Escribe Peinado sobre la verosímil fuga de Perica, eficiente administradora de una de la más conspicuas redes de proxenetismo patrio. La dilecta vástaga del finado Sabiniano, obvio. El togado redacta: «Lo que no cabe duda es que esos agentes en un momento determinado pueden, bien por iniciativa propia o siguiendo órdenes de sus superiores jerárquicos, colaborar en las acciones para facilitar esa fuga». Le replican unos ofendiditos con la piel muy fina, extremadamente resbalosa. CEP, Confederación Española de Policías. «Ni ha ocurrido ni va a ocurrir. No hay un solo policía que pueda ayudar a la mujer del presidente del Gobierno a huir de la Justicia. Ni por voluntad propia ni cumpliendo órdenes (que serían ilegales). Al revés: de saberlo, detenida y a disposición judicial. Que el juez Peinado diga eso en un auto es un ofensa intolerable, escandalosa y miserable contra decenas de miles de profesionales. Suéltenos el brazo, señoría, y cobíjese en otra parte para armar sus resoluciones. Que aquí sólo tenemos un Norte: cumplir y hacer cumplir la ley». ¿Se referiría el CEP, por ejemplo, a una cúpula policial que permitió la fuga de Luis Roldán (1994), Puigdemont (2017 y 2024: Mossos), pisar suelo español a Delcy (2020), la que borró todas – repito, todas – las pruebas del crimen del 11-M y colocó, cual Pulgarcito otras nuevas y absolutamente falsas. O cuando, sistémica y sistemáticamente, mira hacia otro lado mientras la ilegalidad campa a sus anchas, como ocurrió durante la Plandemia con su apoyo a delirantes y kafkianas medidas que luego se demostraron inconstitucionales o cuando renuncian al mínimo control del flujo de inmigrantes que vulneran ilegalmente nuestras fronteras, facilitando corruptamente que delincuentes diversos vengan a robar, violar y asesinar como el que acude al carnaval, además de provocar un irreversible reemplazo étnico, racial, cultural y religioso. Y de las abundantes, abundantísimas torturas policiales, mejor no prolonguemos en exceso el corpus de este artículo que anhelaba conciso y no excesivamente prolijo.
Estos veraces seres de acrisolada probidad, vulgo putos maderos marlaskones…
Es harto sencillo de comprender. Si el mando te dice, acompañen ustedes a la señora María Begoña Gómez a Torrejón que va a coger un avión, cogen y la llevan. Si alguien intenta impedirlo, se reacciona garantizando que la VIP llega. Lo escrito por el juez Juan Carlos Peinado es completa verdad. El escolta no tiene por qué saber si se está fugando, si tiene pasaporte o si ese avión emprende ignota e ininteligible ruta. Colocan a la interfecta al pie de la escalerilla y a otra cosa, mariposa. Y no hay más cera que la que arde.
¿Qué tiene de extraño extremar las precauciones? ¿No es mejor prevenir que lamentar? ¿Tan mal está una mínima cautela vistos la multitud de antecedentes? Por ejemplo, de momento ya existe una denuncia por malversación al militroncho que controla los Falcon por apagar el localizador para evitar dejar rastro de los destinos. No es tanto sospechar de la tetraimputada, sino del propio aparato policial al servicio de Perico. El problema no es un caso aislado: es un régimen que se protege a sí mismo. El mafioso narcorrégimen pedófilo del 78, evidente, del que el sanchismo no es más que otro giro de tuerca…
…En esta ocasión, Peinado no se ha columpiado. En fin.
REPRESIÓN Y COVID-19 ABUSOS POLICIALES Y PANDEMIA

