O embestidas de patógenos externos. O «tropiezos» genéticos. Empero hace ya más de cinco decenios el benemérito Carl Gustav Jung desarrolló la tesis de que enfermamos porque somatizamos graves, o no tan graves, guerras psicoemocionales. Los abismales, hadales casi, traumas en nuestras vidas, pues, y una subsecuente somatización que entenderíamos, grosso modo, como enfermedad. Espantosos impactos que se codifican casi irreversiblemente en nuestro cerebro y que requieren abierta descodificación, conociendo previamente su existencia y, posteriormente, desintegrarlos de nuestras vidas.

Hamer, Coldwell, Sellam
El médico alemán Ryke Geerd Hamer -sin duda uno de los hombres más injustamente acosados, linchados y vilipendiados de nuestra historia reciente- demostró más allá de toda duda razonable que el cáncer es un proceso biológico natural que el cuerpo pone en marcha como respuesta a un shock traumático inesperado, un choque agónico biológico que se vive en soledad y te halla a contrapié. Y que dependiendo de la naturaleza del conflicto -afectivo, laboral, sexual…- queda alterada una u otra área del cerebro y, por correspondencia biológica, uno u otro órgano. Así que mientras permanece el irresoluble conflicto el cáncer se extiende. Sin embargo, si el conflicto se resuelve, el cáncer se detiene, y el propio organismo lo hace desaparecer. Por lo que en muchos casos la mejor manera de curar un cáncer es actuar sobre el problema psíquico y emocional dejando a continuación que actúe libre, libérrimamente la naturaleza. Cabe añadir que son muchos los médicos que han verificado las afirmaciones y postulados de Hamer. Existe una treintena de estudios exhaustivos al respecto, algunos de ellos avalados por universidades de medio mundo. Sin embargo, las cinco leyes biológicas de la Nueva Medicina Germánica postuladas por Hamer continúan sin ser apenas reconocidas.

El doctor Leonard Coldwell sostiene que el estrés mental y emocional es la raíz de todas las enfermedades. Afirma que el desgaste energético prolongado por factores psicoemocionales impide el funcionamiento óptimo del sistema inmunológico, creando el entorno necesario para el desarrollo de afecciones como el cáncer. Estima que las emociones negativas, los traumas no resueltos y el estrés crónico agotan la energía vital del cuerpo. Según Coldwell, el estrés emocional acidifica el cuerpo y disminuye los niveles de oxígeno a nivel celular, condiciones que propician el acelerado desarrollo de células cancerosas. Coldwell propone eliminar el estrés, adoptar una dieta alcalina y desintoxicar el cuerpo, el sistema inmunitario puede restaurarse y sanar cualquier enfermedad de forma natural, incluido cánceres en estado bastante avanzado.
El médico franco-argelino Salomón Sellam se formó en la medicina oficial, pero posteriormente derivó su carrera hacia la medicina psicosomática, holística si prefieren. Sellam propone que el cáncer —al igual que cualquier otra enfermedad— no es un error de la naturaleza, sino una solución biológica paliativa y transitoria que ejecuta el inconsciente ante un impacto emocional o shock psicológico asalvajado y masivo que la mente consciente no ha podido resolver. Yendo más allá que los dos galenos anteriores, intenta rastrear el origen inconsciente, psicológico o transgeneracional (heredado de los antepasados) detrás de cada sintomatología física.
Cuerpo, mente, espíritu
En la medicina ayurvédica, el cáncer se entiende como una pérdida profunda de equilibrio en el terreno biológico, metabólico y emocional (los doshas). Se considera que el estrés sostenido, las emociones reprimidas, la desconexión emocional y el debilitamiento del sistema inmunológico influyen en su origen y progreso. Para el Ayurveda, mente y cuerpo son una unidad inseparable. Las emociones estancadas interfieren directamente en la digestión física, mental y espiritual, creando toxinas (ama) que alteran el entorno célula. Las emociones como el miedo, el dolor no procesado o la tristeza crónica debilitan la energía vital (conocida como Ojas).El desequilibrio emocional apaga el agni (fuego digestivo, digamos), lo que impide que el cuerpo procese correctamente los nutrientes y las experiencias, derivando en la enfermedad. El cáncer cual paradigma de lo antedicho.

Para la Medicina Tradicional China todas las enfermedades –incluido el cáncer- las origina fundamentalmente una alteración en el flujo de energía del organismo que puede deberse a muchos y complejos factores -una dieta y un estilo de vida desequilibrados, el estrés, emociones traumáticas o reprimidas, un organismo intoxicado, la falta de ejercicio…- sin obviar una posible influencia genética. Traduciendo a términos asaz prosaicos el lírico lenguaje chino podría expresarse que para la Medicina Tradicional China el cáncer se resume en la fórmula: Intoxicaciones múltiples + pH ácido + Metástasis + Inmunodeficiencia = Cáncer. De ahí que lo mejor tanto para prevenir como para afrontar un cáncer sea pues desintoxicar en todos los sentidos el organismo, alcalinizarlo, alimentarse adecuadamente, hacer ejercicio moderado, potenciar el sistema inmune y, ante todo, resolver satisfactoriamente problemas psicoemocionales y traumas varios.
En fin.

