos. Incluso hoy terribles pero muy oportunos incendios devastadores favorecidos por desastrosas normas «ecologistas» permiten mayores especulaciones para robar la irradiación solar en nuestra superficie, el “petróleo” español, sacrificando nuestro sector agrario allí donde interesen al gran capital financiero internacional. Una buena razón para que el falsario siga en la poltrona sin necesidad de otra Delcy de igual servicio. Todo sea por la democracia a la española, acaso no tan diferente en el fondo de la venezolana.

